¿Cómo? ¡Si los unicornios no existen! Me sabe mal decírtelo, pero creo que te han tomado el pelo, voz cursiva.
Bueno, me dijeron que contenía cuerno de unicornio y me ha curado, así que yo de ti no estaría tan seguro de que no existen.
No, a ver, voz cursiva, sabemos que los unicornios no existen. No sólo nadie ha visto ni atrapado ninguno (ni siquiera hay una foto), sino que en el registro fósil no hay indicios de que la evolución haya adornado nunca a algún animal parecido a un caballo con un cuerno en la frente… Tampoco es que eso pudiera ofrecer ninguna ventaja evolutiva, vaya. Ni hay indicios de ningún animal parecido a un caballo con alas, si nos ponemos extremos. Además, estamos muy seguros de que las leyes de la física no permitirían volar a un caballo en la atmósfera terrestre, por muchas alas y cuernos que tuviera.
Y, aun así, aunque hubiera alguna pista que sugiriera su existencia, ¿por qué iban los cuernos de unicornio a tener propiedades curativas?
Psch, la ciencia no lo puede explicar todo, ¿sabes? Yo sé que algo me dolía y que el extracto de cuerno de unicornio me ha curado. Sólo porque tu «ciencia» no puede explicarlo, no quiere decir que no exista.
Vale, olvidémonos por un momento del tema del cuerno de unicornio, que esta discusión no nos va a llevar a ningún lado. ¿Cómo te ha curado ese líquido? ¿Cuál es su mecanismo de acción? ¿podríamos separarlo del líquido que te han vendido para estudiar sus propiedades? ¿Se ha hecho algún estudio demostrando su eficacia?
Espera, que llamo al vendedor y le pregunto.
Espero.
