¿Qué es un dinosaurio y qué no lo es?

Todos pecamos de llamar dinosaurio a cualquier bicho grande, raro y extinto del que sólo conservamos unos cuantos esqueletos pero, en realidad, muchos de esos restos fosilizados no tienen nada que ver con los dinosaurios.

Dinosaurio es un término que fue acuñado en el siglo XIX (el loco siglo XIX) y está compuesto por dos palabras griegas que, combinadas, significan lagarto terrible. Pero antes de continuar por ahí, hablemos de otras cosas.

Los dinosaurios poblaron la Tierra durante muchísimo tiempo: aparecieron hace alrededor 250 millones de años y se extinguieron hace 66 millones de años, lo que significa que estuvieron campando a sus anchas por el planeta durante unos 184 millones de años.

Para poner esta cifra temporal en perspectiva: los tiranosaurios aparecieron hace 68 millones de años y se extinguieron hace 66 millones de años, por otro lado, los estegosaurios vivieron entre hace 156 y 144 millones de años. Por tanto, más tiempo separa a los estegosaurios de los tiranosaurios que a nosotros de los tiranosaurios.

Donde “m.a.” significa “millones de años”. PD: Obama iluminatti reptiliano confirmado.

Los dinosaurios existieron durante la era mesozoica que viene del griego mesos, que significa entrezoon, que es animal y el sufijo -ikos (relativo a), así que mesozoico vendría a significar algo así como la era de la vida intermedia.

Espera, creo que me he perdido un poco con esto de la era.

La Tierra tiene 4.600 millones de años de antigüedad y su superficie ha pasado por muchas locuras, así que existe un sistema para dividir el pasado en partes según las características de cada una de ellas y así facilitar la vida a la gente que trabaja con escalas de tiempo muy largas.

La historia de nuestro planeta está dividida en eras geológicas. El principio y el fin de cada una de las eras está marcada por los cambios sustanciales que tuvieron lugar en el clima o la vida, como extinciones masivas o simplemente transiciones de una forma dominante de vida a otra.

Podemos hacernos una idea de cuándo ocurrió algo gordo analizando la composición química de los estratos de roca (hablaba de cómo funciona esto de los estratos en esta entrada) o estudiando los fósiles que contiene cada uno de ellos.

Un estrato de ceniza volcánica, señal de que una capa de ceniza se acumuló allí hace millones de años. (Fuente)

Si, por ejemplo, encontramos una gran cantidad de fósiles de una especie en un estrato y en el de encima no hay ninguno, podemos deducir que entre esos dos periodos de tiempo ocurrió algo que extinguió a esa forma de vida. De la misma manera, si analizamos la composición de un estrato en concreto y vemos que contiene una gran cantidad de material volcánico en una zona que no es geológicamente activa, puede ser una señal de que tuvo lugar alguna erupción muy potente en algún lugar del planeta.

Gracias a las técnicas de análisis modernas podemos cuánto tiempo ha pasado desde que fueron depositados estos estratos y, por tanto, en qué época vivieron las formas de vida fosilizadas que contienen.

La cuestión es que juntando la información que hemos acumulado hasta el momento, podemos dividir el pasado del planeta en varias etapas.

No he incluido la era “Hadeana” (de 4.600 a 4.000 m.a.) porque no había vida aún en el planeta y no se considera como tal. (Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5)

Si comparamos el momento en el que apareció vida compleja en nuestro planeta con la edad de la Tierra, nos llevamos una sorpresa: durante los primeros 4.000 millones de años de existencia de nuestro planeta, la superficie terrestre estuvo vacía o ocupada por vida que ni siquiera se puede apreciar a simple vista (bacterias o algas).

Los dinosaurios son característicos de la era mesozoica que empezó hace 252 millones de años tras la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la mayor extinción que ha sufrido nuestro planeta y que eliminó al 95% de las especies que lo habitaban. La era terminó hace 66 millones de años con otra extinción masiva, la del Cretácico- Terciario,  que puso fin al 75% de las especies, incluyendo a todos los dinosaurios no avianos (esto lo aclararé más adelante).

A su vez, la era mesozoica está dividida en otros 3 periodos geológicos: el triásico, el jurásico y el cretácico. Los primeros dinosaurios aparecieron durante el triásico, hace unos 231.4 millones de años.

Eh, ¿Qué significa que “aparecieron”?

Por aquel entonces ya existían reptiles, pero en el registro fósil se puede apreciar que en esta época algunos de ellos desarrollaron ciertas características que los diferenciaban del resto. Los esqueletos que presentaban estas características fueron bautizados como dinosaurios.

¡Eh! ¡Para el carro otra vez! ¿Cómo que los dinosaurios aparecieron 231 millones de años? ¿Y qué pasa con ese lagarto con espinas en la espalda? Por lo que tengo entendido, ese dinosaurio vivió hace 295 millones de años. 

¿Te refieres al dimetrodón, voz cursiva?

(Fuente)

Este señor no es un dinosaurio.

