Respuestas (XLV): Wi-Fi, teléfonos móviles y… Cancer.

Una fracción no despreciable de las preguntas que me mandáis son del estilo ¿La radiación del móvil es cancerígena? o ¿El Wi-Fi me provocará cáncer? y creo que casi todas estas preguntas aparecen debido a una confusión básica: el uso del término “radiación”.

Cuando escuchamos la palabra “radiación” nos vienen a la cabeza Chernobyl y las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y, en seguida, si se nos dice que algo la emite, pensamos que algo parecido está teniendo lugar en nuestros bolsillos. Pero nada más lejos de la realidad.

Un cristal de Torbernita, un mineral que contiene uranio. (Fuente)

En el día a día escuchamos el término “radiación” referido a dos cosas: a ondas electromagnéticas (que son las que emiten nuestros aparatos electrónicos) o bien a partículas cargadas que salen despedidas de átomos de elementos inestables (como el uranio). Ambas son MUY diferentes.

La radiación “nuclear” proviene de átomos inestables que se deshacen de las partículas que les sobran para recuperar su equilibrio, disparándolas a su alrededor. Para más detalles del proceso, hablaba del tema en esta entrada sobre bombas atómicas y en esta otra sobre el uranio empobrecido.

Total que, cuando se dice que un lugar está contaminado por radiación nuclear, lo que ocurre es que el espacio está lleno de átomos inestables disparando partículas cargadas en todas direcciones.

En la siguiente animación se inyectan átomos radiactivos en una cámara llena de vapor. Cuando las partículas cargadas salen disparadas, interaccionan con éste dejando estelas a su paso.

En este vídeo se puede ver uno de estos experimentos completo.

¿Y cómo nos afecta a nosotros la radiación nuclear?

Estos proyectiles microscópicos pueden impactar contra nuestras células y destrozar el ADN que contienen al romper los enlaces químicos que lo mantienen unido (no por pura fuerza bruta como en la imagen que cuelgo a continuación).

Normalmente, las células son capaces de reparar el daño y seguir con su vida pero, de vez en cuando, la reparación no va como debería y se produce algún fallo, de modo que el material genético reparado contiene información distinta a la original (defectuosa, vaya).

He intentado ilustrarlo con esta secuencia, donde el material genético original (1) recibe el impacto de una partícula cargada (2) que lo deja todo hecho un desastre (3) y, al intentar reparar el daño, la célula se equivoca (4), lo que da lugar a información genética corrupta.

Esta información defectuosa puede hacer que la célula empiece a seguir instrucciones que no le tocan así que, cuando las células dañadas empiezan a hacer cosas raras, el cuerpo detiene su proceso de reproducción y deja que mueran. Pero, si este mecanismo de defensa falla, la célula corrompida seguirá esas instrucciones defectuosas, reproduciéndose a un ritmo descontrolado. Y ahí es cuando aparecen los tumores.

De hecho, para que se produzcan tumores cancerígenos, tiene que existir algún tipo de daño en el material genético.

A veces este daño es debido a causas externas, como la radiación nuclear o la exposición a algún agente tóxico y otras simplemente aparece porque, de entre los miles de millones de divisiones celulares que tienen lugar en nuestro cuerpo cada instante, alguna puede salir mal y el material genético sufra alguna modificación (y, a medida que envejecemos, más probabilidades hay de que eso ocurra).

Vale, entonces, ¿Puede la radiación que emiten los móviles y el Wi-Fi provocar daños en nuestro ADN?

La tecnología móvil funciona transmitiendo la información por la atmósfera a través de ondas de radio. Estas ondas son radiación electromagnética, lo que significa que son perturbaciones que tienen un componente eléctrico y otro magnético. Pero muchas cosas son radiación electromagnética, desde la luz hasta los rayos gamma.

Según la longitud de onda de las ondas electromagnéticas, que condiciona la cantidad de energía que transportan, éstas pueden clasificarse en varios grupos:

Cuanto más corta es la longitud de onda, más energética se vuelve la onda. Lo energética que sea una onda determina si es capaz o no de producir daños en nuestro ADN al impactar contra él.

Teniendo en cuenta que hace falta una energía determinada para romper los enlaces de nuestro material genético, se puede dividir el espectro electromagnético en dos mitades:

Los rayos ultravioletas son las ondas electromagnéticas más “débiles” que son capaces de atacar nuestro ADN y provocar cáncer (de ahí que tengamos que protegernos de los rayos solares, que tienen un componente ultravioleta). O sea que, en el diagrama de arriba, todo lo que cae a la derecha de la luz visible es potencialmente peligroso para nosotros porque puede reventarnos el ADN.

