Más asteroides

Anteayer se pusieron de moda los asteroides y Ciencia de Sofá no va a ser menos, así que vamos a profundizar en el asunto. 
Cuando una roca considerablemente grande se acerca a nuestro planeta, en seguida aparecen estimaciones sobre la probabilidad que tiene el objeto de estrellarse contra nosotros. Suele hablarse de una posibilidad de impacto entre muchos miles, una entre cientos, como muchísimo. Pero, ahora que no estamos lejos de contar con la tecnología necesaria para desviar asteroides, ¿Qué probabilidad deberíamos tomarnos en serio para dejar de mirar como pasan lo asteroides y empezar a actuar? 
Se ha apodado NEOs (Near Earth Objects) a los objetos que pasan peligrosamente cerca de la Tierra, y desde 1995 han aparecido varios programas con el fin de catalogar las órbitas de todos y tenerlos más o menos controlados.

 Fuente: neo.jpl.nasa.gov
En el gráfico aparece reflejado el número de asteroides descubierto desde que empezaron los esfuerzos, por semestre y programas de búsqueda, siendo Catalina el más efectivo (no son ningunas siglas extrañas, es el nombre del observatorio, situado en la Sierra de Santa Catalina, Arizona). 
Se han descubierto hasta la fecha unos 10.000 NEOs, de tamaños dispares. De momento, se estima que más del 90% de los objetos de más de un kilómetro de diámetro, los más peligrosos, han sido catalogados.
Fuente: neo.jpl.nasa.gov 
(también conocida como la web con más puntos del mundo)
En el gráfico de aquí arriba, aparece el número de asteroides descubierto según su tamaño. A partir de 100 metros, más o menos, un asteroide empieza a considerarse una amenaza.
Si somos tan listos y tenemos el asunto tan controlado, ¿entonces por qué no vimos venir el meteorito ruso?
Por lo que se sabe hasta le momento, el pedazo de roca que cayó sobre Rusia apenas pesaba 7 toneladas y medía 15 metros de diámetro. En jerga astronómica, es una puñetera broma.
Nuestros sistemas podrían haber detectado algo tan pequeño, porque ya lo han hecho con cuerpos similares, pero es bastante complicado y no sale a cuenta porque el daño que pueden hacernos es mínimo. Por eso, los esfuerzos prefieren centrarse en buscar cosas más grandes que de verdad supongan un riesgo para la Tierra y no perder el tiempo analizando en cielo en busca de pedruscos que de tanto en tanto puedan darnos un susto (menos mal que esto no lo leen muchos rusos).
Meteoritos como el de Rusia simplemente arden al entrar en la atmósfera hasta consumirse y, aunque suele decirse que esto es debido a la fricción del aire, en realidad no tiene nada que ver
Cuando una masa sólida se sumerge muy, muy rápido en un volumen de aire (un asteroide normalito puede viajar fácilmente a 54.000 km/h), el gas que tiene delante tiende a apartarse de la trayectoria a medida que la masa, en este caso un asteroide, lo atraviesa. 
El problema es que, a esas velocidades, el objeto va tan rápido que al aire no le da tiempo a quitarse de en medio, y empieza a amontonarse frente al morro del asteroide, comprimiéndose. Un gas, al comprimirse, se calienta. Si alguien ha intentado inflar vigorosamente las ruedas de una bici con una mancha manual, lo habrá comprobado.
Intentando plasmarlo en imágenes.
El aire alcanza unas temperaturas tan altas, y el meteorito lo empuja con tanta fuerza, que el calor se transfiere muy rápido a la masa de la roca espacial y las altas temperaturas terminan debilitando su estructura.
La caída violenta del asteroide debilitado termina desintegrándolo y toda la energía cinética generada se transfiere al aire que lo rodea, que se expande violentamente al calentarse aún más. Esta expansión descontrolada es la onda expansiva que llega al suelo y revienta los cristales de las casas o hace saltar las alarmas de los coches. 
Ya me he ido por las ramas.
Volviendo a las probabilidades de que terminemos como los dinosaurios, la NASA calcula que un asteroide llamado 2011 AG5 tiene una posibilidad 1 entre 500 de chocar contra la Tierra en el año 2040. Vamos, un 99,8% de posibilidades de pasar sin pena ni gloria. 
Pero un 0,2% no es una cifra que deba desestimarse. Al fin y al cabo, si este pedrusco de 140 metros de diámetro impactara contra la superficie terrestre, liberaría una cantidad de energía equivalente a 100 megatones (o 100.000.000 de toneladas de TNT), pudiendo arrasar un área de unos 160 kilómetros de diámetro.
En principio, parece que no piensa hacerse nada al respecto y esperarán a que 2011 AG5 vuelva a pasar relativamente cerca de la Tierra en Septiembre de este año para salir de dudas. 
Como decía al empezar la entrada, la tecnología necesaria para desviar asteroides está a la vuelta de la esquina. Recordemos que ya estrellamos estrellamos algo contra un asteroide en 2005.

