¿Se puede destruir un agujero negro?

Como comenté en esta otra entrada, caer en un agujero negro no sería experiencia muy agradable, así que no es de extrañar que la idea de que un agujero negro engulla la Tierra nos ponga los pelos de punta. Pero imaginemos por un momento que se descubre que un agujero negro errante se está acercando hacia nuestro planeta y que, debido a su tremenda masa, es imposible desviarlo con alguna triquiñuela gravitatoria. En este escenario, ¿habría alguna manera de destruir el agujero negro y salvar la Tierra?

Espera, espera. ¿Por qué te ha pegado por hablar de este tema así, sin más? ¿Sabes algo que yo no sé? Porque si de verdad hay algún agujero negro dirigiéndose hacia nosotros, dímelo para que empiece a romper escaparates.

Deja los escaparates tranquilos, voz cursiva, que el escenario del agujero negro hipotético dirigiéndose hacia la Tierra es sólo una excusa para hablar sobre las curiosas propiedades de estos objetos.

Ah, vale, vale. En ese caso, la respuesta es fácil: los agujeros negros están llenos de materia, así que basta con disparar un chorro de antimateria contra él para que se desintegre y nos deje en paz.

Bueno, vamos a ver si esa opción tendría algún efecto.

Un agujero negro no es más que una región del espacio en la que la fuerza gravitatoria es tan intensa que nada puede escapar de ella, ni siquiera aunque se mueva a la velocidad de la luz. Estos objetos extremos se forman cuando una estrella muy masiva agota su combustible y, de repente, sin una explosión termonuclear que la contrarreste, toda la masa de la estrella se precipita hacia el núcleo, compactándolo más allá de cualquier límite imaginable.

Patrañas (XV): Desmontando los argumentos de los defensores de la Tierra plana

Hace poco me topé con un vídeo hecho por un tal Oliver Ibáñez (que tiene un canal de Youtube de “conspiraciones”) que ha acumulado más de 2 millones de visitas en Facebook. El título del vídeo es “La Tierra plana en 10 minutos” y, en él, da una serie de argumentos con los que defiende que nuestro planeta es en realidad un disco plano y no una esfera o globo “como nos han hecho creer”. Y, por supuesto, todos los argumentos en los que se sostiene su hipótesis son mentiras (intencionadas o no) o verdades contadas a medias.

El vídeo ya lleva un par de meses circulando, así que poco se puede hacer para contrarrestar la difusión que ha tenido pero, al menos, tendréis un artículo al que recurrir cuando ese amigo de Facebook utilice estos mismos argumentos el día que le dé por anunciar a los cuatro vientos que ha llegado a la conclusión de que la Tierra es plana. Y, de paso, esta entrada también servirá para ver cómo, irónicamente, estos autoproclamados “portadores de la verdad” mienten y distorsionan la información para convencer al público de que sus ideas merecen alguna credibilidad.

Dicho esto, podemos empezar a desmontar los argumentos del vídeo.

1. [minuto 00:04] La Tierra debe ser plana porque, por mucho que te eleves, nunca llegas a ver la curvatura del planeta.

VEREDICTO: Incorrecto.

Las siguientes imágenes fueron grabadas desde la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), que da vueltas alrededor de la Tierra a una altura de unos 400 km. Como podéis ver, la curvatura del horizonte se aprecia a la perfección (igual que en cualquier otro vídeo grabado desde el espacio, vaya).

Y eso por no hablar de la gran cantidad de fotos tomadas en el espacio en las que se puede ver la curvatura de la Tierra con total claridad.

¡Sí, venga, POR FAVOR! ¡Todo el mundo sabe que los satélites no existen y que esas imágenes están hechas por ordenador para mantenernos engañados! Lo que el vídeo quiere decir es que no hay fotos en las que se aprecie la curvatura del planeta desde un altura a la que pueda acceder la gente normal, como por ejemplo desde un avión.

En primer lugar, voz cursiva, es absurdo proclamar que los satélites no existen en cuanto ves fotos hechas desde el espacio que contradicen tus argumentos. Es obvio que hay satélites dando vueltas alrededor de la Tierra porque, de lo contrario, nuestros móviles no tendrían GPS, no habría televisión por satélite (capaz de transmitir señales entre caras opuestas del planeta) y no existirían los modelos meteorológicos que nos permiten predecir el tiempo con precisión, por citar algunos ejemplos.

De hecho, estás sugiriendo que los centenares de miles de personas que tienen trabajos relacionados con estos ámbitos están compinchadas para ocultar “la verdad”. Entre ese gran grupo de gente de todos los países habría tanto cargos públicos como privados, desde las empresas que fabrican la electrónica necesaria para construir y mantener la infraestructura hasta los profesores de las carreras de telecomunicaciones. En otras palabras: habría tantos conspiradores tan mezclados entre la población que el secreto no tardaría en salir a la luz (y más aún si realmente hubiera pruebas irrefutables de que la Tierra es plana).

Si estas pruebas indirectas de la existencia de los satélites no te convencen, deberías saber que a menudo se puede ver cómo cruzan el cielo e incluso hay páginas web que marcan su trayectoria en directo para que puedas verlos con tus propios ojos cuando pasan por tu localización. A simple vista sólo verás unos puntos brillantes, por supuesto, pero también hay gente que se dedica a sacarles fotos a través de sus telescopios, consiguiendo imágenes como esta de la vieja estación espacial MIR con el transbordador Atlantis acoplado: