Colisión de anillos de humo

El siguiente experimento replica lo que muchos fumadores de narguile (o cachimba, shisha, hooka o como le prefiráis llamarle) se han preguntado o han intentado entre dos amigos: la colisión perpendicular entre dos vórtices de gas tintado provoca que los dos vayan creciendo radialmente (a.k.a aumentan de diámetro) hasta disiparse.

Cerebro (II)

A veces vemos pedazos de información por ahí, damos su veracidad por supuesta y empezamos a esparcir ese conocimiento como falsos mesías sin ser conscientes del daño que estamos haciendo. No pasa nada: hoy venimos a hablar sobre los mitos que rodean nuestro propio cerebro (cerebros desmintiendo mitos que han esparcido sobre sí mismos).
En primer lugar, está el ganador absoluto en la categoría de falsedades ilógicas que de alguna manera se cuelan en la enciclopedia oral colectiva:

Obviamente, eso no tiene ningún sentido porque, pese a que la naturaleza no es tan inteligente como pensamos (lo comentábamos en esta entrada), no nos dotaría de un órgano que consume el 25% de la energía que ingerimos para que luego el 90% de ese órgano no sirva para nada

Por supuesto, cantamañanas paranormales varios utilizan esta cifra falsa para intentar convencerte de que hay todo un mundo más allá de nuestra percepción y que el resto del cerebro puede usarse para desarrollar telekinesis y mover cosas con la mente, tratando de venderte libros y DVDs para desbloquear tu supuesto potencial.
El cuerpo humano es una red extremadamente compleja de componentes mecánicos y reacciones químicas, que hace cosas complicadas como descomponer la comida que ingiere para absorber sus nutrientes y llevar el resto hasta la otra punta del cuerpo, detectar constantemente impulsos externos o mandar señales para que se produzcan más o menos defensas. Esto requiere una gran cantidad de potencia de cálculo y, de hecho, la vasta mayoría de tu cerebro está dedicada a controlar este tsunami de funciones involuntarias. El poco “espacio” que sobra (a saber qué porcentaje es) es el que usamos para nuestros pensamientos conscientes. 
Total, 
Mito: usamos el 10% de nuestro cerebro.
Realidad: usamos el 100%, sólo que la mayoría está ocupada haciendo cosas más importantes que prestar atención a fotos de gatos por internet.

Siguiente mandanga:

Dato extra: el bebé de la imagen es Winston Churchill.

No hay ningún estudio que confirme que escuchar a Mozart o cualquier otro compositor clásico aumente la inteligencia de los niños, estén dentro o fuera del útero materno. Tampoco en adultos, en las mismas condiciones.

Es verdad que, tanto en bebés como en adultos, la música estimula partes del cerebro que sirven para otras cosas (en este caso, el razonamiento espacial), pero lo mismo podría decirse de casi cualquier otra actividad como, por ejemplo, leer Ciencia de Sofá.

Los resultados de los estudios que se han realizado al respecto son muy diversos y la mayoría están centrados en montar dos grupos de gente, asignarles una tarea, y hacer que uno de los grupos escuche música clásica antes de realizarla y otro no. Algunos estudios reportaban una ligera mejora en las tareas realizadas por los individuos que acababan de escuchar música clásica, otros no mostraban ninguna diferencia en absoluto y algunos incluso un empeoramiento, pero en todos los casos las variaciones fueron tan leves que no pueden considerarse significativas.

Al parecer, el mito se originó a finales de la década de los 80 y principios de los 90, cuando se empezó a investigar sobre el efecto que la música tiene en el desarrollo cerebral y se sugirió, sin comprobarlo, que la música podría tener un efecto positivo a corto plazo sobre el funcionamiento de nuestro cerebro (es decir, que puede que te ayude a aclarar las ideas un rato)… Pero, claro, había gente dispuesta a exagerar la evidencia científica para empezar a vender packs de música que podían volver a tus hijos unos genios. Porque, claro, es mucho más fácil darle al play que prestarle atención.

Mito: escuchar música clásica aumenta la inteligencia de tu hijo.
Realidad: apaga la tele, quítale los auriculares y llévalo al acuario.

Y el último por hoy:

Este mito sí que tuvo credibilidad científica y fue aceptado por la comunidad médica en general… En el siglo XIX. Por aquél entonces se descubrió que las heridas en determinadas partes del cerebro se correspondían con la pérdida de ciertas habilidades.

Pero hoy en día tenemos escáneres capaces de mostrarnos directamente qué zonas del cerebro se activan cuando usamos la cabeza, y con echarle un vistazo a los procesos del pensamiento los neurólogos se han ido dando cuenta de que el cerebro es mucho más intrincado de lo que se había pensado y que muchas partes del cerebro que se creían separadas están conectadas a través de los dos hemisferios.

Oso polar descubre el pastel

Comentábamos con anterioridad que hemos empezado el que debería ser nuestro último año de carrera (eso llevamos diciendo tres años) y no tendremos tanto tiempo para actualizar como en verano. Como aún así nos gusta mantener esto actualizado, hemos pensado en colgar un vídeo de carácter científico (o que pueda relacionarse vagamente con la ciencia) cuando no tengamos tiempo de escribir una entrada elaborada. Podréis encontrar los vídeos en la sección de categorías de la cabecera, con el título Vídeo Del Día
Nos dejamos de excusas y vamos al tema.

¿Sabéis cómo se las apañan los cámaras de los documentales para conseguir según qué tomas muy cercanas? ¿No? Preguntadle al siguiente oso polar.

Hang Sơn Đoòng

Hang Son Doong es la cueva más grande del mundo y significa en vietnamita algo así como “la cueva montaña-río” (porque ha sido excavada en una montaña por un río relativamente caudaloso que aún sigue fluyendo en su interior).

    Una parte de la cámara más grande, comprada con la persona en el centro. Fuente: National Geographic.

No confundamos términos: las cuevas también pueden clasificarse por tamaño según su longitud. En este caso, la cueva más grande del mundo sería la Mammoth Cave, en Kentucky, EEUU, con unos impresionantes 647 kilómetros de pasadizos subterráneos.
Pero, claro, son 647 kilómetros de “cueva normal”, por decirlo de alguna manera. No pueden impresionarte los 647 kilómetros al mismo tiempo porque no puedes verlos en conjunto (de hecho, debes acabar harto a medida que los recorres).

Ese no es el caso de Hang Son Doong, que bate el récord en cuanto a lo desproporcionada que es una de sus secciones: la cámara más grande de la cueva mide 5 kilómetros de largo, por 150 metros de alto y 200 metros de ancho. Eso es una brutalidad.

Y en esta imagen ni siquiera se ve el punto más alto.

Otra cosa que impresiona sobre la cueva es que a 3 kilómetros y medio en su interior, parte de su techo se ha derrumbado y la selva del exterior ha conquistado el terreno, formando un cráter de vegetación bastante bonito.

Pero ahí no acaba la cosa. Hang Son Doong contiene unos particulares pisolitos (en inglés, cave pearlsperlas de cueva): pequeñas esferas de piedra que se forman a medida que el agua que gotea del techo de la gruta, que contiene una pequeña cantidad de roca disuelta, empieza a acumularse excavando una pequeña piscina en el suelo. El material sólido que contiene el agua tiende a acumularse en el fondo y va aglomerándose con el tiempo hasta formar pequeñas esferas que suelen rondar el tamaño de un guisante. Suelen.

Los pisolitos de Hang Son Doong miden hasta 20 centímetros de diámetro. En la siguiente imagen, un montón de pisolitos que han ido rondando por la cueva hasta caer en un sistema de brechas.

    Esto es una foto del suelo, no de una pared (aunque sólo sean piedras, a nosotros nos da como asco).

Os dejamos con un mapa tridimensional de la cueva, para que vayáis haciéndoos una imagen mental para visitarla (se organizan muy pocas visitas y cuestan unos 3.000$ por cabeza).

Respuestas XXV: días que se ALARGAN

Mario García Monterde (soltero, 23 años, deportista, romántico) ha estado leyendo que el día se alarga unos microsegundos a diario debido a la fuerza gravitatoria ejercida por la Luna sobre la Tierra y nos pregunta: ¿Cómo afectará a largo plazo esta corrección de tiempo?

Primero, pongámonos en contexto. ¿Por qué el día se alarga?

Imagen por satélite del océano pacífico. Porque nos apetecía.

Lo que llamamos “día” es el tiempo que tarda un punto de la superficie terrestre en dar una vuelta entera mientras la tierra gira hasta volver a su posición inicial. Hasta ahí todo bien. Por tanto, el tiempo que tarda ese punto en completar una revolución dependerá de la velocidad a la que la Tierra rote.

La estructura de Richat

El desierto del Sáhara es un lugar que, a primera vista, no parece demasiado variado geológicamente (hemos estado haciendo el tonto con Google Earth otra vez).

En la imagen, un área del Sáhara, en Mauritania, de 375 por 243 kilómetros (91.125 kilómetros cuadrados).

Así que te confías y vas navegando con el ratón por la zona, convencido de que no vas a encontrar nada interesante, hasta que llegas a Mauritania y dices “YEP”.

Esto es la estructura de Richat o “el ojo de África”, una formación geológica de casi 50 kilómetros de diámetro (tan grande que los astronautas orbitando alrededor de la Tierra la usaban como punto de referencia) que en un principio se creyó que era lo que había quedado tras el impacto de un asteroide, pero terminó demostrándose que no.
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¿Qué son las supernovas?

Cuando uno escucha la palabra supernova le viene a la cabeza el concepto explosión loca en el espacio* pero, técnicamente, no es el caso. Una supernova es la culminación apoteósica de la vida de una estrella con una masa enorme, del orden de entre 8 y 250 veces la de nuestro sol.


Comparación del Sol y la estrella R136a1, 265 veces más masiva. Los colores nos los hemos inventado, sólo estamos mostrando la escala.

 

Aclararemos que, de por sí, una estrella ya es una explosión termonuclear de proporciones inimaginables en la que interviene tanta materia que su propia atracción gravitatoria la mantiene confinada en una esfera. O sea, que una supernova no puede ser la explosión de una explosión.

Así que hablemos de la vida de las estrellas.

Mientras le dura el combustible, la reacción de fusión nuclear en el centro de una estrella trata de empujar su masa hacia afuera, a la vez que la propia materia que compone el astro intenta comprimir el núcleo en dirección contraria. De esta manera, las estrellas se mantienen en equilibrio.

Pero, a medida que el combustible se agota, la explosión central va perdiendo fuerza y la masa que rodea el núcleo empieza a comprimir el núcleo estelar, ya que sigue empujando con la misma fuerza desde todas direcciones.

Cuando la estrella agota todo su combustible (para los que tienen idea del asunto, ha fusionado los elementos ligeros en elementos mucho más pesados “infusionables”, como el hierro), la explosión central se detiene repentinamente y la masa que la rodea libera todo su potencial compresivo contra el núcleo, porque ya no hay ninguna fuerza que la expulse hacia afuera.

Este proceso es muy violento.

¿Recordáis la entrada en la que  hablábamos de cómo en realidad los átomos estaban compuestos casi en su totalidad por espacio vacío (click aquí para leerla)? La compresión a la que queda sometida la materia en el centro de la estrella es tan grande que los átomos se descomponen y las partículas que constituyen los núcleos atómicos quedan sueltas, formando una sopa extremadamente densa de protones y neutrones.

De nuevo, no está a escala.

Este amasijo de protones y neutrones es tan denso que un dedal lleno del material pesaría 100 millones de toneladas.

Pero… ¿Cómo…? ¿Qué? :O

Los núcleos atómicos tienen una densidad del orden de 230.000.000.000.000.000 kilogramos por metro cúbico pero, como ocupan una fracción tan pequeña del átomo y el resto es espacio vacío (volvemos a mencionar esta entrada que deberíais leer), no lo notamos a nivel macroscópico. Si suprimimos todo el espacio vacío intermedio, los núcleos atómicos pueden entrar en contacto directo en grandes cantidades y es entonces cuando muestran su verdadera naturaleza.

Total, que una vez reducidos los átomos a su forma más elemental, la fuerza que es capaz de ejercer la estrella no es suficiente como para continuar con la compresión y el proceso se detiene repentinamente.

Pero, claro, toda la materia de la estrella se había precipitado hacia el núcleo en un instante, por lo que había cogido muchísimo impulso. Cuando esa masa da de lleno con el núcleo incompresible, se produce un efecto rebote de escalas cataclísmicas y todo el material sale despedido hacia el espacio a velocidades de hasta 30.000 kilómetros por segundo (un 10% de la velocidad de la luz). El proceso libera una cantidad tremenda de energía, y esto es lo que se llama una supernova.

Los restos de una supernova observados en 1572 por el astrónomo Tycho Brahe.

Lo que queda atrás son los restos extremadamente compactos del núcleo estelar, que variarán en forma según la masa original del astro: una estrella de neutrones (de unas cuantas decenas de kilómetros de radio, pero increíblemente densa) o, si la estrella es suficientemente grande como para comprimir el material más allá de la sopa de protones y neutrones, un agujero negro.

Ya habíamos hablado tanto de las estrellas de neutrones como de los agujeros negros en esta entrada y esta otra, así que damos el tema por zanjado.

