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El sistema solar (I): Mercurio

He pensado en cambiar el formato de mis vídeos de manera provisional porque, si os gusta, me gustaría hacer una “serie” de este estilo sobre el sistema solar. Este es el primer vídeo de la entrega, en el que explico qué sabemos hoy en día sobre Mercurio, el planeta más cercano al sol.

¡Espero que os guste!

DATO CURIOSO: La motivación inicial para cambiar de formato es que pensaba que me daría menos trabajo… Pero no, al contrario (aunque me ha gustado más hacer el vídeo).

Respuestas (LXXXV): ¿Existe una “temperatura más alta posible”?

Isma Garou me preguntaba hace unos días si, igual que existe una temperatura mínima posible, hay una temperatura más alta que nada pueda superar. Y resulta que el tema es bastante interesante, así que toca hoy toca hablar del calor.

Vale, pero espera un momento. Por una vez, ¿podrías responder “sí o no” y dar una cifra, sin irte por las ramas?

Podría, voz cursiva, podría… Pero entonces no aprenderíamos nada sobre el efecto que tienen las temperaturas extremas sobre la materia que nos rodea.

Pfff…

Como había comentado en esta otra entrada, la temperatura no es más que un reflejo de la velocidad a la que se mueven los átomos de una sustancia: cuanto más rápido vayan, más caliente nos parecerá que está. Este es el motivo por el que la temperatura más baja que puede alcanzar un objeto son -273,15ºC, el llamado cero absoluto, que tendría lugar cuando sus átomos están completamente quietos.

Y, como ya he comentado otras veces, la materia sufre diferentes cambios a medida que su temperatura aumenta.

Una sustancia permanecerá en estado sólido mientras sus átomos se muevan lo suficientemente despacio como para que sus enlaces los puedan mantener unidos. Pero, si la temperatura empieza a aumentar, llega un punto en el que los átomos vibran con tanta violencia que ya no son capaces de mantenerse enlazados. Es entonces cuando la estructura rígida que forman los átomos se desmoronará y la sustancia pasa de ser un sólido a un líquido.

Como dato adicional, la sustancia que tiene el punto de fusión más alto conocido es una “aleación” de hafnio, tántalo y carbono que no se funde hasta que alcanza 4.126ºC.

Polvo de carburo de tántalo (sin el carburo de hafnio). (Fuente)

Pero, como habréis imaginado, existen temperaturas más altas.
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Presentación del libro “Las 4 fuerzas que rigen el universo”

Dejo por aquí la presentación del segundo libro de Ciencia de Sofá, “Las 4 fuerzas que rigen el universo” que hice en Barcelona el 11 de mayo. Hablé un rato por encima sobre esas cuatro fuerzas fundamentales, además de explicar algunas anécdotas históricas relacionadas con ellas que me parecieron interesantes.

¡Espero que os entretenga!

La tienda de Ciencia de Sofá

Ahora que hay un libro nuevo de Ciencia de Sofá y vuelven las promociones de National Geographic, he pensado que os pareceríabastante molesto que os colgara toda esa publicidad por separado después de cada artículo, así que os dejo algunos productos relacionados con la ciencia que os pueden interesar y que, además, nos ayudan económicamente tanto a mí como a la voz cursiva (para ser una entidad incorpórea, come mucho más de lo que parece).

Entre esas cosas están los dos libros de Ciencia de Sofá, de “El universo en una taza de café” y el nuevo “Las 4 fuerzas que rigen el universo“, y las ofertas especiales que tiene National Geographic para los seguidores del blog. Si alguno de estos productos os resulta llamativo, podéis acceder a una entrada en la que las explico con más detalle haciendo click sobre la imagen que os interesa 🙂

¡Muchas gracias por vuestro apoyo!

 

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Libros que recomiendo (I)

Teniendo en cuenta que algunas veces me pedís que os recomiende libros de divulgación, he pensado que podría recomendar algunos libros que me han llegado a la patata durante los últimos años para que, si os apetece, invirtáis en ellos el tiempo que ibais a pasar leyendo Ciencia de Sofá.

  1. «El fin de la Eternidad», de Isaac Asimov.

