Respuestas (LVII): Desde el punto de vista evolutivo, ¿Podrían existir las sirenas?

Rubén López me ha preguntado por correo (electrónico, claro): ¿Podrían existir las sirenas? La razón de su pregunta es que no se fía un pelo de los documentales del Canal Historia o del Discovery Channel y quiere saber si tiene alguna lógica lo que decía este último en un programa sobre estos seres mitológicos.

Os voy preparando mentalmente: empezad a olvidaros del prototipo de sirenas con este aspecto. (Fuente)

Haces muy bien dudando de estos canales, Rubén. Durante los últimos años han pasado de ofrecer una programación interesante a la que recurrir a cualquier hora del día para aprender algo a ser verdaderos pozos sin fondo de sensacionalismo y programas de subastas.

Ante nada, el “documental” del que habla Rubén apareció en castellano como Sirenas, ¿Realidad o mito? en el programa Animal Planet de Discovery Channel. Lo comento porque, si queréis echarle un vistazo, dejo en vuestras manos el encontrarlo con los métodos que consideréis oportunos (no quiero enlazar contenido pirateado, vaya).

He puesto “documental” entre comillas porque, en realidad, es una farsa. No es que esté diciendo que es una farsa porque no me gusta su contenido, sino que sus propios autores admiten que ha sido diseñado bajo una premisa falsa. Pertenece a un género llamado mockumentaries en inglés y, básicamente, consiste en hablar de algo inventado de manera que parezca lo más convincente posible.

Estos documentales tienen fines satíricos pero a mí, personalmente, me parece fatal que estos falsos documentales nunca se anuncian como tales. Por supuesto, perderían mucha audiencia si lo hicieran. Un documental sobre sirenas que se anunciara diciendo vamos a haceros perder el tiempo haciendo como si decimos algo muy serio, pero que en realidad será todo mentira no tendría demasiado éxito.

Así que los creadores de estos programas, que saben que el sensacionalismo vende mucho y atraerá audiencia, simplemente los televisan y ponen una pequeña advertencia al final del falso documental del estilo ningún personaje o hecho narrado en este documental tiene por qué guardar algún parecido con la realidad.

Y, por supuesto, el público menos crítico y la gente que quiere creer en estas cosas no presta atención a este detalle y estos documentales acaban siendo una productora a nivel industrial de magufadas que terminan inundando internet, donde se pueden esparcir libremente y comerle la cabeza a otro sector del público menos crítico aún que no ha visto el programa. Al fin y al cabo, si lo dice el canal Discovery, ¿Por qué iba a ser mentira?

Pero el tema no suena descabellado, ¿no? Al fin y al cabo, ¿No podría ser que las sirenas fueran simplemente humanos que han evolucionado para vivir en el agua?

Este es el tipo de preguntas que tendríamos que preguntarnos cada vez que nos encontramos con información de este estilo.

Vamos a abordar el asunto con la mente abierta. Esto significa que en vez de creernos cualquier historia que nos cuenten y escudarnos diciendo que los seres humanos no lo sabemos todo, echaremos mano de las cosas que sí que sabemos cómo funcionan y las compararemos con el tema que se ha propuesto.

En el caso de las sirenas, empecemos hablando de evolución.

Como todos sabréis, la evolución consiste en la adaptación de una especie animal a un medio concreto a través de las generaciones. Los individuos que nacen con pequeñas mutaciones que les dan una cierta ventaja en su entorno (un color que les ayuda a camuflarse un poco mejor o un apéndice un poco más largo, por ejemplo) tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, pasando las mutaciones exitosas a sus descendientes.

Entonces, lo primero que cabrá plantearse es: Si las sirenas fueran una especie que se hubiera separado del género humano hace mucho tiempo para vivir en un medio acuático, ¿estarían bien adaptadas para sobrevivir en el agua?

Bueno, obviamente la cola de las sirenas les ayudaría a nadar mucho mejor (o, al menos, más deprisa) que a un ser humano normal. O sea que, a primera vista, estarían un poco mejor adaptadas que nosotros a la vida marina. Pero que estuvieran mejor adaptadas que nosotros a la vida en el océano no significa que estuvieran bien adaptadas a ese medio en general.

