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Ornitorrincos

El ornitorrinco es un animal extraño, de eso no cabe duda. Su equivalente en comida sería una especie de tortilla de domingo a la que echas las sobras de la semana.
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Lo más seguro es que hayáis escuchado ya cosas raras sobre este animal pero, probablemente, hay más chicha que sacar de este tema de la que pensáis .
En primer lugar, pese a cazar y pasar una parte considerable de su vida en el agua, los ornitorrincos tienen un pelaje muy denso. ¡Hasta ahí bien, no pasa nada! Otros mamíferos, como las nutrias y los castores, también tienen pelaje y se pasan el día en el agua. Eso sí, su pelaje entra conflicto con el hecho de que los ornitorrincos ponen huevos.

¡Un momento!¿Cómo que ponen huevos? ¿Los ornitorrincos no son mamíferos? 
Algo así. Los ornitorrincos tienen glándulas mamarias, aunque un poco diferentes al resto de los mamíferos: tienen una especie de aureolas sin pezón por las que lactan y dan de comer a sus crías. Ej.
¿Si dan de mamar a sus hijos pero ponen huevos, entonces qué son?
Tal y como suena, son mamíferos ponedores de huevos, cuya orden recibe el nombre científico de monotremas y está compuesta por sólo cuatro especies, tres de ellas son géneros de un animal llamado equidna (que come hormigas, pese a no estar más emparentado genéticamente con el oso hormiguero que con cualquier otro mamífero) que vive en Australia y Nueva Guinea, y el cuarto componente es el ornitorrinco.  
Los monotremas, el cubo de las sobras de la genética.  Crédito, aquí.
Los huevos que ponen los ornitorrincos no son rígidos y duros como los de las aves, si no que tienen un tacto como de cuero, parecido al de los huevos de reptil (bromas a parte). Pero la cosa aún se vuelve más rara: cuando los bebés ornitorrinco salen del huevo, aún no son fetos que no han terminado completamente su desarrollo.
Otra característica que desconcierta a los genetistas es que 
las crías son tan feos como las pájaro**.
Como ocurre con los canguros, que terminan de madurar en la bolsa de su madre, en su estado semi-fetal, los ornitorrincos terminan de desarrollarse completamente en la guarida subterránea que sus progenitores cavan con sus propias garras… Que a su vez tienen membranas entre los dedos para nadar. 
Además de tener garras unidas por membranas, como las aves acuáticas, los ornitorrincos guardan otra sorpresa en sus extremidades: los machos secretan veneno suficiente a través de unas espuelas en sus patas traseras (un cóctel de hasta 19 sustancias tóxicas diferentes) como para matar a un perro o dejar a un humano hecho un desastre unos cuantos días. Análisis genéticos han encontrado que esta capacidad proviene una variación de los genes de reptil única en el ornitorrinco.
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Dejando en paz sus garras y volviendo a su cabeza, los ojos del ornitorrinco también son algo extraño. Mientras su distribución de conos y bastones (para saber de qué estamos hablando, échale un ojo a esta entrada) es similar a la de otros mamíferos, sus retinas tienen un rollo de “dobles conos” que no se encuentra en otros mamíferos o marsupiales. Para complicar más las cosas, sus ojos tienen un cartílago protector parecido al de los anfibios o los tiburones.
Y, ya que hablamos de animales marinos, los ornitorrincos tienen un sexto sentido, la electrorecepción, algo que usan, por ejemplo, las anguilas. Esta habilidad, que suena a superpoder, sólo significa que su piel tiene receptores que le permiten notar pequeñísimos cambios en el campo eléctrico del agua producidos por el movimiento de los peces, lo que le permite cazar de noche.
Creo que el ornitorrinco ya no puede sorprenderme más…
Crees mal, amigo. Supongo que sabes que el género de los humanos (o los mamíferos en general) viene determinado por cómo están emparejados sus cromosomas. En nuestro caso, el cromosoma X es el femenino y el Y es el masculino, por lo que si tienes cromosomas XX serás una mujer o, si eres XY, serás un hombre.
Las aves, en cambio, aunque siguen el mismo sistema, tienen cromosomas W y Z. Los machos son ZZ y las hembras ZW.
¿Y los ornitorrincos? Ay, los ornitorrincos… Ellos funcionan con cromosomas Z e Y. O sea, uno típico en pájaros y el otro en mamíferos.
¿Y de dónde han salido este bicho?

