¿Existen los agujeros blancos?

En el último artículo que colgué estuve hablando sobre los efectos que tendría sobre el universo que alguien (ejem, ejem, voz cursiva) pulsara un botón hipotético que “desactivara” la gravedad. Y, como muchos notasteis, no hablé sobre cuál sería el destino de los agujeros negros en este escenario. ¿La causa? No estaba lo demasiado seguro  de la respuesta.

Así que he indagado un poco más en la cuestión y resulta que, con la excusa, este asunto me permite escribir sobre otro tema bastante solicitado que tenía pendiente desde hace tiempo: los agujeros blancos.

Bueno, vale. Pero, por favor, dime qué le pasaría a un agujero negro si desapareciera la gravedad sin irte por las ramas.

Lo intentaré, pero no puedo prometer nada.

Como he comentado alguna otra vezun agujero negro se forma después de que las reacciones de fusión nuclear del núcleo de una estrella muy masiva se detengan. Cuando esto ocurre, toda la masa de la estrella se precipita hacia el núcleo, contrayéndose tanto que la materia se compacta más allá cualquier límite conocido, dando lugar a una singularidad rodeada de una región del espacio que está tan curvada que ni siquiera la luz puede escapar de ella.

Mayor curvatura = campo gravitatorio más intenso, como explicaba en esta entrada. (Fuente)

Charla en la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Valencia)

Por fin he colgado el vídeo de la charla que di el 7 de octubre en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y en la que hablaba sobre historia de la astronomía. Muchas de las cosas que comento están en mi libro, “El universo en una taza de café“, aunque también abordé algunos temas que no pude incluir en el libro por falta de espacio.

¡Ya sé que esto es internet y que el vídeo dura una hora y pico pero, espero que os guste si os animáis a verlo!

¿Qué pasaría si “desconectáramos” la gravedad?

Oye, voz cursiva, si te encontraras frente a un botón que te permitiera “desconectar” la gravedad en todo el universo al pulsarlo, ¿lo presionarías?

¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡Pues claro! Así podríamos flotar hasta cualquier parte del mundo, mover cosas enormes sin esfuerzo y, en general, todo sería mucho más divertido.

Vale, vale, entonces voy a utilizar esta entrada para convencerte de que, en el caso de que algún día alguien ponga ante tus narices ese botón hipotético, no deberías presionarlo.

En primer lugar, hay que aclarar que pulsar ese botón no afectaría en a los objetos cuya cohesión estructural no depende de su campo gravitatorio, sino de las fuerzas electromagnéticas que existen entre sus átomos. Es por eso la integridad física de los objetos con los que interaccionamos en nuestro día a día no se vería afectada por la desconexión de la gravedad: nuestros cuerpos no se desparramarían por el suelo, los vehículos no se caerían a trozos y nuestras casas no se vendrían abajo.

Pero esa es la única buena noticia para los seres humanos (y la vida en general) que vas a ver en esta entrada, voz cursiva.

Como comentaba cuando explicaba qué pasaría si la rotación de la Tierra se detuviera en seco, la velocidad a la que se mueve un punto cualquiera de la superficie de la Tierra depende de su latitud, siendo máxima en el ecuador (1.667 km/h) y mínima en los polos geográficos (0 km/h).

Como la gravedad nos mantiene en constante contacto con el suelo mientras la Tierra rota, nuestros cuerpos se mueven alrededor del eje de la Tierra a la misma velocidad que la superficie que tenemos bajo nuestros pies (u otras partes del cuerpo), de manera que no notamos este rápido movimiento en nuestro día a día. Pero, si la gravedad desapareciera, la fuerza que nos mantiene pegados al planeta desaparecería y todo objeto que no estuviera anclado al suelo saldría despedido hacia el espacio en una trayectoria tangencial a la superficie.

En realidad, las cosas que estuvieran ancladas al suelo no correrían una suerte mucho mejor si la gravedad desapareciera: sus cimientos seguirían dando vueltas en círculos alrededor del eje de la Tierra, pero cualquier parte de su estructura que se encontrara por encima de la superficie tendería a salir disparada hacia el horizonte. La magnitud de la destrucción variaría en función del tipo de estructura, claro: es posible que los árboles fueran arrancados del suelo de una pieza, mientras que los edificios y las montañas se desmenuzarían.
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