¿Y en qué parte del espectro electromagnético caen las ondas de radio que utilizan nuestros dispositivos electrónicos para transmitir información?

A la izquierda, con las demás ondas que no tienen energía suficiente como para romper enlaces químicos y, por tanto, para dañar nuestro ADN.

Menos mal, pero, ¿Podemos asegurar que, aunque no dañe el ADN, las ondas de radio no tienen ningún efecto sobre nosotros?

Lo único que le hace este tipo de radiación a nuestros cuerpos es calentar la piel al transferir su energía sobre ella. Igual que lo hace la luz, vaya (de hecho, no sería descabellado comparar un teléfono móvil o un router inalámbrico con una bombilla que emite luz invisible).

Vamos a ver cómo se comportan las ondas de radio cuando las emiten nuestros aparatos electrónicos.

Las ondas de radio que salen de nuestros móviles se propagan de forma esférica. Es decir, que forman una esfera invisible que va creciendo a medida que las ondas se alejan. Por este motivo, las ondas pierden potencia muy rápidamente, ya que un mismo pulso energético tiene que repartirse por una superficie mucho mayor a medida que la “esfera” crece.

Por otro lado, un teléfono móvil emite la máxima cantidad de radiación cuando hacemos llamadas o navegamos por internet.

El peor caso posible de exposición, entonces, se dará cuando estamos llamando por teléfono con el móvil pegado a la oreja: el aparato está emitiendo la máxima cantidad de radiación lo más cerca posible de nuestro cerebro.

Con el fin de cuantificar esta exposición a las ondas de radio, existe el índice SAR (Specific Absortion Rate o Tasa Específica de Absorción) que nos indica a cuánta radiación estamos expuestos cuando tenemos el móvil pegado a la oreja si el móvil está funcionando a máxima potencia.

La radiación absorbida por el tejido de nuestra cabeza se mide en términos de W/kg, que es la energía absorbida y transformada en calor por cada kilo de masa expuesto. El límite para teléfonos móviles en Europa es de 2 W/kg, mientras que en E.E.U.U es de 1.6 W/kg.

Estas cifras corresponden a ensayos hechos con teléfonos móviles funcionando a pleno rendimiento, así que este dato puede dar lugar a confusiones porque:

1) Los teléfonos móviles rara vez funcionan a pleno rendimiento, ya que su software procura siempre consumir la mínima cantidad de energía para prolongar la duración de la carga de la batería.

2) Un móvil puede tener la capacidad de emitir un montón de radiación a máxima potencia, pero en condiciones normales puede trabajar a una menor emisión que otro que sea capaz de emitir una potencia máxima menor.

En este enlace podéis encontrar una tabla con todos los modelos de móvil y la cantidad de energía que recibís hablando a través de ellos (la media está en 0,96W/kg, bastante por debajo del límite).

No me entero muy bien con estas unidades raras, ¿A qué equivale la exposición de 0,96W/kg?

Siguiendo con la analogía de la bombilla, esta cantidad de energía es comparable a la radiación electromagnética que recibes al  sujetar en la mano (suponiendo una mano grande de 500 gramos) una de esas lucecillas que se ponen en los árboles de navidad (alrededor de 0.5W). Puedes pasarte el día sujetando esa bombilla y los efectos términos que notarás en la mano serán insignificantes.

“Si te da miedo el móvil, te da miedo la navidad”. Nueva campaña de Ciencia de Sofá.

Con el Wi-Fi, la situación es parecida. No he encontrado valores SAR para los routers inalámbricos, pero las señales que emiten suelen tener una potencia de entre 0,03W y 0,5W. La diferencia, en este caso, es que nunca estamos pegados al aparato mientras usamos el ordenador y, como he comentado antes, la intensidad de la señal (que ya de por sí es baja) decrece muy rápidamente con la distancia.

O sea que, en definitiva, el único daño que pueden producirnos estas ondas, que es el calentamiento de tejidos, tiene una magnitud insignificante con las potencias que estamos tratando.

 ¿Y todo esto es teoría o realmente lo corrobora algún estudio?

Desde que el uso de teléfonos móviles empezó a popularizarse se han realizado un montón de estudios que intentado encontrar relaciones entre el mayor uso de móviles y una mayor incidencia de ciertas afecciones.

El consenso general (la Food & Drug Administration de EEUU, el Comité Científico de Riesgos Emergentes de la Comisión Europea, por citar dos de tantos ejemplos) es que la radiación electromagnética emitida por los equipos inalámbricos no está relacionada con una mayor incidencia de cáncer cerebral.

