En la última entrada hablaba sobre por qué buscamos ciertos elementos cuando queremos encontrar vida en otros planetas. Si no lo leíste en su momento, aprovecha la oportunidad y entra haciendo click sobre este texto verde.
Hoy vengo a hablar sobre cómo estimamos si existe o no vida en otros lugares del espacio y, en caso afirmativo, cómo pretendemos encontrarla y ponernos en contacto con ella… O cómo nos pueden encontrar a nosotros.
Una vez más, recuerdo que los OVNIs grabados en vídeo con un ladrillo no cuentan como prueba de vida extraterrestre. Empecemos.
La idea de que el ser humano no está solo en el universo es bastante vieja. De hecho, se remonta al siglo V a.C., cuando el filósofo griego Demócrito acuñó el concepto del atomismo o, lo que es lo mismo, que todo lo que nos rodea está compuesto por varios tipos de diminutos fragmentos indivisibles. Él razonaba que, si los átomos habían sido capaces de ordenarse de tal manera que formaran un mundo lleno de animales y plantas como el nuestro, no hay razón para pensar que lo mismo no pudiera ocurrir en otros lugares del cosmos.



