El gato me está volviendo loco

(ACTUALIZACIÓN: esta información no significa que corráis peligro por tener un gato. La gran mayoría de gatos domésticos ni siquiera come ratas y, si se tienen unos mínimos hábitos de higiene y un sistema inmune medianamente decente, no hay absolutamente nada de qué preocuparse. Lo comentamos porque nos han dicho que este tipo de información es la causa de algunos abandonos de gatos. Desde Ciencia de Sofá os instamos a cuidar de vuestro gato hasta que muera de viejo. Si seguís leyendo veréis a qué nos referimos)

Es bastante probable que la presencia de tu gato esté influyendo en tu estado de ánimo más de lo que crees, especialmente si has superado los 50 años y más aún si llevas toda la vida compartiendo casa con felinos.

No es sólo que tu mascota sea monísima, sino también porque está rellena de estos muchachos. (Fuente)

Resulta que las heces de los gatos (no empezamos muy bien, ¿eh?) son el caldo de cultivo perfecto para un protozoo parasitario llamado toxoplasma gondii. Este parásito tiene la habilidad de modificar el comportamiento de las ratas cuando consiguen entrar en su cuerpo, lo que ocurre a menudo porque las ratas suelen comerse cualquier cosa encuentran por ahí tirada. Al alimentarse de los despojos de un gato infectados con toxoplasma gondii, el parásito trastoca la química de su cuerpo de la rata y la vuelve más temeraria e incluso, hace que se sienta atraída por el olor de la orina de gato.

Una rata más temeraria es más fácil de atrapar que una cobarde, así que los gatos se comen a las ratas infectadas más fácilmente, con lo que la bacteria encuentra de nuevo un huésped en el que alojarse, que más tarde la expulsará en sus heces y volverá a una rata, etc. El parásito tan sólo es capaz de reproducirse en el interior del sistema digestivo, así que esta es su manera de estar siempre presente en algún tracto intestinal. En el siguiente vídeo, una rata probablemente infectada se pasea por delante de un gato como si no pasara nada.

Los que nos visitáis desde un móvil podéis hacer click aquí para verlo. Bajad el volumen, porque aún hay gente que considera que es guay ponerle música a cualquier vídeo, aunque la música sea totalmente innecesaria.

Pero resulta que este parásito también es capaz de infectar a seres humanos.

¡Bah! ¡Pero a mí nunca se me ocurriría lamer la caja de arena de mi gato! ¡Estoy completamente a salvo!

Bueno, una de las cosas que diferencia a los animales de nosotros es su desconocimiento de la tecnología de los pantalones, así que todo lo que el culo de tu gato toque tiene una probabilidad de ser impregnado de parásitos que hayan podido quedar atrás durante el proceso de… Eeeh… Extrusión. A esto hay que sumarle la agilidad de los gatos y su obsesión por acceder a los lugares más inverosímiles, lo que les permite restregar sus posaderas por lugares insospechados.

En verde, las zonas de tu casa donde tu gato ha puesto el culo.

Así que lo más seguro es que haya más lugares en tu casa donde ha estado el culo de tu gato que sitios en los que no y es perfectamente posible que toques alguno de ellos y termines llevándote la mano a la boca (o que el gato duerma sobre el cojín de tu cama y se ahorre el problema logístico bacterias-cara-boca), permitiendo que los toxoplasma gondii invadan tu cuerpo.Y aquí es donde viene lo curioso.

Igual que hace con las ratas, el parásito también es capaz de modificar el comportamiento de los seres humanos, desencadenando una infección llamada toxoplasmosis que puede ser grave en embarazadas, niños y ancianos si llega a desarrollarse. En casos graves se ha registrado un aumento de los casos de suicidio, esquizofreniadepresión y ansiedad en los individuos afectados por toxoplasma gondii. Pero, la gran mayoría de las veces, el parásito queda en el cuerpo en estado latente porque nuestro sistema inmune no le permite actuar, aunque eso no significa que no tenga efecto alguno.