Mamíferos y reptiles provienen todos de un mismo género de animales que se separó de los anfibios, los amniotas, que más tarde se dividió en dos ramas. Los ornitorrincos, simplemente, tiraron por un camino distinto hace 166 millones de años mientras empezaba a formarse algo parecido a un mamífero, así que no son ni lo uno ni lo otro. 
**Queríamos añadir un gif del monstruo.

Ciervos ratón y ardillas gigantes

El ciervo ratón (no confundir con el ratón ciervo) es el animal con pezuñas más pequeño del mundo.

Fuente, aquí.

Viven tanto en África como en Asia pero, mientras las especies asiáticas pesan entre 0.8 y 8 kg, las africanas oscilan entre los 7 y 16 kg. Pese a su pequeño tamaño, tienen cuatro estómagos que les ayudan a digerir las plantas que ingieren.

La naturaleza le da prioridad a los estómagos antes que a las patas.

Aunque la mayoría de las especies de ciervo ratón son herbívoras, el ciervo ratón de agua, que sólo se encuentra en África, a veces come cangrejos, peces o incluso restos de cadáveres de otros mamíferos. No recibe este nombre porque sea capaz de nadar ágilmente (las pezuñas son el opuesto matemático de las aletas), sino porque durante su vida no se alejan más de 250 metros de una masa de agua. Dada su condición de carroñeros, los colmillos de esta especie son más largos, hasta el punto que les sobresalen.

Una característica común que comparten los carroñeros es su cara de cabrones.

El segundo mamífero raro de hoy es la ardilla gigante india. Son llamativas porque, a parte de ser enormes, su pelaje está pigmentado con varios tonos diferentes y por su cara un tanto… Peculiar.

Suelen medir unos 60 centímetros de la cabeza a la cola y pesar unos 2 kg, así que no tienen mucha competencia en su ecosistema. Eso sí, la poca que tiene es bastante seria: sus dos únicos depredadores son aves de presa (léase cosas parecidas a águilas) y leopardos.

Para “combatir” a los primeros, la ardilla gigante india simplemente se queda paralizada y aplasta su cuerpo contra la rama sobre la que esté, una conducta un tanto extraña, tendiendo en cuenta que su especie puede dar saltos de hasta 6 metros, pero esto le sirve para mimetizarse con el entorno y, con suerte, que su atacante le pierda de vista.

Su táctica para evitar ser comida por leopardos, en cambio, es más efectiva: construyen nidos en forma de globo en ramas muy altas y delgadas, lo suficientemente resistentes para aguantar su propio peso, para que los leopardos no puedan alcanzarlas (o, si el leopardo no respeta su propia vida y llega hasta el nido, al menos que la rama se rompa y todo el mundo muera a modo de venganza).

“Oh, sí, dulce y fría venganza…”

 

Celacantos

Los celacantos son animales difíciles de avistar, pese a que pueden llegar a medir hasta 2 metros de longitud y pesar 90 kg, ya que viven en profundidades de entre 150 y 700 metros y raramente se acercan a la superficie. 
De hecho, los fósiles recogidos de esta especie tenían 400 millones de años y se suponía que se había extinguido hace 65 millones de años… Hasta que se encontraron especímenes vivos en 1938.

Para hacernos una idea de la escala. Fuente: mnh.si.edu
Aunque su cabeza es muy grande, su minúsculo cerebro sólo ocupa un 1.5% de la cavidad craneal. El 98.5% restante está lleno de tejido adiposo, o sea, grasa. La cantidad reducida de neuronas se pone de manifiesto en este vídeo.

SPOILER: no es un animal entretenido de ver.

Y aquí otro en el que aparece un ejemplar de celacanto haciendo lo que mejor se le da: mantenerse más o menos estático contra la corriente.

Dejando de lado su cerebro atrofiado, lo curioso de esta especie es que sus cuatro aletas la relacionan genéticamente con los tetrápodos (criaturas con cuatro patas) y durante un tiempo se creyó que el celacanto era el eslabón perdido entre los peces y los primeros animales que salieron a la superficie caminando a cuatro patas.
“Me faltará cerebro, pero aletas me sobran”


Pero, no: estudios genéticos llevados a cabo por un un equipo de internacional, publicados en la revista Nature, han demostrado que el celacanto es una rama evolutiva diferente y que los animales terrestres provienen de los peces pulmonados (a su vez descendientes de algunos tetrápodos como el Panderichtys), las primeras criaturas en ser capaces de respirar aire

Línea evolutiva de diferentes especies de tetrápodos.

