El hexágono de Saturno

En 1980 y 81, la sonda Voyager sobrevoló el polo norte del segundo planeta más grande del sistema solar, Saturno, y se encontró con algo que fue fotografiado 32 años después por la sonda Cassini, que pasó por allí el 27 de Noviembre de 2012 y tomó la siguiente imagen:

Fotografía en espectro cercano al infrarrojo. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Con el 21 de Diciembre de 2012 a menos de un mes de distancia, una avalancha de difusores de pseudo-ciencia barata sacó el caso a relucir, cada uno explicando una mandanga diferente según el producto que intentaran venderte. Sabemos que no era vuestra intención, Mayas.

Menos palabrería y más explicarme qué es eso antes de que me compre un kit de supervivencia.

Ya vaaaa…

En primer lugar, Saturno es un planeta gaseoso, en el sentido de que está compuesto en su gran mayoría por elementos ligeros que flotan en el aire en condiciones normales. Sú núcleo está compuesto probablemente por núcleo de metal y roca, recubierto por miles de kilómetros de hidrógeno y helio que se encuentran en estado líquido (o, incluso, sólido) debido a la tremenda presión a la que están sometidos.

Cuanto más nos alejamos del núcleo, menor es la presión hasta que, en el exterior del planeta (no se puede hablar de superficie en los planetas gaseosos), el ambiente está suficientemente relajado como para que el hidrógeno y el helio estén en forma de gas. Es decir, que el planeta es una bola gigantesca de gas en diferentes estados que va rotando sobre sí misma.

Esta estructura tiene un efecto curioso porque, como el gas no tiene nada a lo que “agarrarse” es arrastrado alrededor del planeta a medida que este rota, generando vientos que soplan a velocidades diferentes según la latitud a la que se encuentre un punto de su atmósfera. Explicábamos el fenómeno con detalle en esta entrada sobe el efecto Coriolis.

Como, además, Saturno no tarda ni 11 horas en dar una vuelta sobre sí mismo (comparado con las 24 horas que tarda la Tierra pese a tener un diámetro casi 10 veces menor), este efecto se magnifica y en su atmósfera llegan a soplar vientos de hasta 1800 kilómetros por hora. El siguiente gráfico muestra la velocidad media del viento según la latitud, obtenido usando los datos de las sondas Cassini y Voyager.

Y ya sabéis interpretar un gráfico de velocidades de la NASA.

Al echar un vistazo a Saturno, puede sorprendernos ver bandas de distintas tonalidades a diferentes latitudes del planeta. Como podemos ver en la imagen comparativa, las bandas corresponden a zonas en las que el viento sopla a la misma velocidad y el gas se comporta de manera ligeramente diferente.

Total, que si nos fijamos en el polo norte de Saturno, concretamente a una latitud de unos 78º, tenemos una zona donde le viento no es tan fuerte como en el resto del planeta, pero que está rodeada de lugares con vientos calmados.

¡Pero en el gráfico hay otros puntos donde también pasa eso y no se ha visto ningún hexágono!

Sí, pero no es lo mismo una corriente de aire que rodea el planeta por el ecuador, que una que da vueltas alrededor de los polos, donde la circunferencia que sigue va siendo cada vez más “plana” debido a que, como el resto de los planetas, no es una esfera perfecta. Lo representamos en este dibujo cutre:

Total que, teniendo en cuenta esta variación entre las velocidades de dos puntos de un fluido en rotación y el hecho de que el viento de los polos de Saturno sigue un camino más “plano”, Peter Read y Ana Aguiar. del Departamento de Física de la Universidad de Oxford, han recreado el mismo fenómeno en un experimento.

Para ello, usaron un cilindro de 10 centímetros de profundidad y 60 de diámetro cuyo fondo consistía en dos plataformas circulares concéntricas capaces de moverse a diferentes velocidades. Cuando las dos se movían a una velocidad similar, el agua que tenían encima tan sólo seguía el movimiento circular sin más complicación, pero cuando una de las plataformas iba mucho más rápido que la otra, empezaban a formarse zonas donde tendían a acumularse turbulencias visibles cuando se añadía tinte al agua.

Crédito: Ana Aguiar.

Ajustando las velocidades de giro, no sólo pudieron crear hexágonos como los de Saturno, sino también heptágonos (7 zonas turbulentas), triángulos (3 zonas turbulentas) o, incluso, óvalos (2 zonas turbulentas).

Crédito de todas: Ana Aguiar.

En el siguiente vídeo, se muestra el experimento usando una mezcla de agua y glicerol con partículas de pliolite para poder observar le movimiento del fluido (el glicerol es para ajustar la densidad del fluido y que las partículas no tiendan ni a flotar ni a hundirse).

Probablemente en Saturno hay más factores que afectan a la formación de el gigantesco hexágono del polo norte pero, al menos, podemos afirmar que estamos empezando a entender el fenómeno y no que sea obra de los reptilianos francmasones iluminatti.

9 pensamientos en “El hexágono de Saturno”

  1. bueno cosaas muy interesantes incluso si pudieron recrear los mismos fenomenos q aparecen en el planeta quiere decir q exactamente pasa lo mismo en ese planeta

    1. Tienes toda la razón, pero lanzar un bulo pseudocientífico y tremendista es muy fácil, rebatirlo es casi imposible, de hecho hay comunidades enteras que siguen sin creerse que la tierra no sea el centro del universo…

    2. Y conspiranóico, que se me había olvidado y hace practicamente imposible que sea rebatido, ya que si das cualquier, CUALQUIER explicación que no sea la que ellos quieren oir, les basta con decir que eso es lo que dicen los que quieren ocultar la verdad (¿¿¿¿????) y ya está

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