Es la evolución de los organismos vivos, que constantemente los adapta a los cambios del entorno, la que hace el trabajo sucio. Es decir, todo el orden y el equilibrio de los ecosistemas globales no es cosa de «la naturaleza», sino que son los propios individuos que habitan el planeta los que se adaptan entre sí hasta alcanzar situaciones estables. Y la evolución, al contrario de lo que suele pensarse, no es un proceso que necesariamente conduzca a una mejora.
Es la evolución de los organismos vivos, que constantemente los adapta a los cambios del entorno, la que hace el trabajo sucio. Es decir, todo el orden y el equilibrio de los ecosistemas globales no es cosa de «la naturaleza», sino que son los propios individuos que habitan el planeta los que se adaptan entre sí hasta alcanzar situaciones estables. Y la evolución, al contrario de lo que suele pensarse, no es un proceso que necesariamente conduzca a una mejora.













