Oye, voz cursiva, si te encontraras frente a un botón que te permitiera «desconectar» la gravedad en todo el universo al pulsarlo, ¿lo presionarías?
¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡Pues claro! Así podríamos flotar hasta cualquier parte del mundo, mover cosas enormes sin esfuerzo y, en general, todo sería mucho más divertido.
Vale, vale, entonces voy a utilizar esta entrada para convencerte de que, en el caso de que algún día alguien ponga ante tus narices ese botón hipotético, no deberías presionarlo.
En primer lugar, hay que aclarar que pulsar ese botón no afectaría en a los objetos cuya cohesión estructural no depende de su campo gravitatorio, sino de las fuerzas electromagnéticas que existen entre sus átomos. Es por eso la integridad física de los objetos con los que interaccionamos en nuestro día a día no se vería afectada por la desconexión de la gravedad: nuestros cuerpos no se desparramarían por el suelo, los vehículos no se caerían a trozos y nuestras casas no se vendrían abajo.
Pero esa es la única buena noticia para los seres humanos (y la vida en general) que vas a ver en esta entrada, voz cursiva.
Como comentaba cuando explicaba qué pasaría si la rotación de la Tierra se detuviera en seco, la velocidad a la que se mueve un punto cualquiera de la superficie de la Tierra depende de su latitud, siendo máxima en el ecuador (1.667 km/h) y mínima en los polos geográficos (0 km/h).
Como la gravedad nos mantiene en constante contacto con el suelo mientras la Tierra rota, nuestros cuerpos se mueven alrededor del eje de la Tierra a la misma velocidad que la superficie que tenemos bajo nuestros pies (u otras partes del cuerpo), de manera que no notamos este rápido movimiento en nuestro día a día. Pero, si la gravedad desapareciera, la fuerza que nos mantiene pegados al planeta desaparecería y todo objeto que no estuviera anclado al suelo saldría despedido hacia el espacio en una trayectoria tangencial a la superficie.
En realidad, las cosas que estuvieran ancladas al suelo no correrían una suerte mucho mejor si la gravedad desapareciera: sus cimientos seguirían dando vueltas en círculos alrededor del eje de la Tierra, pero cualquier parte de su estructura que se encontrara por encima de la superficie tendería a salir disparada hacia el horizonte. La magnitud de la destrucción variaría en función del tipo de estructura, claro: es posible que los árboles fueran arrancados del suelo de una pieza, mientras que los edificios y las montañas se desmenuzarían.



