Respuestas XXXI: ¿Cómo sabemos si un cometa es peligroso?

Ante nada, quería agradecer a la Agrupación Astronómica de Ibiza, descubridora de 53 asteroides hasta la fecha, su colaboración en este artículo. Podéis ver y seguir su página en Facebook haciendo click sobre este texto en azul o visitar su página web.

El otro día hablaba del cometa verde ISON y, en la sección de comentarios de Facebook, apareció un interrogante relacionado con el método utilizado para saber que un cometa no va a impactar contra nuestra cara (libre interpretación). Es decir, ¿Cómo sabemos que un cometa no representa ningún peligro para la Tierra?

Crédito: Damian Peach.

No se necesitan complejas redes de satélites y mediciones extrañas para deducir la órbita de un cometa. En realidad se usa un método muy simple basado en la observación directa que combina la trigonometría con algunos cálculos basados en principios físicos. Ya sabemos que la palabra trigonometría asusta, pero ahora veréis que no hay por qué temerle. Empezamos por lo básico.

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Carrera contra la marea

En latitudes frías y extremas como en las que se encuentra la región de Kangiqsujuaq (Canadá), la gente está tan harta de comer carne de foca que está dispuesta a cualquier cosa con tal de añadir algo de variedad a su dieta. 

Las mareas en esta zona pueden bajar hasta 12 metros, lo que provoca un efecto curioso si se dan las condiciones necesarias: en la época en la que la superficie del agua está congelada, el hielo baja y queda apoyado sobre el lecho de roca a medida que el agua se retira. Es entonces cuando los habitantes de Kangiqsujuaq se cuelan entre los gigantescos bloques de hielo para intentar recoger los mejillones que quedan expuestos al aire, antes de que la marea vuelva a inundar la zona. No hace falta puntualizar lo peligroso que es esto.

https://www.youtube.com/watch?v=Z0qGvC3vqaA

Carámbanos de la muerte

Los animales marinos que viven sobre el lecho rocoso que se encuentra bajo el hielo polar tienen que vérselas contra una amenaza que ni siquiera es otro ser vivo que se los intenta zampar: unos tentáculos de hielo que aparecen de la parte inferior de la superficie helada del mar y se extienden por el agua congelando todo lo que tocan. Mejor os lo enseño en vídeo.

https://www.youtube.com/watch?v=WyWn1XJ9kTE

El término en inglés para este fenómeno es brinicle, que resulta de la combinación de las palabras brine (salmuera) y icicle (carámbano). En castellano sería algo del estilo salmuerámbano lo que demuestra una vez más que nuestro idioma no está hecho para poner motes pegadizos. Como en el vídeo menciona muy por encima por qué ocurre esto (y a lo mejor no ayuda que esté en inglés), voy a explicar cómo se forma esta locura, descubierta en 1960 pero grabada por primera vez en 2011 por la BBC para el programa Frozen Planet.
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ISON

El 26 de diciembre el cometa ISON (o C2012/S1) pasará por el punto de su órbita más cercano a nuestro planeta… A 64 millones de kilómetros de nosotros.

Ah, y el cometa brilla de color verde.

Crédito: Adam Block/caelumobservatory.com

¡¿Por qué brilla de color verde?! ¡¿Acaso se trata de una nave extraterrestre que viene desde los confines del espacio para aniquilarnos?!

Eso te podría convenir si el dueño de una página web que cambia el tamaño de las letras sin ninguna razón aparente y quiere aprovechar la conspiración de moda para sacar dinero con las visitas de los asustados ciudadanos que no saben lo que está pasando.

Una cosa que hay que tener en cuenta de los cometas es que vienen del cinturón de Kuiper y la nube de Oort, dos cúmulos de fragmentos de roca y hielo que nos rodean en los confines del sistema solar. Y cuando decimos hielo no nos referimos exclusivamente a hielo de agua: a la temperatura a la que están allí las cosas, cualquier compuesto está congelado.

