Sangre de colores

Todos sabemos que la expresión referida a la nobleza sobre la sangre azul es mentira.

Para poner un poco en contexto, en la antigüedad los que tenían la “sangre azul” eran aquellos con la piel tan pálida por no pasarse los días trabajando al sol en el campo que podían verse con claridad sus venas azuladas a través de las muñecas. Los únicos afortunados que podían presumir de esto eran los nobles, claro.

Luego está la leyenda, difundida involuntariamente por los libros de anatomía del colegio, que parecen insinuar que la sangre sin oxigenar (una vez usada por las células y hasta que vuelve a pasar por los pulmones) tiene un tono azulado. Esto también es una mentira como una catedral. La sangre, sin oxígeno, sólo se vuelve un poco más oscura.

Pero, como es habitual, siempre hay algo o alguien que lleva las cosas al extremo y te rompe los esquemas. En este caso, lo más parecido a un príncipe azul que verás en tu vida es esto.

“Ya he reservado sitio para la boda, princesa: el 15 de junio, en tus pesadillas”

La sangre del cangrejo herradura es de color azul, igual que la de algunas arañas y moluscos, porque usa una sustancia llamada hemocianina para transportar el oxígeno por su cuerpo.

Al contrario que la hemoglobina humana, cargada de glóbulos rojos que absorben el oxígeno mediante su contenido en hierro (lo que le da a la sangre el tono rojo), la hemocianina se vale del cobre para llevar el oxígeno hasta las célulasY parece que el sistema funciona: esta especie lleva 450 millones de años pululando por las aguas poco profundas de nuestro planeta.

Pero no es el color azul lo que llama la atención en su sangre, si no su uso en medicina.

¡No me digas más! Viagr…

NO.

La piel nos protege de manera natural de la mayoría de bacterias y patógenos que están a nuestro alrededor, pero parece que la naturaleza nunca imaginó que conseguiríamos desarrollar instrumentos capaces atravesarla e introducir sustancias potencialmente peligrosas directamente en nuestro torrente sanguíneo.

Menos mal que no existen cosas que puedan atravesar la piel de alguna manera e introducir bacterias directamente en nuestras venas… No, espera, sí que existen: se llaman jeringuillas.

Para evitar contagios extraños, por regla general los instrumentos médicos se esterilizan con vapor a la temperatura de ebullición o directamente en agua hirviendo. El calor mata cualquier bacteria que se encuentre sobre la superficie de cualquier objeto quirúrgico pero, hasta finales de los años 70, los médicos no se explicaban por qué, aún así, algunas veces sus pacientes sufrían graves fiebres tras ser inyectados con agujas esterilizadas.

El responsable no fue descubierto hasta la década de los 80, una sustancia contaminante, bautizada como endotoxina, contenida en el interior de algunas bacterias que se libera cuando estos microorganismos son destruidos.

Para evitar transmitir esta sustancia a la gente, los laboratorios tenían que encontrar una manera de detectar qué lotes de herramientas estaban contaminados con endotoxinas, así que empezaron a inyectar conejos con sus objetos esterilizados para comprobar si realmente el proceso había funcionado. Si el conejo enfermaba, se descartaban los utensilios. Sobra decir que este sistema era poco práctico.

No temáis, ahora hablaremos de esto. Fuente: pbs.org

Pese a todo, a falta de una manera mejor, el método se mantuvo hasta que se descubrió algo curioso en el sistema inmune del cangrejo herradura.

El mar es, básicamente, una sopa de bacterias y toxinas potencialmente peligrosas si tu cuerpo no tiene la capacidad de defenderse de ellas, y el cangrejo herradura está en el grupo de cosas con un sistema inmune bastante cutre. Entonces, ¿cómo podían estos bichos llevar 450 millones de años existiendo?

Resulta que, si un cangrejo herradura sufre una herida y en su torrente sanguíneo entra una posible bacteria peligrosa, su sangre se coagula muy rápidamente, formando una barrera impermeable que impide el paso de los agentes infecciosos.

Al entrar en contacto con la endotoxina la sangre azul del cangrejo se coagula violentamente, tanto si la sangre sigue dentro del animal como si está en un vaso de precipitados en un laboratorio.

De esta manera, se desarrolló un nuevo test para detectar herramientas contaminadas: se aplicaba el objeto esterilizado sobre una muestra de sangre de cangrejo herradura y, si esta vuelve espesa, quiere decir que la herramienta está contaminada. Es una manera mucho más rápida y efectiva de detectar la endotoxina, por no decir lo agradecida que está la comunidad de conejos desde este descubrimiento.

Se puede apreciar claramente su expresión de alegría ante la noticia.

Antes de que empiecen a aparecer comentarios del estilo “el ser humano no respeta nada, somos una plaga, bla, bla, bla” instigados por la imagen de los cangrejos siendo “ordeñados”, aclararé que los cangrejos herradura se recolectan una vez al año y sólo se les extrae el 30% de la sangre.

Una vez terminado el proceso, al que sobreviven casi todos, se devuelven a su hábitat natural. No hay de qué preocuparse, amantes de los crustáceos. Ah, y el litro de sangre de cangrejo herradura ronda los 23.000 euros (unos 30.000 dólares).

Hay otro color curioso en la paleta de muestra de la sangre.

Algunos peces tienen la sangre de color verde, debido a la biliverdina, que en humanos puede observarse alrededor de los moratones (también está asociada a algunas enfermedades hepáticas).

Un caso interesante es el pez aguja, que vive en aguas salobres (más saladas que agua dulce pero menos que el agua del mar) en el mediterráneo, el báltico y el mar del norte. La biliverdina se deposita en sus huesos, dándoles una tonalidad verdosa.

“Hoy, en pesadilla en la cocina…”

Lo siento, pero la biliverdina no mola tanto como la hemocianina. Poco más sobre ella se puede decir.

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