Pese a llevar tanto tiempo existiendo, los celacantos han pasado casi 400 millones de años prácticamente sin evolucionar. Se cree que esto es debido a que, en las profundidades a las que viven, no tienen competencia directa ni depredadores importantes. Por suerte, tampoco tienen valor comercial para los seres humanos ya que, al parecer, su carne desprende una sustancia aceitosa que le da un sabor asqueroso.

Tardígrados

Un grupo de supervivientes lleva 530 millones de años riéndose del resto de la naturaleza sin que nadie pueda hacer nada al respecto, alimentándose y reproduciéndose sin importarles que nieve, llueva o sean expuestos al vacío del espacio.

¡Vaya! ¡Debe ser un animal grande y noble! ¡Y muy fuerte! ¡Probablemente, una máquina de matar! ¡Debe tener unos colmillos afilados y un esqueleto muy resistente y…!

Bueno… Casi

49% animal, 51% pesadilla.
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Narvales

No es raro ver colmillos gigantescos en el reino animal: elefantes, morsas, jabalíes y ciervos los lucen con orgullo. Sí, sí, puñeteros ciervos orgullosos con colmillos.

Se llaman ciervos almizcleros, y viven en el norte de Asia. Fuente: thegreathimalayatrail.com

Desgraciadamente, algunos de los animales de esta lista son cazados por el marfil que llevan en sus bocas: una sustancia parecida al hueso que no sólo poseen los elefantes, sino que se encuentra en las mandíbulas de cualquier animal con dientes, sólo que en una cantidad muchísimo menor. “Marfil” no es más que una manera bonita de decir “dentina”, un material duro que forma una capa entre el esmalte dental y el nervio.

Otro ejemplo notable en el mundo de los cuernos son los rinocerontes. Los suyos están compuestos de keratina, la misma sustancia de la que está hecho el pelo. En cierta manera, podría decirse que un cuerno de rinoceronte es la melena más densa del reino animal.

Pero, como siempre, hay un caso aún más extremo y desconcertante.

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Sangre de colores

Todos sabemos que la expresión referida a la nobleza sobre la sangre azul es mentira.

Para poner un poco en contexto, en la antigüedad los que tenían la “sangre azul” eran aquellos con la piel tan pálida por no pasarse los días trabajando al sol en el campo que podían verse con claridad sus venas azuladas a través de las muñecas. Los únicos afortunados que podían presumir de esto eran los nobles, claro.

Luego está la leyenda, difundida involuntariamente por los libros de anatomía del colegio, que parecen insinuar que la sangre sin oxigenar (una vez usada por las células y hasta que vuelve a pasar por los pulmones) tiene un tono azulado. Esto también es una mentira como una catedral. La sangre, sin oxígeno, sólo se vuelve un poco más oscura.

Pero, como es habitual, siempre hay algo o alguien que lleva las cosas al extremo y te rompe los esquemas. En este caso, lo más parecido a un príncipe azul que verás en tu vida es esto.

“Ya he reservado sitio para la boda, princesa: el 15 de junio, en tus pesadillas”
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Isópodos Gigantes

Escuchas el ruido de una bolsa de plástico, vuelves la vista y te encuentras a los primos vigoréxicos de los bichos bola hurgando en tu despensa:

Es un escenario poco probable pero, si te ves envuelto en una situación así, no te preocupes: sólo son isópodos gigantes. “Isópodo” es el término griego para “no me basta con tener patas sólo a los lados, las quiero por todo“.

“Mira qué monada me he encontrado por la calle”

Este animal, generalmente carnívoro, merodea por planicies arcillosas entre 200 y 2000 metros de profundidad, comiéndose prácticamente cualquier cosa que se cruce en su camino: desde carne de algún cadáver de ballena, hasta esponjas, peces pequeños y crustáceos.
Debido a la irregularidad con la que es capaz de cazar, el metabolismo de los isópodos está adaptado para superar largos períodos de hambruna. Permanece en estado de hibernación casi permanente y puede llegar a pasar hasta 4 años sin comer.
Ah, y, siempre y cuando mantenga cierto nivel de humedad en su superficie, puede respirar tanto en el agua como en el aire gracias a unos órganos similares a branquias que tiene en las patas.