 

La nube de Oort en comparación con el sistema solar. La órbita de Plutón aparece en amarillo en la imagen  ampliada. (Fuente)

Ocasionalmente, alguno de los pedazos de roca y hielo de la nube de Oort sufre desviaciones en sus órbitas y empieza a caer hacia el sistema solar interior, donde el calor del sol vaporiza el hielo que lo cubre a medida que se acerca y los gases atrapados en su interior escapan al espacio. Es por eso que los cometas tienen una “cola” que no es más que un halo de gas recién descongelado saliendo al espacio a toda velocidad y que brilla  al ser expuesto radiación solar.

¿O sea que el color verde del cometa ISON tiene algo que ver con el gas que contiene?

Sí. Cada gas reacciona de manera distinta al ser sometido a altas temperaturas o radiación intensa. El cloro gaseoso, por ejemplo, tiene una tonalidad entre verde y amarillenta, el hidrógeno es más rojizo y el oxígeno es azul. Eso por no hablar de las luces de neón que contienen gas que brilla al ser excitado con un tono que depende del elemento utilizado: el propio gas neón brilla de color rojo, el helio de color amarillo, el dióxido de carbono luce blanco y el vapor de mercurio, azul.

 

Cloro en estado gaseoso. (Fuente)

En el caso del cometa ISON son el gas cianógeno y el carbono diatómico que escapan de su interior los que brillan con esa tonalidad verdosa al ser expuestos a la radiación ultravioleta del sol. Al parecer, no es ningún fenómeno extraño y se presenta en muchos cometas, pero en el caso de ISON se nota mucho más porque es muy grande (tiene un núcleo de unos 5 kilómetros de diámetro) y desprende muchísimo material.

Tal vez os suene el cianógeno por ser un compuesto muy tóxico que contiene cianuro y el carbono diatómico porque es altamente corrosivo.

¡ESPERA! ¡¿Y si el cianógeno cae a la Tierra cuando ISON pase cerca y nos envenena a todos?!

Resultaría un escenario apocalíptico curioso, porque este gas huele a almendras, así que al menos sería un final relativamente agradable. De hecho, las almendras inmaduras contienen cianuro y pueden resultar fatales ingeridas en cantidades no tan grandes como para resultar surrealistas, así que a lo mejor por eso hacemos esta asociación (no es que el cianuro huela a almendras, es que las almendras huelen a cianuro).

Pero el único olor a almendras el día 26 de diciembre será del turrón del que te habrás atiborrado el día anterior, porque el cometa estará muy lejos (a 64.000.000 de kilómetros, como ya hemos dicho) y porque el gas está demasiado disperso por el espacio como para que nos moleste. Si queréis preocuparos por algo, el sol es una explosión termonuclear constante de 1.400.000 kilómetros de diámetro que de tanto en tanto dispara chorros de plasma incandescente hacia nosotros. Es broma, no tiene que preocuparos el sol, como comentábamos en esta entrada sobre tormentas solares.

De todas maneras, ni siquiera sabemos si el cometa llegará al punto máximo de acercamiento a la Tierra. Actualmente está dirigiéndose hacia el sol para rodearlo, pero tal vez no sobreviva a ese tramo del viaje porque pasará a tan sólo 1.100.000 kilómetros de su superficie. El intenso calor a esa distancia de nuestra estrella podría fundir el cuerpo helado y vaporizarlo, en cuyo caso no volvería hacia la Tierra y no lo veríamos nunca más.

La zona roja es la parte del trayecto durante la cual no podremos ver el cometa y, además, puede fundirse.