El único de ciencia-ficción que voy a incluir en esta lista (porque me encantó la historia y cómo está perfectamente hilada, vaya). La Eternidad es una institución que se dedica a mantener el orden en el tiempo, interviniendo directamente en los acontecimientos de distintas épocas para borrar de la historia de la humanidad los acontecimientos más violentos y asegurarse de que nuestra especie siga el camino más pacífico posible… Intentando a su vez no alterar la historia demasiado, claro. Pero manipular el tiempo a esta escala puede tener efectos inesperados.

2. «Física de lo imposible», de Michio Kaku.

Leí este libro en en 2010, mucho antes de empezar el blog, pero de él me sorprendió la facilidad con la que Michio Kaku explica conceptos básicos sobre física mientras evalúa la viabilidad de distintas tecnologías futuristas (como los viajes en el tiempo, el teletransporte, la invisibilidad, los campos de fuerza y un largo etcétera). Creo que es una buena mezcla para los amantes tanto de la ciencia como de la ciencia-ficción.

3. «El hombre que confundió a su mujer con un sombrero», de Oliver Sacks.

No sé si encaja estrictamente en la casilla de “divulgación”, pero me pareció especialmente curioso. El psicólogo Oliver Sacks expone el desarrollo de algunos de los casos más impactantes que encontró durante su carrera (como del hombre no era capaz de distinguir las formas de las cosas o la mujer que perdió el sentido de la propiocepción) y sirve como muestra de lo complejo puede llegar a ser el cerebro humano.

4. «Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias», de Nick Bostrom.

Lo estoy terminando ahora, pero me ha parecido de lo mejor que he leído en mucho tiempo por la profundidad con la que trata el tema y la nueva perspectiva que te ofrece. El filósofo Nick Bostrom habla sobre cómo la inteligencia artificial puede salvar a la humanidad o destruirla por completo, así que explica los escenarios que podría producir esta tecnología que nos podría dejar obsoletos a los seres humanos y de qué maneras podríamos controlar su inmenso poder para evitar que se volviera contra nosotros.

5. «El universo en una taza de café», de Ciencia de Sofá.

En este caso no os fiéis de mi opinión, porque está bastante sesgada. Si os gusta Ciencia de Sofá, puede interesaros este libro en el que hablo sobre cómo los seres humanos hemos pasado de ver unos cuantos puntos brillantes en el cielo a conocer todo lo que sabemos hoy en día sobre el universo: que existen miles de millones de galaxias que contienen miles de millones de estrellas de muchos tipos, agujeros negros, planetas más allá de nuestro sistema solar.

¡Por cierto, si habéis comprado el libro a través de Amazon, estaré muy agradecido si dejáis vuestra opinión (buena  o mala) para poder mejorar!

Si queréis comentar cualquier cosa sobre los libros que he recomendado o queréis recomendar algún otro que os haya parecido interesante, no dudéis en hacerlo en los comentarios.

Muchas gracias por seguir Ciencia de Sofá 🙂

 

¿Cómo sabemos que la Luna estaba mucho más cerca en el pasado?

La semana pasada compartí en Facebook un artículo corto que escribí para Muy Interesante en el que hablaba sobre cómo ha variado la distancia que separa la Tierra de la Luna a lo largo del tiempo.

En él comentaba que cree que hace unos 4.600 millones de años, en el momento de su formación, la Luna se encontraba a entre 19.000 y 30.000 kilómetros de la superficie de la Tierra, 10 veces más cerca que en la actualidad. Si hoy en día se encontrara a la misma distancia, entonces nuestro satélite aparecería más o menos así en el cielo:

Es una aproximación burda hecha en base al ángulo que abarca mi cámara, tenedlo en cuenta.

El dato suena muy impresionante y, en cierta manera, difícil de creer. Y es normal: hace 4.600 millones de años no había nadie en la Tierra que pudiera comprobar en sus propias carnes si la luna estaba más cerca y, a primera vista, nuestro satélite no deja ninguna marca física sobre nuestro planeta que nos pueda indicar si su posición ha cambiado con el tiempo. Entonces, ¿cómo podemos estar seguros de que la Luna se encontraba tan cerca en el momento de su formación? 

Eso es precisamente lo que preguntó un usuario de Facebook en los comentarios de la publicación y me pareció una cuestión muy interesante, porque así puedo explicar cómo este tipo de datos, que a primera vista parecen sacados de un libro de ciencia-ficción, en realidad están basados en evidencias y no se los sacan los científicos de la manga.

Sin más preámbulos, zambullámonos en la piscina.