Sólo un órgano oficial (la International Agency for Research on Cancer, una rama de la Organización Mundial de la Salud) clasifica este tipo de radiación como “posiblemente cancerígena para el ser humano“, no porque exista una prueba concluyente de ello sino porque, debido a lo extendido que está su uso y a que cada vez se estamos expuestos a ella desde una actividad más temprana (los sistemas nerviosos de los niños son más delicados porque se están desarrollando), necesita seguir siendo investigada para estar seguros de que no hay ningún peligro.

El único efecto medible que se ha encontrado respecto a la radiación de nuestros aparatos inalámbricos tiene lugar cuando pasamos más de 50 minutos con un teléfono pegado a la oreja. Entonces, parece que el tejido cerebral situado en el lado del altavoz consume un 9,3% más de glucosa que la parte del cerebro opuesta. Aún no se sabe si esto tiene algún efecto positivo o negativo, así que no queda más remedio que seguir estudiándolo.

Mientras tanto, aunque minimizar la exposición al móvil no va a hacer ningún mal (y si así nos quedamos tranquilos, bienvenido sea), tampoco hace falta que nos obsesionemos con el tema.

 

Y ahora os dejo con el viejo mensaje publicitario de siempre.

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42 pensamientos en “Respuestas (XLV): Wi-Fi, teléfonos móviles y… Cancer.”

  1. Muy interesante. Hace tiempo tuve una charla al respecto de esto con mi compañero de piso, que es estudiante de medicina, y me confirmó lo mismo que comentas aquí: que son aparentemente inocuas y que solo son consideradas “posiblemente cancerígenas” porque es necesario seguir estudiándolas “por si acaso.”

    Sin embargo, sí que me confirmó que la calidad del esperma se ve mermada al mantener el teléfono móvil cerca de la zona escrotal durante mucho tiempo. ¿Tienes información al respecto cómo tiene lugar esto, si es que es así? En caso afirmativo, ¿no sería un poco aventurado decir que “el único daño que pueden producirnos estas ondas es el calentamiento de tejidos”?

    Gracias por el artículo y por el blog, como he dicho antes, muy interesante. Un saludo.

    1. Lo de que el móvil en el bolsillo afecte la calidad del esperma sospecho que tiene que ver precisamente con la elevación de la tenperatura. Ya estudios anteriores han planteado que un aumento en la temperatura afecta directamente la calidad de los espermatozoides, y que precisamente por esto es que el aparato reproductor masculino está al exterior del cuerpo, para mantenerlo fresco. Así que se recomienda que no se ponga el móvil en el bolsillo igual que se desaconsejan las estancias prolongadas en el sauna o vapor, o el uso de calzoncillos sintéticos y muy ajustados.

    2. Cualquier tipo de calentamiento es malo para los espermatozoides por eso estan situados en la bolsa escrotal que se aleja o acerca al cuerpo para regular su temperatura. Si los calientas por una onda de radio los inutilizas y el cuerpo no puede utilizar sus metodos refrigeratorios como con una subida de temperatura ambiente.

  2. ¡Hola! Muy buena entrada, pero hay algo que no entiendo: ¿”se inyectan átomos radioactivos”? ¿Puedes indicar cómo?

    Gracias y un saludo.

    1. Hay compuestos solubles de átomos radiactivos que se inyectan en la sangre para seguirlos y poder ver cómo el cuerpo los utiliza, esto en cuanto a investigación, además, pueden usarse para comprobar si ciertos tejidos la absorben y de que forma y cantidad, de manera que los médicos comprueban si funcionan bien o no,
      esto te lo digo muy por encima porque es complejo, pero e aseguro que las cantidades y la energía que emiten se calculan para que no produzcan daños a los pacientes.
      Si lees el artículo, hay un estudio que dice que el partes del cerebro consumen mas glucosa si tienes el móvil pegado a la oreja bastante rato, lo saben porque le han dado al paciente glucosa en la que algunos átomos (supongo que de carbono) llamados marcadores, emiten cierta radiación, y pueden ver donde a que parte del cuerpo va esa glucosa.

    1. Las antenas de celulares son direccionale, esto quiere decir que emiten el máximo de frente a ellas y el mínimo perpendicular, justo debajo es donde menos energía te va a llegar, así que no tengas miedo, el vecino del edificio de enfrente recibirá mucha mas energía que tú, y así y todo, no es peligrosa.