Seguramente de aquí al 26 de diciembre encontraréis en internet alguna predicción catastrofista sobre el cometa ISON en páginas del estilo saberocultofractal.wordpress.com, así que desde Ciencia de Sofá os prevenimos: el cometa ISON no va a estrellarse contra la Tierra, ni nos va a intoxicar, ni es en realidad una nave extraterrestre (un análisis muy bien detallado de este último bulo en este artículo de La Mentira Está Ahí Fuera). Existen páginas dedicadas a desinformar a la gente alegando que “el gobierno no quiere que lo sepas” como excusa porque no tienen ninguna prueba. El miedo genera mucho público, y el público conlleva ingresos publicitarios.

¡Eh, pero si vosotros también tenéis publicidad en la web!

Sí, pero en nuestro caso es una prueba de que el gobierno no nos está financiando para que no contemos la aterradora verdad. OJALÁ.

Derrumbe glacial

Un glaciar es un río congelado que se mueve muy lentamente pendiente abajo hasta toparse con alguna gran masa de agua, donde llega en forma de una pared congelada que pierde integridad estructural a medida que el viento (y la sal, en caso de terminar en el mar) la erosionan. En el siguiente vídeo, un pedazo de un glaciar (o un iceberg enorme separado del glaciar) se desprende en Groenlandia, pillando desprevenidos a una turista australiana y sus dos guías, obligándoles a huir de las olas que provoca el desprendimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=HB3K5HY5RnE

Vacunas vacunas

Ayer estuve leyendo sobre algo que me dejó francamente sorprendido porque demuestra que, aunque durante gran parte de nuestra historia nuestro conocimiento científico era más bien limitado, hay ejemplos de gente que llegó a conclusiones adelantadas a su tiempo sin tener mucha idea de por qué sus teorías funcionaban. Ya de paso, desvelaré el origen de la palabra “vacunación”.

La viruela apareció hace unos 10.000 años en el noreste de África y ha sido una de las enfermedades más destructivas que ha sufrido la humanidad.

Viriones de la viruela, aumentados 370.000 veces. (Fuente)

El virus atacaba a la piel, los nódulos linfáticos (los cuarteles generales de nuestras defensas), la médula ósea y el bazo. Los contagiados desarrollaban sarpullidos y sufrían altas fiebres y vómitos que provocaban la muerte entre el 20 y el 60% de los casos. Los supervivientes quedaban marcados de por vida por las cicatrices de las costras.

La primera pandemia de viruela tuvo lugar en el año 1.350 a.C. mientras los egipcios y los hititas estaban en guerra. Los prisioneros egipcios contagiaron a sus adversarios con la viruela, que se extendió entre sus filas hasta el punto de devastar el imperio hitita y dejarlo al borde de la aniquilación.

Las rutas comerciales permitieron que el virus se extendiera por todo el mundo, del mismo modo que contribuyeron las cruzadas y, para terminar de rematarlo, la colonización de américa. No se sabe cuánta gente ha muerto a causa de esta enfermedad a lo largo de la historia, pero se estima que sólo en el siglo XX sus víctimas se cuentan entre 300 y 500 millones de personas.

Y eso que fue erradicada en 1979.

En la actualidad tenemos muy claro cómo evitar enfermedades mediante la vacunación: se inocula a una persona sana con una versión más débil de una enfermedad para que sus defensas aprendan a luchar contra ella, de manera que cuando llega el virus de verdad nuestro sistema inmune está preparado para hacerle frente.

Pero muchísimo antes de que se supiera de la existencia del virus de la viruela (o del propio concepto de cabrones microscópicos que atacan desde dentro, en realidad) y de conocer sus mecanismos de transmisión y funcionamiento, ya se habían empezado a tomar medidas contra su contagio basadas en la observación.

En el año 1.022 d.C., una monja budista llamada O Mei Shan se dio cuenta de que la gente que había sobrevivido a la viruela no la volvía a contraer, así que se le ocurrió hacer una prueba. Cogió las costras de viruela de pacientes infectados, las trituró y empezó a metérselas por la nariz a gente sana usando el siguiente método.

Por si quedan dudas, el médico sopla. (Fuente)

Este proceso fue bautizado como “variolización” e incluía variantes menos… Bueno… Incómodas, como hacer un par de incisiones en la piel con un cuchillo impregnado en sangre de alguna costra de un enfermo de viruela. De esta manera, el sistema inmune del paciente sano podía luchar contra un virus que ya había sido atacado por las defensas de otra persona y, por tanto, estaba más débil. La mayoría de los variolizados desarrollaban una versión más light de la viruela y se recuperaban para no volver a contraerla jamás.

Pero, pese a tratarse de un remedio muy efectivo para el estándar de la época, alrededor del 3% de la gente a la que se le aplicaba este procedimiento moría después de ser expuesta al virus. En este caso, el remedio y la enfermedad estaban igualados.

En 1797 Edward Jenner, un médico inglés, notó algo curioso. Existía una variante de la viruela, la viruela bovina, que afectaba al ganado pero, cuando era transmitido a seres humanos, tenía un efecto mucho menos virulento y no resultaba mortal. Edward Jenner observó que las chicas que trabajaban en lecherías y habían sido contagiadas por la viruela bovina nunca se contagiaban de la mortal viruela humana. Además, aunque la viruela bovina desarrollaba una erupción más leve, no dejaba cicatrices.

Jenner puso a prueba su descubrimiento extrayendo “material” de una chica que había contraído la viruela bovina recientemente y haciendo unas incisiones con bisturí en el brazo del hijo de su jardinero. El muchacho desarrolló fiebre y algunas costras y estuvo en cama unos días, pero se recuperó completamente. Después inoculó al mismo niño con la viruela humana y el chico no desarrolló ninguna enfermedad. Tras repetir esta prueba más veces con más gente y ver que todos se volvían inmunes a la viruela humana, demostró que se podía proteger a la gente de un virus con una variante más débil del mismo, inventando el concepto de la vacunación.

Caricatura de Jenner administrando vacunas en un hospital rodeado de gente a la que le salen vacas del cuerpo, en referencia a los falsos rumores de que la vacuna podía hacer que te crecieran ubres y demás partes de vaca. (Fuente)

La palabra vacunación viene del término vacuno referente a las vacas (al ganado bovino, en realidad), animal del que procedía la cepa débil del virus de la viruela. Vaya, vaya.
ACTUALIZACIÓN [06/10/2014]: estaba leyendo en el blog Futility Closet (que, por cierto, es muy recomendable) una entrada sobre la viruela.
Cuando los españoles desembarcaron en sudamérica, trajeron consigo enfermedades a las que los habitantes del nuevo continente nunca habían sido expuestos y, por tanto, no tenían inmunidad a ellas. Una de ellas era la viruela, que persistió en América durante siglos tras la conquista española.

En 1797 Edward Jenner había descubierto la vacuna contra la viruela y el que por aquél entonces era rey de España, Carlos IV, quería llevarla a Sudamérica para detener esta terrible plaga que azotaba sus colonias. Pero, claro, en aquella época no existían las neveras y no podían guardar las vacunas durante el tiempo suficiente como para que la viruela bovina sobreviviera al largo viaje a través del Atlántico.

En 1802, Carlos IV anunció un plan revolucionario, al que llamó la expedición Balmis: mandaría a 22 niños huérfanos en barco hacia América, con tan sólo uno de ellos inoculado con la cepa débil de la viruela. Cuando desarrollara las llagas características de la enfermedad, podrían extraer fluido de ellas e infectar al siguiente niño. De esta manera, la viruela bovina permanecería viva durante el viaje, pasando de niño a niño.

La estrategia funcionó y la vacuna llegó al nuevo mundo. Se llevó la vacuna de la viruela por todas las colonias españolas usando este método y, tras 10 años y 7 expediciones, ya estaba disponible también en Filipinas, Macao y China.