El problema es que salvar a la humanidad sale carísimo, y la comunidad internacional no se quiere gastar un dineral para desviar un asteroide que tiene un 0.2% de probabilidades de estrellarse contra nosotros.

Para evaluar el peligro que representa un asteroide que pasa cerca de la Tierra, se elaboró la escala Torino, que valora del 0 al 10 su nivel de peligrosidad.

Que, en resumidas cuentas, viene a ser:

Nivel 0: no pasa nada.

Nivel 1: no pasa nada.

Nivel 2: no pasa nada.

Nivel 3: hacemos como que pasa algo, pero no pasa nada.

Nivel 4: la probabilidad de impacto es del 1% o mayor, pero no pasa nada.

Nivel 5: seguramente no impacte, pero si faltan menos de 10 años para que venga el asteroide, deberíamos reunirnos para hablar y ver qué hacemos.

Nivel 6: seguramente no impacte, pero es bastante grande y si faltan menos de 30 años para que venga el asteroide, deberíamos reunirnos para hablar y ver qué hacemos.

Nivel 7: algo muy grande pasará muy cerca, seguramente no podremos hacer nada, pero reunámonos para ver si de verdad estamos condenados.

Nivel 8: los suicidios sectarios probablemente maten a más gente que el propio asteroide.

Nivel 9: muere mucha gente.

Nivel 10: fin.

Lo curioso es que la escala lo da todo por perdido del nivel 8 hacia arriba y ni siquiera recomienda qué medidas tomar al respecto, porque probablemente no haya ninguna.

Para los próximos cincuenta años, están previstos encuentros con 56 objetos catalogados como nivel 6, 12 nivel 7 y de nivel 9 hay…

QUE NO, QUE ES BROMA.

Lo más alto que ha llegado a puntuar un asteroide que pase por aquí cerca con regularidad es 4, y luego fue degradado a nivel 0. El que supone un mayor riesgo actualmente, es de nivel 1.

Así que será mejor preocuparse por las cosas que pasan en la superficie de nuestro planeta y dejemos al resto del sistema solar tranquilo.

ACTUALIZACIÓN DEL 22/02/2013.

He encontrado el siguiente vídeo que muestra los efectos de la onda expansiva del meteorito de Rusia, grabado por diversos aficionados y cámaras de seguridad.

Es impresionante cómo es capaz hasta de tumbar puertas de almacenes.

2 pensamientos en “Más asteroides”

  1. …asteroide Tutatis…¿como mover una masa de 40,000 millones de Tm?. Evidentemente los cohetes químicos no sirven. Sólo unas cuantas cargas nucleares bastarán para darle el empujón. En el Espacio, al no haber aire, no hay onda expansiva. Sólo le llegarán las radiaciones, rayos gamma, etc, que volatilizan la superficie del impacto de esas radiaciones y eyectan el material superficial como un propulsor a chorro. Carga nuclear subterránea, destrucción del asteroide. Carga nuclear muy próxima a la superficie, desvío del asteroide. Si el asteroide es pequeño, como el DA-14, quizás baste con una sola carga nuclear. Si el asteroide es grande, como Tutatis, probablemente serían necesarias varias cargas nucleares escalonadas para moverlo.

  2. …una solución posible…AUMENTAR SU VELOCIDAD, darle un empujón, HACIA UN LADO SI QUEDA POCO TIEMPO, ¿a que velocidad le daremos impulso hacia un lado para desviarlo?…velocidad=espacio/tiempo…así que si queremos que pase “rozando” a 1,000 kms de la Tierra=1 millón de mts, y tenemos por ejemplo aprox. 11 días=1 millón de segundos, la velocidad de corrección será de: 6,000 kms radio Terrestre + 1,000 kms=7,000 kms; 7 millones de mts/1 millón de segundos=7 mts/segundo (25 kms/hora)… Aunque un impulso lateral es sólo para ahora, es decir que volverá lentamente de nuevo a caer a la misma órbita que tenía y nos lo volveremos a encontrar otra vez. Las órbitas tienen el radio que tienen por la velocidad que llevan y por su masa, por eso la Tierra tiene su órbita, Neptuno la suya, etc. Si la velocidad aumenta sube a una órbita más alta, ya estable, y viceversa.

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