Como comentaba en esta entrada en la que explicaba por qué siempre vemos la misma cara de la Luna, la Luna no da vueltas en círculos alrededor de la Tierra sin que ésta se mueva, sino que ambos dan vueltas alrededor de un centro de gravedad común.
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Respuestas (LXVIII): ¿Qué pasaría si todos los océanos se secaran?

Agustín Lara me mandó un correo electrónico (a jordipereyra@cienciadesofa.com) en el que preguntaba qué pasaría si todos los océanos se secaran. 

Para añadir un poco de realismo este tema tan interesante, primero habrá que aclarar por qué se han secado los océanos en el mundo de Agustín. Por ejemplo, un aumento brutal de la temperatura de la Tierra los podría haber evaporado.

A ver, Ciencia de Sofá, precisamente eso no podría ocurrir nunca. Seamos Sé un poco realista.

Al contrario, voz cursiva. Por mucho cariño que les hayamos pillado a los océanos a lo largo de la historia, en realidad son un bien pasajero que está condenado a desaparecer en algún momento del futuro lejano. El culpable es el sol: la misma estrella que ha posibilitado la vida en la Tierra durante unos 3.500 millones de años  convertirá nuestro mundo en un infierno a medida que vaya envejeciendo, hinchándose y emitiendo cada vez más energía.

Aunque se suele prestar mucha atención a la posibilidad de que el sol se trague la Tierra durante este proceso (en unos 7.600 millones de años), la verdad es que nuestro planeta habrá dejado de ser habitable mucho antes. Dentro de “sólo” 1.000 millones de años, la temperatura media de nuestra atmósfera habrá alcanzado los 70ºC y los océanos se empezarán a evaporar.

El vapor de agua también es un gas de efecto invernadero, así que es posible que la evaporación de toda el agua del planeta haga que la Tierra se precipite en una espiral térmica descontrolada que termine convirtiendo nuestro mundo en algo más parecido a Venus.

Bienvenidos a Venus, espero que os gusten las lluvias de ácido sulfúrico y temperaturas de 465ºC.

Así que ahí tienes tu respuesta, Agustín. Os vuelvo a ver en la próxima entrada que, como siempre, será en algún momento indetermin…

¡Ah, no, no! Mira, sé que tienes sueño y que mañana tienes que ir pronto a hacer cola para renovar el DNI porque perdiste la cita que llevabas un mes esperando, pero tengo la certeza de que la pregunta de Agustín iba más en la línea de “¿y si los océanos desaparecieran mágicamente sin dejar rastro?” y que ahora mismo se siente muy estafado.

Gracias, voz cursiva, debo admitir que a mí también me estaba dejando a medias mi propia respuesta. La buena noticia es que no hace falta recurrir a la magia para que los océanos desaparezcan sin evaporarse.
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¿Cómo sabemos el tamaño del sistema solar?

En este nuevo vídeo quería explicar cómo en el siglo XVIII descubrimos que el sistema solar es un lugar mucho más grande de lo que esperábamos, pese a que no contáramos con tecnologías sofisticadas. En los siguientes vídeos hablaré sobre cómo este descubrimiento nos sirvió de base para seguir escalando el resto del universo.

Por cierto, ahora tengo un micro decente, así que espero que el audio sea de vuestro agrado a partir de ahora (lo digo de verdad, no en plan pasivo-agresivo).

Os dejo con mi clon miniaturizado:

 

¿Qué es la electrólisis?

Nuevo vídeo que ha surgido a raíz de un experimento que estuve haciendo en casa y con el que me he entretenido mucho. Hablo sobre la electrólisis, el proceso de separar una molécula en partes más simples usando electricidad y, en concreto, de lo que pasa al electrolizar bicarbonato de sodio en agua destilada usando cables de cobre.

PD: incluye un truco de magia.

¿Qué aspecto tiene un átomo? (3/3) (Parte 2)

Tres meses después de empezar la “serie” de “¿Qué aspecto tiene un átomo?” os traigo el “capítulo” final.

Hoy toca tratar la dualidad de la luz y los electrones como ondas y partículas, sobre a qué cosas afectan los fenómenos cuánticos y a cuales no…Y, por supuesto, por fin veremos qué aspecto tiene un átomo (o, al menos, de momento).

¡Gracias a todos por vuestra paciencia, ya estoy trabajando en más vídeos que serán más cortos y variados!