Los dinosaurios también tenían cáncer

Eh, Ciencia de Sofá, ¿sabes qué?

No, voz cursiva, dime.

El cáncer es una enfermedad moderna creada por el hombre y nunca antes había existido en este planeta.

El escepticómetro se acaba de explotar, pero te voy a dar el beneficio de la duda: ¿de dónde has sacado esta idea?

No me acuerdo bien… Diría que en algún blog con el fondo negro, las letras blancas y el 80% del texto escrito en mayúsculas que repetía mucho la palabra “verdad”.

Entonces creo que me veré obligado a discrepar.

En internet se pueden encontrar todo tipo de historias conspiranoicas sin fundamento que giran alrededor de cualquier tema relacionado con la salud. Este tipo de información es peligrosa porque es capaz de hacer que la gente tome decisiones terribles, como dejar de vacunar a sus hijos… Algo que puede tener consecuencias trágicas.

Pero hay una clase de charlatanes especialmente despreciable:  los que se dedican a inventar conspiraciones con las que asustan a los pacientes de cáncer que están desesperados, con el objetivo de alejarlos de la medicina y venderles sus “remedios alternativos” que no tienen fundamento alguno. ¿Cómo iban a vender un producto que no funciona, si no es con engaños?

Un tema que se repite con frecuencia en este tipo de conspiraciones es la idea de que el cáncer es un invento moderno o una enfermedad creada por el hombre así que hoy quería desmentir estas ideas y, de paso, hablar de algunas cosas que me han parecido interesantes.

En primer lugar, “cáncer” es el nombre genérico que se le da a un conjunto de más de 200 enfermedades que provocan la proliferación descontrolada de las células a las que afectan. 

Las células que nos componen no son inmortales, de modo que se tienen que reproducir por mitosis de manera constante para que nuestros cuerpos no se queden sin ellas. La mitosis es el proceso mediante el cual una célula hace una copia de sí misma, como podéis ver en este vídeo.

Para dividirse, la célula tiene que hacer una copia de su ADN, la molécula que contiene toda la información necesaria para construir una forma de vida. El problema es que, si por cualquier motivo esa información estuviera dañada, entonces las instrucciones necesarias podrían ser incorrectas o estar incompletas. En estos casos, la célula puede llegar a malinterpretar la información y empezar a reproducirse de manera descontrolada, formando tumores.

Otros agentes externos que no son enfermedades, como la radiación ionizante (y el WiFi no es una de ellas, como explicaba en esta otra entrada) o dosis altas de muchos compuestos químicos, también pueden dañar el ADN de las células y detonar su reproducción descontrolada.

En esta secuencia, el material genético original (1) recibe el impacto de una partícula cargada (2) que lo deja todo hecho un desastre (3) y, al intentar reparar el daño, la célula se equivoca (4), lo que da lugar a información genética corrupta.

Pero, curiosamente, el factor que más influye en la proliferación del cáncer es la edad: a medida que pasan los años, las células de nuestro cuerpo van perdiendo la capacidad de copiar su material genético correctamente al reproducirse. Al final, cuantas más veces se haya dividido una célula con anterioridad, más aumentan las probabilidades de que el ADN de una de ellas se copie de manera incorrecta y dé lugar a una célula cancerígena.

Es por este motivo que la incidencia de cáncer se dispara a partir de los 50 o 60 años.

(Fuente)

O sea que, básicamente, el cáncer ocurre cuando algo sale mal durante la división celular. Por tanto, el cáncer no es una enfermedad exclusiva de nuestro tiempo ni de los seres humanos, porque ahí donde haya células vivas, habrá cáncer.

Sí, ya, claro. ¿Cuanto te pagan las farmacéuticas por decir eso?

Un argumento verdaderamente inteligente, voz cursiva.

La primera referencia escrita del cáncer aparece en un papiro egipcio de alrededor del año 1.600 a.C en el que se describen 48 casos de heridas, fracturas, dislocaciones y tumores. Tampoco es de extrañar que los egipcios fueran los primeros en describir esta enfermedad, teniendo en cuenta la frecuencia con la que manipulaban entrañas de cadáveres.