Cuando catalogamos a los animales, lo hacemos de manera que podamos distinguir cuáles están relacionados evolutivamente, en qué punto sus caminos evolutivos se separaron o cual fue antes y cuál después.

Para que dos animales estén emparentados por la evolución no basta con que se parezcan un poco o se comporten de manera similar (con esa regla, podríamos concluir que los murciélagos y los pájaros son hermanos), sino que deben compartir características anatómicas que sugieran una cercanía evolutiva entre ellos.

¿Y qué es lo que hace que un animal sea clasificado como  un dinosaurio?

Por un lado, se les llama dinosaurios a un tipo de reptiles que ponían huevos y vivían en tierra firme pero que, además, tenían estas características esqueléticas (no tenemos mucho más que huesos fosilizados, así que es lo único en lo que podemos fijarnos):

1) Eran diápsidos, del griego dos arcos, lo que significa que sus cráneos tienen dos agujeros detrás de sus cavidades orbitarias (donde van los ojos, vaya). Poseían, además, un agujero entre el ojo y las fosas nasales.

Esto permitía que sus cabezas crecieran más sin hacerse excesivamente pesadas, además de proporcionar puntos de anclaje para los grandes músculos que tenían que mover sus mandíbulas.

(Fuente)

2) Sus extremidades estaban situadas bajo su cuerpo, lo que les daba un buen soporte a las patas para aguantar esos pesadísimos cuerpos.


En la imagen sólo aparecen unos cuantos dinosaurios carnívoros para que veáis que tienen las patas bajo el cuerpo, pero si no os fiáis tenéis más fotos de dinosaurios aquí, aquí, aquí y aquí.

 

3) Tres o más vértebras sacras y un hueso pélvico con un agujero en el centro. Porque si tienes las patas debajo de tu cuerpo, te va a hacer falta un sitio donde anclarlas.

4) Tobillos con la movilidad reducida a un sólo plano, como si fueran bisagras.

Ahora que ya sabemos qué es un dinosaurio, volvamos a prestarle atención a un esqueleto fosilizado de dimetrodon y veamos si cumple estas características (en realidad ya he dicho al principio no es un dinosaurio, pero que eso no os impida haceros los sorprendidos de todas maneras).

(Fuente)

Como se puede ver en su esqueleto, no tiene un agujero entre los ojos y la nariz y es un sinápsido, lo que significa tan sólo tiene un agujero detrás de cada ojo, en vez de dos. Además sus patas están a los lados de su cuerpo, no debajo.

Las otras características no las sabría explicar correctamente porque no soy paleontólogo, pero como no presenta todas las características necesarias, no puede ser clasificado como un dinosaurio.

He comentado por encima que los dimetrodones eran sinápsidos. ¿Sabéis quienes son los únicos sinápsidos que quedan hoy en día en este planeta?

Todos los mamíferos, incluidos nosotros. Muestra de ello es el agujero que tenemos detrás de los pómulos.

(Fuente)

Pero eso no significa que seamos descendientes de los dimetrodones. Como podemos ver en el siguiente gráfico, estos animales no eran reptiles porque para serlo deberían tener dos agujeros detrás de cada ojo, pero tampoco eran mamíferos porque no forman parte del linaje que nos dio origen a nosotros y a todos nuestros compinches.

(Fuente)

Aunque los dimetrodones ponían huevos y tenían escamas, se cree que esa especie de “vela” que tenían a las espaldas servía tenía la función de regular su temperatura: la mayor área de contacto permitía la absorción de calor durante el día y la disipación del exceso de calor durante la noche. Esta habilidad para regular su temperatura corporal le diferencia de los reptiles, incapaces de hacerlo.

Pero aquí llega un dato aún más sorprendente: los pájaros (bueno, vale, las aves, seamos finos) son los animales actuales cuyos esqueletos comparten más características con los esqueletos fosilizados de dinosaurios.

Siendo estrictos, los pájaros son reptiles y, siendo aún más estrictos, se pueden considerar “dinosaurios avianos”. Esto que explicaría por qué cada vez que el último superviviente se come una serpiente o un cocodrilo, dice que sabe a pollo.

Entonces los pájaros deben ser descendientes de esos dinosaurios que volaban… Como se llamaban… Los pterodáctilos, ¿no?

Nnnnnnnnno.

Los pterosaurios, del griego lagarto alado (ojo, los pterodáctilos son sólo un género de los pterosaurios) no eran dinosaurios porque su esqueleto no estaba adaptado para caminar en posición erguida. Estos animales fueron simplemente otro tipo de reptiles a los que la evolución dotó de la capacidad de volar.

Por cierto, quería comentar que el organismo más grande que jamás ha surcado los cielos es el Quetzalcoatlus. Este pterosaurio medía entre 11 y 12 metros de altura y sus alas tenían una envergadura de entre 10 y 11 metros. En comparación, la jirafa más alta de la que se tiene constancia medía 6.7 metros.