El camarón pistola o “Mantis Shrimp”

¿Quién pega los puñetazos más fuertes del mundo? ¿Mike Tyson? ¿Ronnie Coleman? ¿Jackie Chan? Pues no, los reparte esta gamba.

“Thu EnViidiiah alim3ntah m3 fOrtalezz4

¿Qué me estás contando? ¿Con qué puños? Bueno, proporcionalmente, claro. El camarón pistola es un crustáceo que pertenece a la familia de los estomatopodos (literalmente, “patas en el estómago”) que habita la gran barrea de coral, en Australia. Los buceadores los llaman algo por el estilo de “los rompepulgares” porque, además de ser muy agresivos y estar como cabras, la naturaleza los ha dotado de una fuerza desproporcionada.

El camarón pistola es capaz de romper desde caparazones de moluscos a cristales de pecera en la que estén contenidos. ¿Pero de dónde saca una gamba esa fuerza? El camarón aprovecha un fenómeno llamado cavitación, algo que en el mundo de la ingeniería naval intenta evitarse a toda costa. Consiste en lo siguiente Cuando algo se mueve muy rápido por el agua genera zonas de presión cambiante muy dispares que, técnicamente, forman miles de “burbujas” que implosionan sobre la superficie que está aplicando la fuerza sobre el agua. Exposiciones prolongadas a este fenómeno pueden tener consecuencias poco deseables…

Hélice de barco con desgaste por cavitación. Crédito: Eric Axdahl.

… MUY poco deseables.

Bomba centrífuga desgastada por cavitación. Crédito: Jean-Jacques Milan.

El arma secreta del camarón pistola, capaz de producir un efecto similar a pequeña escala, se encuentra en su abdomen: un brazo retráctil que actúa como un martillo y que carga como si fuera un muelle para acumular energía.

Crédito: jet.biologists.org.

La rodilla del apéndice de este animal, que en el dibujo corresponde a las “piezas” c y v, pliega con fuerza el mazo y lo deja en posición flexionada. Cuando al camarón se le va la olla y considera necesario agredir algo, desplaza la pieza v como si fuera un gatillo y libera la tensión acumulada, soltando su mazo con una aceleración de hasta 10.400 g.

¿Cómo que “g”? ¿Gramos?

No.

Un g (leído tal cual, “ge”) equivale a la fuerza con la que la gravedad de la Tierra tira de un objeto cualquiera, que son casi 10 metros por segundo cada segundo. En un coche acelera de 0 a 100 en tres o cuatro segundos, por ejemplo, el conductor experimenta una fuerza que le tira hacia atrás de 4 g o, lo que es lo mismo: cuatro veces su peso empujándole en dirección contraria. Los pilotos de caza soportan unos 9 g, lo que a la mayoría del resto de humanos nos dejaría inconscientes.

La muerte se produce, de media, a unos 25 g, aunque en 1945 un tal John Stapp demostró que, con el entrenamiento progresivo adecuado, puede superarse ese límite, llegando hasta los 46.2 g. Pero nuestro récord como especie no se acerca ni de lejos a los 10.400 g que produce el camarón mantis.

Con esa fuerza, moviendo el apéndice a 23 m/s, la fuerza del impacto es tan grande que genera burbujas de cavitación sobre la superficie de su presa, lo que amplifica el efecto del golpe. Si a todo esto le sumamos que el animal está realmente loco, obtenemos una máquina de matar a la que tanto le da atacar a peces globo, como romper caparazones de almeja o matar pulpos inocentes. Para rematarlo, sus globos oculares son tan sensibles que pueden ver en la franja infrarroja y ultravioleta. Además, las garras retráctiles le permiten esconderse en agujeros y atrapar peces que pasan cerca desprevenidos.

Ah, y cada ojo tiene tres pupilas.

Fuente: el bucle infinito de “tumblrs” imposible de seguir. Que alguien cierre tumblr ya.

Respuestas II: zombies reales.