El historiador de la universidad de Oklahoma, Michael Smith, escribió más tarde: estos 22 inocentes formaron el elemento más vital del proyecto médico más ambicioso que un gobierno nunca ha llevado a cabo. A la cantidad de gente que salvaron esos huérfanos…

Respuestas XXX: nubes.

Esta semana Eduardo Girón nos en vía este e-mail.

Te podría preguntar: ¿a qué huelen las nubes? pero la verdad para eso ya están los anuncios de compresas. Mi pregunta no es tan ¿coñazo, se puede decir esto en este contexto?

Bueno a lo que iba, ¿por qué hay nubes? me explico ¿por qué las nubes son como son? tienen forma y son definidas, Si al fin y al cabo son un coagulo, aglomeración, condensación de vapor.

Por qué no son etéreas e indefinidas, ¿por qué no se disuelven en la inmensidad de la atmósfera al igual que el humo?

Añadimos una foto de una nube curiosa para que quede bien en la portada de la página y respondemos a tu pregunta.

(Fuente)

Todos tenemos, más o menos, una idea del proceso de formación de las nubes: el agua evaporada de la superficie terrestre se eleva en el aire y se condensa en gotas, formando cúmulos. No gustaría que fuera más emocionante y pudiéramos hacer un esquema, pero por desgracia ahí queda. Cuando las gotas se vuelven demasiado grandes como para mantenerse suspendidas en la atmósfera, caen de nuevo al suelo en forma de lluvia.

Para que el vapor de agua se condense en gotas se necesita un entorno suficientemente frío, lo que suele estar asociado con presiones atmosféricas bajas. Por tanto, el vapor de agua se condensará a medida que se adentra en las zonas frías de la atmósfera durante su ascenso.

A primera vista, podría parecer que este problema no es muy complicado. “Cuanto más alto estés, más frío hará y ahí se condensará el agua y se formarán las nubes” parece un razonamiento lógico y es una manera de simplificar el asunto que tampoco está diciendo ninguna mentira. Pero si esa fuera la verdad completa, entonces las nubes sí que se formarían todas en la misma zona, formando una lámina blanca sobre nosotros (que es parte de la pregunta Eduardo Girón).

Por desgracia para los meteorólogos, esto no es así.

En cambio, atmósfera es un sistema muy caótico. La presión y temperatura pueden llegar a variar muchísimo con la altitud porque influyen una gran cantidad de variables: la radiación solar, la temperatura del suelo, la del mar, la geografía, las corrientes de aire… O sea que, al tratarse de un gas en constante cambio, no necesariamente tiene por qué cumplirse la ley de “cuanto más alto más frío”.

Por tanto, las zonas que reúnen las bajas temperaturas y presiones bajas necesarias para que el agua se condense en nubes pueden estar irregularmente esparcidas por el cielo. Si hace demasiado calor o la presión es demasiado alta, las gotas no llegarán a condensarse y no se formará una nube.

El vapor de agua tenderá a acumularse en las zonas de bajas presiones y bajas temperaturas, donde pueda enfriarse lo suficiente como para condensarse en gotas, lo que concuerda con el cielo que vemos cuando está nublado.

Por tanto, no es que las nubes se formen donde les da la gana y, de alguna manera, las gotas de agua se mantengan juntas por algún efecto atrayente extraño. Las nubes simplemente ocupan los espacios donde las condiciones de temperatura y presión son más bajas. Que sean más o menos densas dependerá de la cantidad de agua que llegue a acumularse en una misma zona.

Cuando a esto le añadimos que las masas de aire frío (que dan cobjio las nubes) y caliente están constantemente en movimiento, así que van desplazándose y deformándose, pasan cosas como estas.

Las “nubes de Kevin Helmholtz“, formadas cuando el frente de aire frío que contiene la nube de desplaza en la misma dirección y pegado a uno de aire caliente que va menor velocidad, formando turbulencias.

