¿Qué sabemos sobre los calamares gigantes y los calamares colosales?

Siempre me han interesado los calamares gigantes. Los imagino sumergidos en las frías y oscuras profundidades marinas, a cientos de metros bajo la superficie, en un silencio total, esperando alguna presa incauta sobre la que abalanzarse, rodearla con sus tentáculos y llevarla hasta su pico para trocearla y… Bueno, no adelantemos acontecimientos. La cuestión es que son lo más parecido a una criatura extraterrestre sacada de una película de terror mala que se me ocurre.

A parte, no sabemos prácticamente nada de ellos, lo que los hace más interesantes. Así que, nada, hoy vengo a escupir la información que he recopilado sobre ellos.

Podemos empezar hablando de su tamaño porque, claro, precisamente es la característica que los hace peculiares. Como el resto de calamares, los calamares gigantes tienen ocho brazos y dos largos tentáculos. Los ocho brazos no son literalmente brazos como los nuestros, por supuesto, sino tentáculos más pequeños. De hecho, de los hasta 13 metros de longitud que pueden llegar a medir las hembras de calamar gigante (el macho llega hasta los 10 metros), su cabeza y brazos combinados representar más de 5 metros. El resto corresponde a los dos tentáculos.

En cuanto a su peso máximo, las hembras andan alrededor de los 275 kg las hembras y los machos rondan los 150 kg.

Oye, ¿Y cómo conocemos estas medidas? ¿Hemos capturado muchos calamares gigantes para estudiarlos? No me suena haber visto nunca uno en un acuario.

Pues la verdad es que casi todo lo que sabemos sobre su anatomía viene de especímenes arrastrados hasta la orilla por la corriente en playas de todo el mundo (muertos), ejemplares que se han encontrado flotando (también muertos) en medio del océano, en las redes de pesca (si no moribundos, muertos) o en el interior de los estómagos (muertísimos) del que probablemente es su único depredador, el cachalote. Y de este animal podemos deducir un dato extra sobre los calamares gigantes.

Los cachalotes se sumergen a profundidades de entre 300 y 800 metros para cazar. Como los restos en sus estómagos sugieren que los calamares gigantes forman parte de su menú de manera frecuente, se supone que los calamares gigantes deben vivir en el rango de caza de los cachalotes y tal vez a profundidades un poco mayores, entre 300 y 1.000 metros de profundidad.

En realidad, tampoco se ha observado nunca a un cachalote atacando a un calamar gigante o viceversa, pero sabemos que estos encuentros ocurren porque muchas veces la piel de los cachalotes presenta cicatrices provocadas por las ventosas y los picos de los calamares gigantes.

¿Cómo que los picos? ¿Los calamares gigantes tienen picos?

Veo que has estado viviendo debajo de una roca todos estos años, voz cursiva. Pero, sí, hay que reconocer que es raro imaginar cómo un órgano que nos resulta tan familiar como un pico puede terminar en una criatura tan poco rígida como un calamar.

(Fuente)

Con este pico, que se encuentra en el punto donde convergen sus tentáculos, los calamares son capaces de ir arrancando lentamente trozos de sus presas mientras las mantienen firmemente agarradas entre sus brazos o pueden cortar directamente la espina dorsal del pez para matarlo.

Aquí tenéis un calamar (uno no gigante) atacando a un pez búho (Pseudobathylagus milleri) y mostrando el comportamiento que acabo de comentar.

Por desgracia, no existe un vídeo de un calamar gigante forcejeando con un cachalote, pero la pelea probablemente tenga un aspecto parecido a lo que acabáis de ver… Aunque algo más violenta, dada la fuerza de los cachalotes, que pueden medir hasta 20 metros de longitud y pesar 51.000 kg.

Como dato extra sobre la anatomía de los calamares gigantes, sus ojos pueden alcanzar un diámetro de hasta 24 centímetros, hay una pelea entre investigadores diciendo que están especialmente desarrollados para ver a los cachalotes acercarse en las poco iluminadas profundidades oceánicas (aquí, aquí y aquí) y otros que dicen que no son demasiado grandes para su tamaño (aquí).

(Fuente)

Y por fin llega el momento que todos estabais esperando: un calamar gigante vivo, grabado a entre 630 y 900 metros de profundidad cerca de Japón en 2013 (lo que confirmó que las suposiciones sobre la profundidad a la que se mueven eran correctas). Le falta la parte más larga de su cuerpo, los tentáculos, que probablemente perdería durante un encuentro con un cachalote, así que el calamar del vídeo “tan sólo” mide 3 metros de longitud.

Fascinante, fascinante. Realmente fascinante.

Pues vuelve a calibrar el fascinómetro, voz cursiva.

Resulta que, después de ver lo loca que se ha vuelto la naturaleza con esta especie de calamares, toca una sorpresa: los calamares gigantes no son la especie más grande de calamar que existe. Ese título se lo lleva un animal menos conocido, el calamar colosal.

Aunque no se han encontrado especímenes adultos, se estima que éstos pueden llegar a medir 14 metros de longitud y pesar alrededor de 500 kg.

Un ejemplar de calamar colosal capturado en 2007 en el mar de Ross, en la Antártida. Se estimó una longitud de 10 metros, pero resultó medir “sólo” 4.2 metros porque sus tentáculos encogieron post mortem. (Fuente)

A diferencia de los calamares gigantes, los calamares colosales sólo viven en las frías aguas alrededor de la Antártida y, además, viven en profundidades mucho mayores, de entre 1 y 2.2 kilómetros. Como resultado de su adaptación en la vida en las aguas tan frías, su ritmo metabólico es muy lento. De hecho, se cree que, pese a su tremendo tamaño, pueden llegar a subsistir ingiriendo sólo 30 gramos diarios de comida. Su metabolismo tan lento limita mucho la actividad física de los calamares colosales: no le permite realizar esfuerzos intensos y prolongados y, por tanto, se cree que se dedica a la caza pasiva, esperando y agarrando lo que pase cerca de él con sus tentáculos con breves movimientos.

El tamaño intimidante de los calamares colosales es, entonces, algo engañoso. Aunque pueda parecer que son los reyes del mar, su movilidad limitada los convierte en la perfecta no sólo para los cachalotes, sino también para otros depredadores como otras especies de ballena con dientes, las ballenas piloto (que en realidad son delfines) o los tiburones abisales.

 

Y, nada, creo que me he quedado sin información. Mentira, aún me queda un dato que podría interesaros (es una excusa para meter publicidad, podéis dejar de leer en este mismo instante si queréis y no os perderéis nada… O SÍ).

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