Si nos centramos en la cola de las sirenas vemos que, debido a la limitación que suponen las caderas humanas adaptadas a la vida terrestre (que las sirenas parecen poseer), el movimiento de sus aletas sólo podría ser vertical, como ocurre con otros mamíferos marinos como los delfines, las focas o las ballenas.

Pero, claro, la parte “inferior” de los esqueletos de los mamíferos marinos no se parece en nada a los humanos. En este esqueleto de delfín podemos ver que no tienen unas piernecillas fusionadas bajo la piel. De hecho, su cola procede de la prologación de su columna vertebral.

(Fuente)

A juzgar por el hecho de que en la cultura popular las sirenas suelen aparecer representadas sentadas sobre las rocas, doblando su cola por la mitad parece que su esqueleto sí que posee algún tipo de articulación en su interior. Esto nos lleva a pensar que su evolución simplemente se habría limitado a la fusión de las dos piernas humanas en una sola.

O sea, que al final una sirena equivaldría, desde el punto de vista mecánico, a un ser humano con una aleta de bucear. Y gracias a ello nos podemos hacer una idea de sus habilidades natatorias.

Todos habréis visto alguna vez vídeos de gente nadando con esas monoaletas que, básicamente, unen tus pies y convierten tus extremidades inferiores en el equivalente cutre de una cola de sirena. Y la verdad es que se puede nadar rápido con ellas… O, al menos, rápido en comparación con la velocidad de un humano en el agua.

La monoaleta más avanzada del mercado que, por cierto, cuesta 1.800$, permite a un ser humano nadar a 13 kilómetros por hora.

Esta cifra casi dobla la velocidad obtenida por Michael Phelps en su récord mundial de los 100 metros (recorridos en 50.58 segundos, lo que equivale a unos 7.1 km/h), pero está muy lejos de competir con otros peces que pudieran ser las potenciales presas de las sirenas. Las sirenas serían también mucho más lentas que sus posibles depredadores, como orcas o tiburones, que no tendrían dificultades para darles caza.

En este caso, la velocidad de las sirenas limitaría su hábitat a zonas costeras, donde se podrían alimentar comiendo moluscos, pulpos y peces que viven entre las rocas.

Dejemos aquí el tema de la natación.

Si hablamos de adaptarse correctamente a la vida en el agua, un factor más importante que la capacidad de las sirenas para nadar rápido es cómo se las apañarían para mantener su temperatura corporal estable.

Como bien sabréis, cuando dos objetos están en contacto y a distinta temperatura, el calor del objeto más caliente se transfiere hacia el frío hasta que los dos alcanzan la misma temperatura intermedia.

Los humanos no somos una excepción; incluso ahora, sentados cómodamente en el sofá, nuestro calor está siendo transferido de manera constante al aire que nos rodea, más frío que nosotros. Si no fuera porque nuestro cuerpo es capaz de compensar esta pérdida generando más calor para mantenernos en el rango de temperatura ideal (alrededor de 37ºC) el calor de nuestro cuerpo se perdería en el aire hasta dejarnos a temperatura ambiente. Y, claro, a temperatura ambiente las reacciones químicas que nos mantienen vivos ya no podrían sostenerse y moriríamos.

Pero, en el mar, las sirenas lo tendrían más jodido que nosotros: no es lo mismo estar rodeado de aire a 15ºC que de agua a 15ºC. Aunque el agua esté a la misma temperatura que el aire, nos parecerá que está muchísimo más fría porque, al ser muchísimo más densa y viscosa, absorbe nuestro calor a un ritmo mucho mayor. Y si encima el agua en la que estamos inmersos se mueve (por ejemplo, porque hay corriente) arrancará el calor de nuestro cuerpo aún más deprisa.