Las nubes mastodónticas, formadas cuando toda la estructura está flotando por encima de una gran masa de aire seco que impide la formación de lluvia en la parte baja de las nubes, con lo que el agua intenta caer, pero no puede, formando protuberancias. (Fuente)

Las más impresionantes, las nubes tubulares, ocurren con frecuencia en el norte de Australia. (Fuente)

El proceso de formación de estas últimas es parecido al de la formación de los tornados, sólo que mucho más lento y girado 90 grados, claro. Una capa de aire frío y húmedo (normalmente proveniente del mar) entra en contacto con una de aire caliente. La capa fría permanece abajo porque es más densa, y la caliente arriba.
El calor empieza a transferirse entre las dos capas, y la caliente empieza a bajar y la fría a subir. Al mismo tiempo el agua contenida por el aire húmedo se condensa, dando forma a la nube.
Esto explica, además, porque estas nubes rotan, señal de que hay aire moviéndose en dos direcciones opuestas.

El gato me está volviendo loco

(ACTUALIZACIÓN: esta información no significa que corráis peligro por tener un gato. La gran mayoría de gatos domésticos ni siquiera come ratas y, si se tienen unos mínimos hábitos de higiene y un sistema inmune medianamente decente, no hay absolutamente nada de qué preocuparse. Lo comentamos porque nos han dicho que este tipo de información es la causa de algunos abandonos de gatos. Desde Ciencia de Sofá os instamos a cuidar de vuestro gato hasta que muera de viejo. Si seguís leyendo veréis a qué nos referimos)

Es bastante probable que la presencia de tu gato esté influyendo en tu estado de ánimo más de lo que crees, especialmente si has superado los 50 años y más aún si llevas toda la vida compartiendo casa con felinos.

No es sólo que tu mascota sea monísima, sino también porque está rellena de estos muchachos. (Fuente)

Resulta que las heces de los gatos (no empezamos muy bien, ¿eh?) son el caldo de cultivo perfecto para un protozoo parasitario llamado toxoplasma gondii. Este parásito tiene la habilidad de modificar el comportamiento de las ratas cuando consiguen entrar en su cuerpo, lo que ocurre a menudo porque las ratas suelen comerse cualquier cosa encuentran por ahí tirada. Al alimentarse de los despojos de un gato infectados con toxoplasma gondii, el parásito trastoca la química de su cuerpo de la rata y la vuelve más temeraria e incluso, hace que se sienta atraída por el olor de la orina de gato.

Una rata más temeraria es más fácil de atrapar que una cobarde, así que los gatos se comen a las ratas infectadas más fácilmente, con lo que la bacteria encuentra de nuevo un huésped en el que alojarse, que más tarde la expulsará en sus heces y volverá a una rata, etc. El parásito tan sólo es capaz de reproducirse en el interior del sistema digestivo, así que esta es su manera de estar siempre presente en algún tracto intestinal. En el siguiente vídeo, una rata probablemente infectada se pasea por delante de un gato como si no pasara nada.

Los que nos visitáis desde un móvil podéis hacer click aquí para verlo. Bajad el volumen, porque aún hay gente que considera que es guay ponerle música a cualquier vídeo, aunque la música sea totalmente innecesaria.

Pero resulta que este parásito también es capaz de infectar a seres humanos.

¡Bah! ¡Pero a mí nunca se me ocurriría lamer la caja de arena de mi gato! ¡Estoy completamente a salvo!

Bueno, una de las cosas que diferencia a los animales de nosotros es su desconocimiento de la tecnología de los pantalones, así que todo lo que el culo de tu gato toque tiene una probabilidad de ser impregnado de parásitos que hayan podido quedar atrás durante el proceso de… Eeeh… Extrusión. A esto hay que sumarle la agilidad de los gatos y su obsesión por acceder a los lugares más inverosímiles, lo que les permite restregar sus posaderas por lugares insospechados.