David Bosch dixit:

Tengo entendido que existen organismos capaces de “revivir”, ¿sería posible un “The Walking Dead”? La regeneración de tejido no vivo, algo científico.

Como bien has apuntado con tus comillas, cuando las células se quedan sin oxígeno y nutrientes, no puede hacerse nada para arreglarlas. 

Lo más parecido a una infección a lo “The Walking Dead”, que convierta animales en zombies descerebrados, lo causa un hongo de la especie cordyceps

Cuando las esporas de este hongo entran en contacto con un insecto, se introducen en su sistema circulatorio y terminan alojándose en el cerebro. Una vez infectados, los insectos empiezan a volverse locos mientras sus cerebros corrompidos les ordenan que suban a sitios altos


Los insectos afectados aseguran su posición en las alturas, ya sea agarrándose a las hojas con sus mandíbulas o sujetándose a alguna rama, hasta que mueren. De sus cadáveres empieza a brotar el hongo que, desde las alturas, volverá a dejar escapar sus esporas para seguir con su ciclo de vida.






Crédito: no lo sé porque están sacadas de “tumblrs” que no 
hacen más que “rebloggear” cosas infinitas veces. 

Por suerte, estos hongos florecen sólo en las junglas, donde se encuentran el 80% de las especies de insectos de todo el mundo. Pese a la muerte horrenda a la que somete a sus víctimas, la presencia del hongo sirve para regular la población de algún insecto cuando sus números se disparan demasiado.

¿Preocupados por una variedad que pueda afectar a los humanos? Nada que temer: en china se utilizan gusanos que han sido infectados por cordyceps como medicina y alimento. Y siguen vivos.



Pero este hongo termina matando a los animales que infecta, lo que va en contra de la filosofía de los zombies. 


Si buscamos organismos resistentes a la propia muerte, podemos encontrar alguno que es capaz de burlarla a escalas bastante decentes. 


La medusa turritopsis nutricula empieza su vida siendo un pólipo, que significa literalmente “muchos pies”. 


No quiero ni imaginar cómo eran los pies
del que vio esto y decidió acuñar el término.

Una vez alcanzada la madurez y tras haberse reproducido, estas medusas son capaces de revertir su crecimiento y volver de nuevo a la fase de pólipo por medio de la transdiferenciación celular, un proceso que permite que las células se conviertan en otras. La cabeza de la medusa se da la vuelta, sus tentáculos son absorbidos, y termina anclándose a algún sustrato en forma de pólipo para crecer de nuevo.

Técnicamente, la medusa puede seguir con este proceso de manera indefinida, lo que la hace biológicamente inmortal. Una lástima que, con sus 4.5 milímetros de diámetro, sea una presa fácil para depredadores. 

Aún así, debido a su aparente inmortalidad y después de haberse extendido por todos los océanos gracias al transporte marítimo, algunos científicos están preocupados por “una silenciosa invasión a escala mundial” de estos bichos.


Estamos a salvo mientras no aprendan a caminar.


Ya, pero me estás hablando de animales y yo quiero saber si los humanos…

Siento decepcionarte, pero este tio ha construido un búnker antizombie para nada. Bueno, para ganar dinero con el merchandising.

PERO.

En la misma línea inmortal, se encuentran las células cancerígenas de una paciente afroamericana llamada Henrietta Lacks, que murió de cáncer cervical en Nueva York en 1951. 


Crédito: wikipedia.

Los médicos extrajeron sin su consentimiento una muestra del carcinoma e hicieron un cultivo para estudiar el tumor. La sorpresa se la dieron, y la sigue dando aún a todo el mundo entero cuando, al contrario que el resto de cultivos conocidos, que sólo sobreviven a unas pocas divisiones celulares, las células de Henrietta no morían,  ni parecían estar dispuestas a hacerlo en un futuro cercano. El hospital empezó a hacer más cultivos y distribuirlos entre investigadores de todo el mundo y actualmente hay más de 11.000 patentes atribuidas a las investigaciones hechas con ellos.

A día de hoy se han producido 20 toneladas de células de Henrietta Lacks con lo que, en términos de masa, Henrietta está más viva que nunca. Las muestras inmortales siguen utilizándose para investigar todo tipo de enfermedades, los efectos de la radiación o de sustancias tóxicas, e incluso se pueden comprar por internet