(Fuente)

Volviendo a la relación a los pájaros y los pterosaurios: de la misma manera que los murciélagos, las aves y los insectos vuelan y no existe una relación evolutiva entre ellos, los pájaros y los pterosaurios son organismos que han desarrollado el mismo medio de locomoción pese a no estar relacionados evolutivamente.

A este fenómeno se le llama evolución convergente y se da cuando diferentes organismos desarrollan un trato similar de manera independiente, pese a no estar emparentados.

Pero ya me he ido por las ramas otra vez.

Las aves tienen sus extremidades bajo el cuerpo, tienen dos agujeros en el cráneo detrás de cada ojo y sus tobillos están articulados como los que vemos en los esqueletos de dinosaurio. Además, tienen cosas en común con los reptiles: ponen huevos y las plumas se pueden considerar una especie de forma evolucionada de las escamas.

Estas características colocan a las aves entre el grupo de los coelurosaurios, de los que incluso hay conservados indicios de que tenían plumas.

Reconstrucción de la especie Mahakala omnogovae, un dinosaurio que podría haber sido muy parecido a las aves modernas. (Fuente)

Madre mía, los pterosaurios no son dinosaurios, los dimetrodones tampoco, los pájaros sí… ¿De qué otra manera me quieren liar los paleontólogos?

Tampoco es un dinosaurio cualquier animal prehistórico que viviera en el mar, por muy molón que parezca, ya que los dinosaurios son animales estrictamente terrestres. Con esta definición incluso el masosaurio, posiblemente el depredador marino más terrorífico de la historia debido con sus 15 metros de longitud, se queda fuera del grupo de los dinosaurios.

Las extinción masiva del Cretácico-Terciario ya no parece una idea tan mala, ¿eh?

En definitiva, la prensa y las películas nos han montado un lío sobre qué es y qué no es un dinosaurio durante todos estos años, pero con esta información aún estamos a tiempo de prestar mucha atención a los diálogos de la próxima película de Jurassic Park e indignarnos mucho si llaman dinosaurio a algún reptil volador.

Y ahora, si me prestáis un poco de atención extra un momento, vuelve la publicidad no invsasiva de Ciencia de Sofá.

En septiembre de 2015 publiqué un libro en el que hablo sobre la historia de la astronomía con la editorial Paidós y ahora está disponible en librerías tanto en España como en México y a través de internet por todo el mundo.

Así que, si os apetece saber cómo hemos llegado a conocer todo lo que sabemos hoy en día sobre el universo, podéis hacer click sobre la siguiente imagen del libro, “El universo en una taza de café“, para ir a la entrada donde hablo del libro con más detalle:

14 pensamientos en “¿Qué es un dinosaurio y qué no lo es?”

  1. Discúlpame por este mensaje, tiene dos objetivos, el primero es agradecerte por tu enorme trabajo, gracias a él he aprendido mucho y tu forma de plantearlo es verdaderamente comprensible.
    El segundo es para desearte en este año nuevo salud prosperidad y éxitos

  2. Desde hace tiempo y fecuentemente entro a este gran blog de ciencia, la verdad te felicito por este gran trabajo que además de divertido es de fácil entendimiento, y por ello también me he dado la libertad de compartirlo porque si que es muy interesante, muchas gracias Jordi Pereyra por este gran trabajo, que tengas buen año y nunca dejes de publicar así con este muy buen humor, estilo y humildad, saludos desde México.

  3. Hola señor ciencia de sofá! Me encanta su blog y hace mucho lo leo, le hago gran (publicidad entre mis amigos). Con respecto a esta entrega me gusto mucho y me gustaría saber si continuando con el tema podría hablar de la evolución del vuelo de las aves, que en lo que a mi respecta. Gracias! Y un feliz año nuevo

  4. Felicidades por este blog. Hace tiempo que lo sigo con asiduidad y me tiene muy enganchado… tan enganchado que me desespero cuando pasan muchos días y no cuelgan ningún artículo. ¿Podríais recomendarme algún blog parecido? da igual que sea en inglés..
    Ya sigo Naukas y Fogonazos 😉

  5. Una errata (supongo por el traductor?). Donde dices:

    […] se da cuando diferentes organismos desarrollan un trato similar de manera independiente […]

    Creo que quieres decir “rasgo” en vez de “trato”, que no tiene mucho sentido en castellano.

    Muy buen artículo! 🙂

  6. ¡Increible post! Siempre he sido fan de los dinosaurios (sí, como la mayoría de las personas culpo a Jurassic Park y, en lo que mí me respecta, a La Tierra Antes Del Tiempo) y con esto de Jurassic World me volvió a picar el bichito para saber más de estos magníficos animales, así que mil gracias por la explicación, porque esta es la forma en que debe ser divulgada la ciencia, con redacción amigable y fácil a la vista, para que las nuevas mentes no se alegen de ella al verla como algo complicado, siendo tan hermosa. Sigue así, ¡Un gran abrazo desde Chile!

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