En verde, las zonas de tu casa donde tu gato ha puesto el culo.

Así que lo más seguro es que haya más lugares en tu casa donde ha estado el culo de tu gato que sitios en los que no y es perfectamente posible que toques alguno de ellos y termines llevándote la mano a la boca (o que el gato duerma sobre el cojín de tu cama y se ahorre el problema logístico bacterias-cara-boca), permitiendo que los toxoplasma gondii invadan tu cuerpo.Y aquí es donde viene lo curioso.

Igual que hace con las ratas, el parásito también es capaz de modificar el comportamiento de los seres humanos, desencadenando una infección llamada toxoplasmosis que puede ser grave en embarazadas, niños y ancianos si llega a desarrollarse. En casos graves se ha registrado un aumento de los casos de suicidio, esquizofreniadepresión y ansiedad en los individuos afectados por toxoplasma gondii. Pero, la gran mayoría de las veces, el parásito queda en el cuerpo en estado latente porque nuestro sistema inmune no le permite actuar, aunque eso no significa que no tenga efecto alguno.

En una serie de estudios llevados a cabo por Jaroslav Flegr, del departamento de Parasitología, de facultad de ciencias de la Charles University (República Checa) y publicados en este artículo de Oxford Journals, se llegó a la conclusión de que el parásito en estado latente afecta de manera diferente a hombres que a mujeres.

Mientras entre los varones infectados por toxoplasma gondii tienden a adoptar una actitud dogmática, celosa y desconfiada, las mujeres se vuelven más afables, moralistas, concienzudas y de buen corazón (lo siento, es lo más cerca que puedo traducir “warm hearted” del inglés). Y todo porque el parásito trastoca los niveles de testosterona y dopamina de cada género de manera diferente.

Y no sólo eso, además el efecto se acentúa con la edad y con el tiempo que lleves expuesto a la bacteria (=viviendo con gatos) con lo que, cuanto mayor te hagas y más tiempo pases infectado por él, más marcados serán los cambios en tu comportamiento.

Y, aunque no esté comprobado, se especula que tal vez el parásito podría ser (¿hemos añadido ya suficientes condicionales como para que no vaya esparciéndose la información como si fuera una verdad indiscutible?) el responsable de esta situación:

La “mujer de los gatos” es una figura universal: una mujer pasada la mediana edad, solitaria, que tiende a acoger gatos en su casa y podría perfectamente invitarte a merendar sólo para explicarte las vivencias y particularidades de cada uno de ellos. Si pensamos en nuestro entorno inmediato, tal vez incluso podemos encontrar algún ejemplo en una amiga de nuestra madre o abuela (o incluso nuestras propias madres y abuelas). La tarea se vuelve más difícil, en cambio, cuando tratas de encontrar este patrón en hombres de la misma edad.

Una de las causas de que ocurra esto en mujeres podría estar relacionada con la capacidad de inducir estados parecidos a la esquizofrenia que tiene la toxoplasma gondii, unido al hecho de que parece influir en el temperamento humano. Además, como su efecto se acentúa con la edad del portador, el parásito estaría haciendo a las mujeres mayores más felices (y más susceptibles de acoger más gatos) y a los ancianos más cascarrabias a media que envejecen.

Todo este asunto sería curioso porque significaría que, de rebote, el parásito habría encontrado una nueva forma de beneficiarse de los humanos, procurando que adoren a sus huéspedes preferidos y los cuiden y mantengan sanos para poder desarrollarse en su interior.Pero, vamos, que de esto no hay ningún estudio y sólo son rumores.

A todo esto, el toxoplasma es, probablemente, la infección más común del mundo: se estima que un 80% de la población mundial la padece en forma latente porque también puede adquirirse al comer carne cruda (y, de hecho, es la causa principal de contagio). Pero no os preocupéis porque, a menos que vuestro sistema inmune esté muy trastocado, no va a pasaros nada.