(Fuente)

Más adelante, los griegos aprendieron a diagnosticar varios tipos de cáncer y a diferenciar los tumores benignos de los malignos. Fue Hipócrates el que puso nombre a esta enfermedad, refiriéndose a ella con la palabra “carcinos, que significa “cangrejo“, por la apariencia de las venas de algunos tumores malignos.

Pero esas son las primeras referencias al cáncer en la literatura médica. Se han descubierto casos de cáncer mucho más antiguos en algunos cadáveres especialmente bien preservados y que no fueron reconocidos en su época.

Ese es el caso de los restos de una momia de hace 2.250 años que presentan señales de haber sufrido un cáncer de próstata que se le extendió a los huesos o el de una mujer que vivió hace 4.200 años y cuyo cadáver quedó marcado por el primer caso de cáncer de mama conocido.

En tiempos más recientes, un estudio analizó los restos de 3.967 esqueletos que fueron enterrados en Hungría entre los siglos III y XVI y concluyó que 13 de ellos presentaban tumores malignos en los huesos. Una proporción que, para este tipo concreto de tumores, no es tan diferente a la actual.

Bueno, vale, había casos de cáncer en el pasado. ¡Pero estás hablando de épocas en las que habíamos modificado la naturaleza a nuestro antojo! ¡Cuando vivíamos en armonía con el planeta no había cáncer!

Me parece que te equivocas, voz cursiva.

Incluso cuando vivíamos en la naturaleza más pura posible éramos propensos a sufrir esta terrible enfermedad. De hecho, el caso de cáncer más antiguo conocido en un ser humano se ha encontrado en las costillas de un individuo que vivió hace 120.000 años en lo que hoy en día es Croacia.

Por supuesto, no te voy a discutir que en la antigüedad la incidencia de cáncer fuera menor. Hay factores que hoy en día nos hacen más propensos a esta enfermedad, como la contaminación del aire o la obesidad.

Pero la causa principal de que en el pasado hubiera una menor incidencia de cáncer es que la esperanza de vida media a lo largo de la historia ha rondado los 40 años. O sea, que si gran parte de la población no superaba la edad a partir de la cual la incidencia de cáncer se dispara, está claro que la enfermedad debió ser menos común en otras épocas.

(Fuente)

Mmmmmmmmmmm… Bueno, vale, el cáncer no es una enfermedad moderna. Pero, por lo que dices, parece que la inventó el ser humano.

Puesssss… No, la verdad es que no. De hecho, ya no es que el resto de los animales padezcan cáncer igual que nosotros, que también, sino que además lo hacían millones de años antes de que nosotros existiéramos.

En 2003, un grupo de investigadores analizó más de 10.000 vértebras de distintas especies de dinosaurios y encontraron evidencias de cáncer en los huesos fosilizados de la familia hadrosauridae, una especie de herbívoros que deambuló por la Tierra hace 70 millones de años. En total, los investigadores identificaron 29 tumores en los huesos de 97 individuos, siendo el edmontosaurus la especie más afectada, ya que los encontraron en un 3% de las vértebras pertenecientes a esta especie.

Un tumor óseo fosilizado recubierto de ágata, aunque no tiene nada que ver con el caso de los edmontosaurus. (Fuente)

Es difícil estudiar la incidencia de otros tipos de cáncer en el registro fósil porque se necesitan unas condiciones extremadamente específicas para que los tejidos blandos dejen marcas claras en la roca, pero se cree que la alta tasa de cáncer de los hadrosauridae haber sido el resultado de su dieta basada en las coníferas, unas plantas que contienen sustancias químicas cancerígenas.

También hay quién ha sugerido la interesante idea de que los fenómenos que produjeron las grandes extinciones, como los aumentos de la actividad volcánica o una mayor exposición a la radiación cósmica, podrían haber disparado la incidencia de cáncer en los dinosaurios a los que les tocó vivirlas. Pero de momento parece que no se ha encontrado ninguna correlación entre ambos.