Por este motivo los seres humanos no podemos vivir indefinidamente en el agua: por debajo de cierta temperatura, nuestro cuerpo no puede seguir generando calor al ritmo al que lo pierde y la temperatura corporal empieza a bajar. El tiempo que tardaremos en morir en esta situación dependerá de la temperatura del agua en la que estemos inmersos. Esta tabla es bastante útil para que nos hagamos una idea:

El ritmo acelerado al que el cuerpo pierde calor en el agua es la causa por la que la evolución ha dotado a los mamíferos marinos de dos maneras simples de conservar su calor corporal: o bien los ha recubierto con capas gruesas de piel y grasa corporal (como las focas o las morsas) o con un pelaje muy denso (como los castores o las nutrias).

A juzgar por su representación en la cultura popular, las sirenas no tienen ni lo uno ni lo otro, así que su supervivencia en el agua queda puesta en duda.

Espera, espera, no tan rápido. ¿Y cómo pueden sobrevivir los peces en el agua si son mucho más pequeños que nosotros, lo que significa que pierden calor más deprisa y, por suerte estéticamente, no tienen grasa ni pelo?

La mayoría de peces son animales de sangre fría, así que su cuerpo no necesita temperaturas tan elevadas como las que necesitamos nosotros para funcionar correctamente. Les vale con estar a la misma temperatura que el agua que los rodea, vaya.

Aunque algunos tipos de peces sí que son de sangre caliente. Ese es el caso de los tiburones o los atunes, con temperaturas corporales hasta 20ºC por encima de la temperatura de su entorno. Su metabolismo consume mucha más energía, pero este sistema les permite tener una mayor potencia muscular y digestiones más rápidas que, a su vez, les permiten cazar de manera más eficiente y obtener esa energía para mantenerse calientes.

Vale, entonces a lo mejor las sirenas tienen un metabolismo parecido al de un pez y pueden sobrevivir en el agua de manera indefinida.

Como nunca hemos atrapado y estudiado una sirena nos tocará especular, aunque la respuesta parece bastante obvia.

Una cosa está clara: aunque las sirenas tengan cuerpo de humano y, aparentemente, cola de “pez”, no pueden tener medio cuerpo de sangre caliente y el otro medio de sangre fría.

Como las sirenas habrían evolucionado, en teoría, a partir de los humanos y viendo que su cola es “similar” a la de otros mamíferos marinos, parece lógico pensar que serían animales de sangre caliente. Pero, claro, si fueran animales de sangre caliente y tuvieran el aspecto con el que se las representa… Bueno, como hemos visto en la tabla anterior, no tardarían en morir de frío a menos que vivieran en aguas tropicales o montaran colonias en playas y calas y sólo se metieran en el agua para cazar. Sería entonces muy fácil ver “asentamientos” de sirenas acampando en nuestras costas, algo que nunca se ha observado.

En la tabla anterior también hemos visto que un ser humano sólo tiene el potencial de vivir indefinidamente en el agua si ésta se encuentra a una temperatura mayor a 21ºC. Como también hemos comentado, las sirenas serían mamíferos de sangre caliente así que, sin gruesas capas de pelo y grasa que las protejan, cabría esperar que su tolerancia al frío fuera similar a la nuestra.

Estas temperaturas tan “altas” del agua tan sólo se dan en las zonas costeras cercanas al ecuador y en la superficie de los océanos. En el siguiente mapa, podemos ver la temperatura media anual de la superficie oceánica:

Dada la distribución de la temperatura del agua alrededor del mundo y, teniendo en cuenta que temperaturas en este rango sólo son posibles en las capas más superficiales del agua, las sirenas sólo podrían vivir en zonas tropicales y en aguas poco profundas, donde la temperatura del agua es más o menos constante al o largo del año. Esto concuerda con la teoría que había comentado anteriormente, donde decía que su falta de movilidad las limitaría a zonas costeras comiendo moluscos, cefalópodos y peces lentos.

En latitudes más frías o en lugares donde la temperatura del agua varía mucho a lo largo del año, las sirenas no podrían vivir permanentemente dentro del agua, así que se verían obligadas a pasar la mayoría del tiempo varadas en playas y calas, metiéndose en el océano sólo para cazar.

