En la entrada de la semana pasada estuve explicando por qué es muy probable los planetas de nuestro sistema solar nunca se hayan alineado en el pasado… Y por qué no lo harán en el futuro cercano.
Pero dejemos de lado las improbabilidades durante un rato e imaginemos por un momento que todos los planetas del sistema solar se alinearan. ¿Qué efecto tendría este evento sobre nuestro planeta? ¿Podrían los campos gravitatorios de los otros cuerpos celestes sacarnos de nuestra órbita y estellarnos contra el sol? ¿Desencadenarían el caos en la Tierra en forma de terremotos y erupciones volcánicas? En definitiva, ¿provocarían algo parecido a los escenarios apocalípticos descritos en las obras de ficción y las páginas web catastrofistas absurdas?
Para responder a estas preguntas, hablemos primero sobre campos gravitatorios.
¿Ya te estás yendo por las ramas otra vez?
Es sólo un pequeño apunte, voz cursiva. Paciencia pls.
Habréis escuchado alguna vez que la intensidad de un campo gravitatorio es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Puede que os suene raro dicho de esta manera, pero esta frase simplemente significa que la fuerza gravitatoria que actúa sobre ti disminuye (o aumenta) muy rápidamente cuando te alejas de (o acercas a) un objeto: el objeto te atraerá con una fuerza 4 veces menor si doblas la distancia que te separa de él, 9 veces menor si la triplicas, 16 si la cuadruplicas… Y, bueno, os podéis hacer una idea de cómo seguiría el asunto (si te acercas en vez de alejarte, la fuerza aumenta siguiendo la misma progresión).
Es importante tener en mente cómo varía la intensidad gravitatoria con la distancia porque, aunque algunos planetas del sistema solar sean muchísimo más masivos que la Tierra y, por tanto, tienen campos gravitatorios más poderosos, las distancias que nos separan de ellos son bastante grandes (de decenas, cientos o miles de millones de kilómetros). Tanto, de hecho, que los efectos de su gravedad sobre nosotros son, como poco, muy pequeños.
Teniendo esto en cuenta, podemos analizar los efectos de una alineación planetaria como la de la siguiente imagen sin que nos sorprendan demasiado los resultados.
Como podéis ver, en este caso nos encontramos ante un escenario en el que el sol, Mercurio y Venus «tirarían» de la Tierra hacia el sistema solar interior, mientras que Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno nos intentarían arrastrar hacia la región exterior.