Pero, por desgracia, el cáncer no se extinguió con el resto de especies antiguas y hoy en día los animales siguen padeciendo esta enfermedad igual que lo hacían en la antigüedad.

Algunos animales, como los demonios de Tasmania, son especialmente propensos a contraer enfermedades que les producen tumores. Desde 1996, el 70% de su población ha sucumbido a un tipo cáncer facial parasitario que es capaz de pasar de un individuo a otro a través de sus mordeduras. La situación es tan grave que el 80% de los demonios de Tasmania están infectados con la enfermedad y se cree que para 2035 podrían estar extinguidos. De ahí que existan programas para intentar preservar a los individuos sanos.

Por supuesto, también hay casos en los que los animales salvajes están desarrollando cáncer como resultado de la exposición a la contaminación humana.

En el golfo de San Lorenzo, en Canadá, se examinaron 129 cadáveres de beluga que aparecieron varados entre 1983 y 1999Se descubrió que el 18% de ellos habían muerto a causa del cáncer y, en total, un 27% presentaban señales de la enfermedad.

Esta incidencia es mucho más alta que en la media de otros cetáceos así que, tras investigar qué estaba pasando, se llegó a la conclusión de que las belugas estaban siendo afectadas por los hidrocarburos aromáticos policíclicos producidos por las fundiciones de aluminio de la zona.

Hay ejemplos de cáncer en todo mundo animal, tanto en animales domésticos como salvajes, pasando por los peces (los tiburones también, aunque exista un mito que dice lo contrario), los pájaros, los reptilesHasta las células de las plantas pueden volverse locas y dar lugar a tumores.

(Fuente)

O sea que, en general, cualquier ser vivo multicelular y complejo es propenso a sufrir cáncer en mayor o menor medida. Pero existen casos especialmente interesantes.

Por ejemplo, los animales que son tremendamente grandes, como las ballenas y los elefantes, tienen tasas de cáncer parecidas o incluso menor que las de animales mucho más pequeños. Esto parece raro, ¿no? ¿Por qué iba una ballena a tener una probabilidad de desarrollar cáncer durante su vida similar a la de una rata, si su cuerpo tiene un número de células miles de millones de veces mayor? ¿No deberían estos animales ser muchísimo más propensos al cáncer por el simple hecho de que tienen más células que se pueden desbocar?

Pues parece que no, que la evolución ha dotado a estos organismos gigantescos de las herramientas necesarias para pararle los pies a cualquier célula que pierda los estribos antes de que su reproducción se descontrole. Esta inmunidad también es muy importante para nosotros, porque el estudio de los mecanismos con las que estos animales evitan el cáncer nos puede ayudar a nosotros a combatirlo.

Pero hay un animal que es prácticamente inmune al cáncer. Y digo prácticamente porque los dos tumores observados en esta especie se observaron a principios de este año. Este noble animal es la rata topo desnuda.

(Fuente)

Hay que decir que resto de los organismos vivos no estamos completamente desprotegidos contra el cáncer: nuestro cuerpo tiene un mecanismo de defensa que, cuando detecta que una célula empieza a hacer cosas raras, le ordena “suicidarse” para evitar que empiece a reproducirse de manera descontrolada. Pero, por supuesto, este mecanismo no es perfecto y a veces falla, así que terminamos enfrentándonos a la enfermedad de todas maneras.

Pero las ratas topo desnudas tienen dos genes que les permiten controlar el crecimiento descontrolado de células, mientras que el resto de animales sólo tienen uno. Al tener una doble barrera contra el cáncer, las probabilidades de que algo vaya mal y el cáncer prolifere en sus cuerpos son mucho menores. De nuevo, estudiar a estos animales nos ayudará a librar nuestra propia batalla contra la enfermedad.

Y aquí termina bruscamente la entrada de hoy. Espero que hayas aprendido algo, voz cursiva.

Sí, que debería empezar a contrastar las afirmaciones que leo en internet con otras fuentes que digan lo contrario. 