      1. Hola buenas tardes, si bien entiendo lo que mencionas sobre las antenas cabe destacar que en lugares rurales donde están las antenas tradicionales asentadas sobre ‘el piso’ es pasto es mucho mas pequeño o escaso, es de entender que se debe finalmente a las radiaciones?
        Gracias

  3. En mi trabajo tenemos un electroiman capaz de levantar 32 toneladas y no me siento muy seguro a su lado, debiera tener ese temor, o puedo dejar de preocuparme, un saludo

  4. La alta frecuencia no tiene energia para romper átomos, pero sí para interferir en la propia energia personal provocando un desgaste. Depende de cada persona y su situación personal la capacidad de adaptarse o debilitarse. Yo las antenas wi-fi las detecto por el dolor de cabeza y los inalámbricos DEC por náuseas y picor en la piel. Interfieren el espacio energético sin permiso. Son unos intrusos que no le he invitado. Mejor que se regule por el principio de precaución y la resolución de Salzburgo aunque no interese a las grandes multinacionales. http://www.sensibilidadelectromagnetica.com/normradnnoionizante.html

    1. Núria, ¿cuánto hace que no equilibra su chi o reajusta sus chakras? ¿Tiene usted en cuenta los efectos del descomunal emisor de radiación electromagnética situado a unos 150 millones de kilómetros de este planeta?

  5. Al creador de este artículo le animo a ponerse delante de un emisor de microondas de esos que usa la policía, y a ver si aguanta 2 segundos delante de la emisión sin salir echando patas. En 2 segundos tendrá quemaduras en la zona que le haya aplicado la descarga.

    Si dices que las microondas no son dañinas para los humanos también te animo a que pongas la cara cerca del microondas cada vez que calientes algo durante los próximos 3 años, y si no te genera un tumor cerebral hablamos.

    1. Para el carro, muchacho, que aquí estamos hablando de la radiación que emiten los teléfonos móviles y los routers y su relación con el cáncer. Obviamente, la radiación de onda larga puede provocar quemaduras si tiene la suficiente potencia, pero no es capaz de romper los enlaces químicos del ADN y provocar tumores, porque se carga directamente la célula entera.

      PD: los aparatos de microondas están apantallados por dentro para que la radiación no salga al exterior.

    1. El WiFi se prohíbe por razones políticas, por la presión social de grupos radicales paranoicos que no suelen tener ni idea de lo que hablan (véase el caso de las vacunas en Estados Unidos o la oposición constante a los transgénicos).

      1. No metas en el mismo costal a los transgénicos que en este caso todos los estudios independientes (que no han sido manipulados por las trasnacionales agroalimentarias) indican daños severos a la salud derivados de los cultivos modificados genéticamente. Ver, por ejemplo, http://www.gmoseralini.org/en/

  6. Muy buena explicacion. Saliendo del tema, que causa los zumbidos permanentes en nuestros oidos, Hay remedio para ello, alguna consecuencia adicional?

  7. Buenas, aunque en general estoy de acuerdo con el autor, no hay que dejar de investigar nunca. Decir que las ondas de radio y las microondas no tienen otros efectos que los termicos es muy discutible, y existen estudios al respecto. Eso no significa que las radiaciones sean perjudiciales necesariamente (Banaceur y otros encontraron que las radiofrecuencias podian ayudar contra el Alzheimer, http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23195115), pero demuestra que hacen falta muchos mas estudios para conocer los efectos de estas radiaciones. Asimismo, el hecho que las ondas de radio no parezcan perjudiciales para la mayoria no implica que no puedan serlo para grupos de riesgo. Como biologo, considero que cualquier cambio en el entorno natural de las personas debe de ser tratado con precaucion, maxime cuando este cambio consiste en la expansion de una nueva tecnologia que hoy en dia ya es omnipresente.

    Finalmente, lo que a mi me tiene un cuanto preocupado son los casos, que aparecen regularmente en los medios de comunicacion, de escuelas o bloques de apartamentos cercanos a torres de telefonia, en los que supuestamente hay un incremento de enfermedades. Reconozco no haber seguido ninguno de esos casos con detalle, pero como parecen repetirse, me preguntaba si hay estudios cientificos al respecto.

  8. A mi solo me surge una duda, si estás acompañado de otras 100 personas por ejemplo, todas usando el móvil a la vez,¿ la radiación recibida por tus células se multiplicaría? Si fuera así¿podrían ser peligrosas?No se si existirá la posibilidad de que se sumen las radiaciones o mas bien son “golpes energéticos” separados

  9. Buenas, los productos fabricados en Japón en el 2011 cerca de Fukusima (cámaras de fotos, vehículos…) traídos a España pueden ser perjudiciales para la salud?.

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