En los dos escenarios, la conclusión es la misma: si las sirenas existieran y tuvieran algún sentido evolutivo, la cantidad de avistamientos que se producirían cada día sería tremenda. Con su aspecto, además, sería imposible que pasaran desapercibidas.

Eh, eh, pero espera. ¿Y si las sirenas tienen algún mecanismo para soportar mejor el frío que nosotros y pueden vivir en aguas más frías y profundas?

Más allá de acumular grasa y pelo o tener un cuerpo al que le vale la temperatura ambiente para subsistir (ser un organismo de sangre fría, vaya), no hay forma de soportar la exposición prolongada a las bajas temperaturas de los océanos.

Además, aunque ese fuera el caso, las sirenas no parecen tener ninguna manera de poder respirar bajo el agua, así que seguirían sacando periódicamente la cabeza del agua para tomar el aire. Y, de nuevo, las veríamos a menudo.

Eh, pero, espera. Las ballenas y todos estos mamíferos marinos tuvieron que aparecer de algún lado, ¿no? Si es tan difícil que un mamífero viva en el agua, ¿de dónde surgieron ellos?

En efecto, los antepasados de los mamíferos marinos son mamíferos terrestres que fueron adaptándose paulatinamente a la vida en la costa y terminaron por introducirse en el agua. Pero este fue un proceso muy lento: los restos fósiles más antiguos de mamíferos marinos datan de hace unos 55 millones de años y los primeros mamíferos terrestres aparecieron hace al menos 200 millones de años.

Esto también presenta un problema para la existencia de sirenas: para justificar su aspecto esbelto y depilado con el que son descritas en la cultura popular y en los supuestos “avistamientos” la única explicación sería que fueran animales de sangre fría.

Pero no existe ningún mamífero de sangre fría. Ni siquiera los mamíferos marinos, adaptados durante cientos de millones de años a la vida en el agua, han pasado de ser animales de sangre caliente a sangre fría. Entonces, ¿tiene sentido pensar que algún antepasado humano, tan mamífero como nosotros, se pudiera haber adaptado a la vida en el mar cambiando paulatinamente su metabolismo hasta convertirse en un animal de sangre fría?

Teniendo en cuenta el parecido a los seres humanos que tienen las sirenas, este antepasado evolutivo común debería haberse empezado a adaptar a la vida en el mar cuando aparecieron los primeros homo sapiens, hace 200.000 años¿Podrían las sirenas haber conseguido evolucionar tanto en tan poco tiempo? Resulta extremadamente difícil de creer.

Incluso si asumiéramos que las sirenas sólo tienen un vago parecido a nosotros y que, como muy tarde, se hubieran separado de nuestro linaje cuando el homo erectus pululaba por la Tierra, cuyos restos se remontan a hace 1.5 millones de años. De nuevo, si los mamíferos marinos no han cambiado por completo su fisiología durante cientos millones de años, ¿Tiene sentido que las sirenas lo hubieran hecho sólo en un millón y medio?

Pero… Pero… ¿Y si el responsable no es la evolución? ¿Y si un humano estuvo con un delfín y…?

No, por favor, voz cursiva, no sigas por ahí.

EN FIN.

Como podéis ver, la existencia de sirenas no supera el filtro de la realidad. Por supuesto, hay muchas cosas que me he dejado. Hay otros asuntos más peliagudos: ¿Como se reproducirían las sirenas? ¿Cómo darían a luz? ¿Qué pinta tiene su sistema digestivo? ¿Por dónde diablos cagan? ¿Cómo funciona su sistema excretor?

Al final, lo más parecido a una sirena que podremos encontrar en la naturaleza es el dugongo: un mamífero marino que habita las costas del este de África y el norte de Oceanía, que no se adentra en aguas con temperaturas inferiores a 20ºC, rara vez se sumergen a más de 10 metros de profundidad y que subsiste a base plantas marinas, moluscos o medusas. De hecho, es posible que estos animales dieran origen al mito de las sirenas.