¡Genial! Ya verás como as…

Es broma, pienso volver en breves y soltar otra barbaridad.

Bueno, de algo tengo que vivir.

PERO AÚN NO OS VAYÁIS.

El libro sobre historia de astronomía de Ciencia de Sofá, “El universo en una taza de café“, está disponible en librerías tanto en España como en México y a través de internet por todo el mundo así que, si os apetece saber cómo hemos llegado a conocer todo lo que sabemos hoy en día sobre el universo, podéis hacer click en la siguiente imagen del libro para ir a la entrada donde hablo sobre él con más detalle (o sobre este texto verde para ir directamente a la página de Amazon):

11 pensamientos en “Los dinosaurios también tenían cáncer”

  1. excelente entrada pero que hay de cierto en la celulas inmortales de una mujer estadounidense que murio de cancer hace muchos años y una muestra de sus celulas se sigue reproduciendo de manera descontrolada y no ha parado de reproducirse hasta el dia de hoy.

    1. Supongo que te refieres a las células HeLa, extraídas hace más de 50 años de Henrietta Lacks; es cierto que siguen reproduciéndose en los cultivos celulares de los laboratorios de todo el mundo, ya que se usan para múltiples investigaciones, no sólo de cáncer.De hecho se reproducen con tanto vigor que han producido problemas de contaminación de medios y cultivos en no pocos sitios.

    2. En este enlace y en los comentarios podrás encontrar mucha información sobre ese tema.

      De hecho yo no lo conocía si no lo comentas tú. Interesante por cierto.

      Y el artículo Jordi genial, cómo siempre.

    3. Lo de descontrolada no significa lo que puedes estar pensando, de hecho están bien controladas y se realizan en cultivos. Una de las características de los cultivos tumorales es que no entran en senescencia (no envejecen) y se reproducen “para siempre”, por lo que lo que has oído de las células HeLa es en parte verdad, pero también ocurre con muchos otros tipos celulares que provienen de tumores. Además el caso de las HeLa tiene otras connotaciones éticas ya que se aislaron sin los preceptivos permisos y tal; no deja de ser una historia bonita de la que se ha escrito algún libro (ahora no recuerdo el título) y de la que se podrían hacer muchos debates maquiavélicos (en el término más literal).

      Jordi, me dejo caer mucho pero escribo poco. La verdad es que cuando el tema es como el de hoy me apasiona más de lo habitual (que ya es mucho de por sí). Muchas gracias por tu labor y sigue así! Enhorabuena!

      Y por último, me ha encantado eso de que la información genética se vuelve corrupta y me he puesto a reflexionar… Nuestros queridos representantes han sido golpeados por partículas altamente energéticas? Se dice por ello que los políticos son un cáncer? Debo cambiar la medicación?

  2. Perdona, vas a negar que el cáncer tiene bastante relación con la vida moderna? (sedentarismo, malos hábitos, alimentación, etc) otra cosa es que el cáncer también se de por envejecimiento u otros. ¿Que el cáncer ha existido siempre? SÍ ¿que el cáncer ha aumentado? también, y no solo porque ahora hay más diagnósticos, que también. Ha aumentado por lo que he señalado antes y no lo digo yo, lo dicen organismos como la OMS, científicos, médicos, etc

  3. Yo veo como posible una comunicación más rápida que la velocidad de la luz. Si dos partículas están ENTRELAZADAS una en una estrella BETELGEUSE (por ejemplo) y la otra en la TIERRA (nuestro hogar) , entonces si pasa “ALGO” en BETELGEUSE y se transforma
    la particula en dicha estrella entonces la otra partícula entrelazada de la TIERRA también se transforma de forma INSTANTANEA…… eso ‘QUE YO SEPA” es COMUNICACION ,. . es INFORMACION EMITIDA DE FORMA INSTANTANEA A AÑOS LUZ DE DISTANCIS.
    POR ESO VEO COMO POSIBLE UNA COMUNICACION MÁS RAPIDA QUE LA VELOCIDAD DE LA LUZ.

Deja un comentario