Respuestas XXXIV: Sueño

Jesús Ríos nos ha  nos ha enviado un mensaje hablando de sus problemas con el sueño y diciendo que, pese a dormir 4 o 5 horas al día (técnicamente, noche) durante el último mes, no se siente cansado. La verdad es que no teníamos ni idea de si eso es bueno o malo, pero el hecho de que los seres humanos podamos llegar a pasarlo mal si no nos quedamos inconscientes unas horas cada día es, como poco, curioso. De hecho, los seres humanos podemos llegar morir por falta de sueño.

No tenemos imágenes que colgar con este artículo, así que 

usamos gatos somnolientos para amenizarlo.

 

Pero vayamos por partes. En primer lugar: ¿Por qué dormimos?

De media, pasamos el 33% de nuestra vida durmiendo así que, a nivel biológico, parece que descansar es importante. El problema es que no hay un consenso claro sobre el motivo que nos obliga a quedarnos tirados en la cama sin hacer nada un tercio de nuestras vidas, aunque con el desarrollo de tecnologías capaces de medir la actividad cerebral se han hecho avances.

Al principio se creía que el sueño era una remanente evolutiva de nuestro pasado. En parte serviría para estar quietos por la noche y no atraer la atención de los depredadores, pero hay animales como los leones que duermen 15 horas diarias y otros como las jirafas que tan sólo duermen 2, así que esta teoría parece cojear un poco.

La naturaleza ergonómica: una jirafa durmiendo. (Fuente)

 

También se hipotetiza que el sueño es un sistema que desarrollamos en su día para ahorrar calorías. Pasando un 33% de nuestro tiempo en una especie de estado de latencia, necesitaríamos menos energía que si nos manteníamos activos todo el día. Esta teoría tampoco tampoco parece dar una explicación convincente por completo, porque entre pasar toda la noche dormido o despierto sin hacer nada sólo hay una diferencia de un 10% en términos energéticos. Siendo la recompensa tan baja, probablemente no valía la pena correr el riesgo de estar varias horas desconectado de la realidad cuando vivíamos rodeados de animales salvajes.
Estas dos “ventajas” no se sostienen por sí mismas, pero podrían ser efectos colaterales beneficiosos derivados de la función real del sueño: como método reparador.

Por una parte, las horas que pasamos durmiendo son aprovechadas por nuestro cuerpo para arreglar los desperfectos causados durante el día, “fabricar” nuevo tejido muscular, sintetizar proteínas y liberar hormonas del crecimiento. Por otro lado, nuestra cabeza necesita tiempo para asimilar las experiencias vividas durante el día y, mientras dormimos, el cerebro crea nuevas conexiones neuronales correspondientes a experiencias recién vividas, refuerza otras que cree que son importantes o debilita las que no tienen ninguna utilidad (como las que corresponden a qué cenaste hace 20 días, por decir algo).

Hacemos un descanso.

 

La influencia del sueño en nuestra neurología está bastante clara: hay estudios que han demostrado que una persona que ha dormido bien resuelve problemas nuevos mucho mejor que alguien que está privado de sueño. De la misma manera, si estás estudiando e intentando memorizar algo, te será mucho más fácil si duermes después de leerlo. En general, en estado de privación de sueño somos menos creativos, tenemos mala memoria, tomamos peores decisiones y actuamos de manera más impulsiva. Pero no sólo nos afecta psicológicamente.
Parece que dormir menos de 5 horas diarias resulta en un mayor riesgo de desarrollar obesidad. Esto es porque la falta de sueño produce la liberación de grelina, la hormona que controla el hambre y nos incita especialmente a saciarla con carbohidratos y azúcares.
Por otro lado, dormir poco durante un periodo de tiempo prolongado puede someter el cuerpo a un estrés permanente que reduce la fuerza del sistema inmune del cuerpo. La gente que duerme menos es más propensa a desarrollar infecciones y enfermedades, hasta tal punto que la incidencia de cáncer en los trabajadores de noche parece algo mayor, aunque aún tienen que hacerse más estudios al respecto.
El estrés derivado de la falta de sueño también libera glucosa en el cuerpo, así que un exceso del compuesto puede desembocar en una intolerancia y por tanto desarrollar diabetes de tipo 2. Esto por no decir que la presión sanguínea elevada causada por el estrés puede resultar en enfermedades del corazón.
Experimentos hechos con ratas a las que se les impedía dormir mostraban que el ritmo metabólico se aceleraba e incluso estando quietas consumían una gran cantidad de energía. Por otro lado, el pelo se les caía, perdían muchísimo peso, estaban deshidratadas y sus lesiones no parecían curarse. La muerte ocurría tras el transcurso de entre 11 y 32 días sin dormir
Aún con toda esta lista de contraindicaciones, hay gente que considera que dormir es una pérdida de tiempo y hace lo posible por reducir el tiempo que dedica a esta actividad cada día. Con esta intención se han desarrollado técnicas de “sueño multifásico”.
Al parecer, en situaciones de privación de sueño continuadas se puede recuperar sueño perdido de manera relativamente eficaz haciendo siestas más cortas durante el día. Hay gente que ha llevado el concepto al extremo (para variar), reduciendo a 2 o 3 las 8 horas de sueño diarias, repartidas en varias siestas durante el día. A esto se le llama el sueño polifásico, y los practicantes tienen incluso una página web de iniciación (que no vamos a enlazar).