Aunque está claro que se le añadió bastante glamour. (Fuente)

En definitiva, siempre es entretenido intentar responder a este tipo de preguntas de manera lógica, así que os animo a que propongáis vuestras propias teorías en los comentarios.

 

Y ahora, como de costumbre, voy a colar por aquí la publicidad poco invasiva de Ciencia de Sofá.

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16 pensamientos en “Respuestas (LVII): Desde el punto de vista evolutivo, ¿Podrían existir las sirenas?”

  1. A veces nacen sirénidos con las piernas fusionadas, pero no viven mucho. En la India es común una mutación por la que nacen bebés con múltiples brazos y piernas, curiosamente parecidos a sus deidades.

  2. Según la mitología, las sirenas eran “monstruos” que encantaban a los navegantes con su melodía y que, por algún “encanto” o embrujo, se aparecían como bellas mujeres (calentura de estar meses en alta mar le llaman) pero justo antes de ser “comidos” (chistes aparte) mostraban su verdadera forma (los griegos las pintan como arpías de agua, supongo que en honor a la suegra)

    Estaría bien plantear la opción de “mimetización” de algún otro engendro para aparentar humanidad y así conseguir su presa (pescadores calenturrientos)

    No hay algo asi en la naturaleza???? (Ok, no que coma humanos transformandoce en actriz porno sobre una roca)

  3. el mapa que publicas de los parámetros de temperatura terrestre, noi se ajusta a la realidad, aqui en mi país que no esta en centroamerica la temperartura esta por los 30 grados, y en el mapa figura que no llegariamos a ese nivel , falso , estamos a ese nivel, Hay datos de la nasa que no se sujetan a la realidad solo suponen algo que este cerca, no hay que fiarse de la nasa, muchos de sus informes son patrañas.

  4. Todo lo que envuelve a seres mitológicos es muy interesante… Porque aunque científicamente siempre se encuentran argumentos para desmentir su existencia (o demostrar la imposibilidad de su existéncia) siempre queda la duda del “porqué se molestaron a inventar ésos seres y dejarlos pintados (o grabados, esculpidos…) para que las futuras generaciones se rompan la cabeza?” …Quizás simplemente los pintaban, del mismo modo que los contemporáneos pintamos cuadros de elefantes con las piernas largas y delgadas (Dalí), o cualquier otra ilustración surrealista de las que corren hoy dia por internet. Supongamos que nos quedamos sin internet, (la conspiranoia de la tormenta solar, por ejemplo) sin electricidad, sin libros (todos quemaos) y sin acceso a la información durante miles de años y, de golpe y porrazo se activa de nuevo internet, los ordenadores, los iphones y la tecnologia en general.. nos sentamos ante un PC milenario y empezamos a ver todo eso… Bah dejemos el tema porque entonces si que estariamos perdidos XDD.

  5. Hay además un hecho interesante: la “sirena” de la foto pertenecería a los homo sapiens anatómicamente modernos, lo que dejaría claro que, para llegar a uno “fusionado con un pez” o adaptado al medio marino, debería de haber comenzado a adaptarse a raíz de uno de éstos homo, ya que no creo que las especies pretéritas de las cuáles ha evolucionado nuestro género pudiesen hacer vida marina de algún tipo, más allá de la caza con el rudimentario nivel de fuerzas productivas entonces existente (me refiero desde la aparición del fuego)…

    En definitiva, tener que evolucionar desde los sapiens anatómicamente modernos (o a lo sumo los arcaicos), aparecidos hace más o menos 200.000 años, les dejaría poquísimo tiempo como para terminar una adaptación genética de ciertos miembros cuya utilidad real queda en entredicho correctamente en el presente artículo. Además de que ni en muchísimo más tiempo se pudo completar para los casos de mamíferos marinos una transición del sistema de sangre caliente a la sangre fría, dejando claro que, o las sirenas supuestas son bichos peludos y obesos, o inexistentes.

    Interesante el blog 😉

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