Clever Hans

Desde 1891 hasta 1904, William Von Osten fascinó a todos los pueblos alemanes por los que pasaba de gira con las habilidades matemáticas de su caballo, el célebre Clever Hans.
Clever Hans exponiendo su teoría de la relatividad 
general varias décadas antes de que Einstein naciera.
 Fue tratado de loco. Fuente: wikimedia.
Cuando, por ejemplo, Osten le preguntaba a su caballo ante todo el público el resultado de sumar 3 más 2, Clever Hans golpeaba 5 veces el suelo con su pezuña delantera. También podía usar esta habilidad para señalar la hora y asignar los nombres de 13 personas escritas en un panel a sus respectivos dueños.
Decenas de científicos acudían para comprobar cómo el caballo resolvía cálculos matemáticos simples sin fallar y, al no encontrar una explicación plausible, asumían atónitos que de alguna manera el animal era capaz de entender los números y operar con ellos.
El secreto de este truco se encontraba en la llamada reacción ideomotora, lo mismo que ocurre cuando un grupo de gente juega a la Ouija o en algunos tipos de sugestión hipnótica.

Cuando le preguntaban por un resultado numérico a Clever Hans, su entrenador hacía un cambio casi imperceptible en su propia posición, y el caballo, al verle, lo interpretaba como la señal para empezar a dar coces contra el suelo. Cuando Osten, al ver que ya había dado el resultado correcto, quería que Clever Hans parara de contar, simplemente hacía otro movimiento, casi imperceptible para el público, que el caballo veía como signo de detenerse.
El error de los científicos de aquella época consistía en que intentaban encontrar alguna prueba de la inteligencia de Clever Hans en el propio caballo cuando, en realidad, era su entrenador el que estaba chivándole las respuestas aprovechando que los ojeadores tenían su atención puesta en el caballo. 
No fue hasta 1904 que Oskar Pfungst descubrió el truco, trece años después de que William Von Osten empezara a lucrarse con su particular negocio. Se fijó en que, cuando nadie del público conocía la respuesta del problema que se planteaba, el caballo fallaba la respuesta. A partir de ese punto, se fijó en la gente del público que quedaba en el ángulo de visión del caballo durante los espectáculos hasta que, por eliminación, destapó el misterio.

8 pensamientos en “Clever Hans”

  1. Segun tengo ntndido el bueno de clever hans no fue un caballo hasta bastantes años despues de nacer, comenzo siendo lo que en algunas partes del mundo llaman un “hibridaccione”.

    Me ezplico: Cuando una yegua (yihhaaa) y un caballo clever tiene un hijo, ezte puede ser un mulo o un yegua, en camvio hanz fue un hibridaccione…

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