 

El arquitecto e inventor Richard Buckminster Fuller decía haber encontrado el sistema para dormir el menor tiempo posible y no sufrir las consecuencias de la privación de sueño: durante el día dormía 6 siestas de 20 minutos, una cada cuatro horas. Supuestamente siguió este horario sin efectos negativos durante dos años y tuvo que parar de hacerlo porque entraba en conflicto con su horario de trabajo.
Este asunto ha sido estudiado por las fuerzas militares porque podría permitir a sus soldados y pilotos mantener la eficiencia durante más tiempo y la conclusión que nos parece más sensata, según el ejército canadiense, es: “en circunstancias extremas en las que no se pueda obtener suficiente descanso de manera continuada, los estudios muestran que siestas de 10 a 20 minutos en intervalos regulares durante el día pueden aligerar los efectos de la privación de sueño y permiten mantener el ritmo de trabajo durante varios días. De todos modos, los investigadores alertan de que el rendimiento conseguido con estos periodos de sueño corto como sustitutivo del sueño normal es muy inferior al conseguido con un descanso total.”
Más allá de que estos horarios extraños, de los que no hay estudios serios al respecto, sí que está comprobado que una siesta durante el día mejora el rendimiento (en plan 20 o 30 minutos, no una maratón de sueño).
Como curiosidad al respecto, el propio Salvador Dalí dormía rápidas siestas en las que nunca llegaba a dormirse del todo. Se sentaba en una silla con un brazo colgando, una cuchara en la mano y un plato en el suelo. Cuando se quedaba dormido, su mano se relajaba, la cuchara caía y le despertaba al golpear el plato.
Así que, volviendo al tema que nos comentaba Jesús Ríos¿Es malo que, de repente, estés durmiendo 5 horas diarias? 

Nosotros no tenemos ni idea.
 

Tampoco podemos emitir diagnósticos sobre la salud así que, si esto te preocupa de verdad, por favor, visita a un médico.

Por lo que hemos leído, la cifra de 8 horas diarias sólo es una media que varía para cada persona e incluso con la edad o con los cambios de dieta. Los adolescentes suelen necesitar más horas de sueño (unas 9) mientras que la gente mayor suele conformarse con unas 5 horas, pero ni siquiera eso parece una referencia exacta y cada persona es un mundo.
Toda la parrafada para al final decirte esto.

10 pensamientos en “Respuestas XXXIV: Sueño”

    1. Muchas gracias. Me acostumbré a coger buscar las fuentes en inglés porque suelen ser las originales, además de que hay muchísima más información en este idioma. Incluso los artículos en inglés de Wikipedia suelen ser mucho más completos que los que están en español.

  1. Veo que viste la charla de Russell Foster “por qué dormimos?” como inspiración jajaja. Muy bueno el blog y muy buen trabajo el tuyo difundiendo conocimiento.

  2. Puede que de repente dormir menos de 8 horas, afecte a nuestro “reloj biológico”? Por ejemplo, yo ultimamente duermo poco por temas de estudio y me acuesto un poco más tarde de lo normal… Con el paso del tiempo esta irregularidad puede afectar?

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