En una serie de estudios llevados a cabo por Jaroslav Flegr, del departamento de Parasitología, de facultad de ciencias de la Charles University (República Checa) y publicados en este artículo de Oxford Journals, se llegó a la conclusión de que el parásito en estado latente afecta de manera diferente a hombres que a mujeres.

Mientras entre los varones infectados por toxoplasma gondii tienden a adoptar una actitud dogmática, celosa y desconfiada, las mujeres se vuelven más afables, moralistas, concienzudas y de buen corazón (lo siento, es lo más cerca que puedo traducir “warm hearted” del inglés). Y todo porque el parásito trastoca los niveles de testosterona y dopamina de cada género de manera diferente.

Y no sólo eso, además el efecto se acentúa con la edad y con el tiempo que lleves expuesto a la bacteria (=viviendo con gatos) con lo que, cuanto mayor te hagas y más tiempo pases infectado por él, más marcados serán los cambios en tu comportamiento.

Y, aunque no esté comprobado, se especula que tal vez el parásito podría ser (¿hemos añadido ya suficientes condicionales como para que no vaya esparciéndose la información como si fuera una verdad indiscutible?) el responsable de esta situación:

La “mujer de los gatos” es una figura universal: una mujer pasada la mediana edad, solitaria, que tiende a acoger gatos en su casa y podría perfectamente invitarte a merendar sólo para explicarte las vivencias y particularidades de cada uno de ellos. Si pensamos en nuestro entorno inmediato, tal vez incluso podemos encontrar algún ejemplo en una amiga de nuestra madre o abuela (o incluso nuestras propias madres y abuelas). La tarea se vuelve más difícil, en cambio, cuando tratas de encontrar este patrón en hombres de la misma edad.

Una de las causas de que ocurra esto en mujeres podría estar relacionada con la capacidad de inducir estados parecidos a la esquizofrenia que tiene la toxoplasma gondii, unido al hecho de que parece influir en el temperamento humano. Además, como su efecto se acentúa con la edad del portador, el parásito estaría haciendo a las mujeres mayores más felices (y más susceptibles de acoger más gatos) y a los ancianos más cascarrabias a media que envejecen.

Todo este asunto sería curioso porque significaría que, de rebote, el parásito habría encontrado una nueva forma de beneficiarse de los humanos, procurando que adoren a sus huéspedes preferidos y los cuiden y mantengan sanos para poder desarrollarse en su interior.Pero, vamos, que de esto no hay ningún estudio y sólo son rumores.

A todo esto, el toxoplasma es, probablemente, la infección más común del mundo: se estima que un 80% de la población mundial la padece en forma latente porque también puede adquirirse al comer carne cruda (y, de hecho, es la causa principal de contagio). Pero no os preocupéis porque, a menos que vuestro sistema inmune esté muy trastocado, no va a pasaros nada.

11 pensamientos en “El gato me está volviendo loco”

  1. Me encanta ciencia de sofá, pero en este texto creo que no ha sido muy afortunado. Está fomentado la hipocondría de mucha y generando alarma, con el consecuente fomento de abandono de animales. Si la conclusión final es que la carne cruda es el contagio más común y que afecta solo cuando nuestro sistema inmune esté muy trastocado, en mi opinión, hay que destacar eso durante todo el artículo y no solo en un pequeño párrafo final.

  2. Sí, hubo otra queja por el mismo motivo y añadí el texto del principio (con lo que la persona estuvo de acuerdo), que creo que deja bastante claro que no hay nada que temer antes de que alguien y se lleve las manos a la cabeza. La conclusión final no es que la carne cruda sea la causa más común de contagio, es un dato más a añadir después de explicar cómo funciona el parásito.

    Gracias por seguir la página, por cierto 😉

  3. Hay mucha diferencia entre un protozoo y una bacteria… y es por el hecho de ser un protozoo por lo que es una infección incurable (al ser ‘tan’ parecidos a nosotros, las cosas que los matan… también nos matan). Igual que pasa con la malaria y la esquistosomiasis

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