Lo interesante es que otro monstruo puede emerger de todo este caos. Una de cada diez veces, durante la formación de una estrella de neutrones, algo sale mal y aparece lo que los astrónomos llaman un magnétar (del inglés, magnetic star), un cuerpo que posee campo magnético tan increíblemente potente que:

  • A 965 kilómetros de distancia, sería capaz de desgarrarte separando cada uno de los átomos que compone tu cuerpo.

O,

  • Si estuviera a medio camino entre la Tierra y la Luna, podría borrar los datos de todas las tarjetas de crédito del mundo.

Impresión artística de un magnétar (a nuestros telescopios les falta bastante para poder observarlos directamente).Crédito: apod.nasa.gov

No está muy claro aún qué determina si se formará una estrella de neutrones corriente o un magnétar pero se cree que, justo antes de colapsarse en una bola súper compacta, el material podría condensarse en un líquido extremadamente denso formado por protones, que en conjunto tendrían una gran carga eléctrica. Cuando un material cargado eléctricamente se desplaza, genera campos magnéticos (como explicábamos aquí) y, teniendo en cuenta de que estos monstruos giran sobre sí mismos alrededor de una vez por segundo, no debería extrañarnos el efecto de su magnetismo.

*Este concepto puede variar ligeramente de persona a persona.

Colinas de chocolate

En Bohol, Filipinas, parece que una gigantesca mano ha moldeado el siguiente espectáculo geológico curioso.

     Fuente: dilux.com

Se trata de un paisaje compuesto por al menos 1.260 colinas de entre 30 y 50 metros de altura, aunque la más grande alcanza 120 metros. Todas son prácticamente simétricas, tienen la misma forma y se extienden a lo largo y ancho de un área de unos 50 kilómetros cuadrados.

La mayor parte del año están cubiertas por hierba que, durante la estación seca, se vuelve del tono marrón que inspiró su nombre.
    Fuente: discoverphils.com
¿Y cómo puñetas puede formarse un…?
¿…Paisaje tan regular de manera natural? Sí, a eso vamos.
Entre cada montículo suele haber regiones planas, signo de que estas montañas han sido esculpidas por acción de la erosión del agua de un complejo sistema de marismas que se formó cuando toda la zona emergió del mar a base de procesos tectónicos. Es la manera bonita de decir una placa se metió debajo de la otra y una empujó a la otra hacia arriba, “tal que así”:
La roca de la que están formadas las colinas, la piedra caliza, es muy susceptible de ser erosionada por el más mínimo vestigio de acidez que tenga el agua durante exposiciones prolongadas, por lo que la lluvia y la vegetación han ido modelando y suavizándolas con el paso de milenios
    Crédito: natgeocreative.com
Hoy no podemos extendernos más. Hemos empezado el curso y nos tendréis que disculpar si algunos días hacemos entradas más fugaces como esta (aunque hable en plural porque no me gusta decir todo el rato “yo”, sólo hay un individuo detrás de Ciencia de Sofá). 

La naturaleza NO es sabia

Existe una tendencia a sobrevalorar todo lo que hace la naturaleza y tratarla como un ente independiente que lo mantiene todo en equilibrio de una manera casi mágica, pero la naturaleza en sí es un concepto muy general que, a nuestro parecer, no define nada en concreto y se lleva todo el mérito. 

Es la evolución de los organismos vivos, que constantemente los adapta a los cambios del entorno, la que hace el trabajo sucio. Es decir, todo el orden y el equilibrio de los ecosistemas globales no es cosa de “la naturaleza”, sino que son los propios individuos que habitan el planeta los que se adaptan entre sí hasta alcanzar situaciones estables. Y la evolución, al contrario de lo que suele pensarse, no es un proceso que necesariamente conduzca a una mejora.

(Es broma, estamos muy en contra de este tipo de demagogia)
Esto último es un argumento contra la teoría del diseño inteligente que sostiene que todo es demasiado bonito y maravilloso para que sea el resultado de mutaciones al azar acumuladas durante millones de años. Nos guste o no, somos el resultado de una sucesión de soluciones (algunas más chapuceras que otras) aplicadas unas encima de otras desde que nuestros ancestros unicelulares empezaron a reproducirse. Tomemos, por ejemplo, el ojo humano.

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Habitantes de la amazonia

Después de la entrada sobre la tribu aislada en la isla Sentinel del Norte, nos han pedido más de una vez que hablemos de otros grupos que no han tenido aún contacto con el resto del mundo, así que vamos a hablar de un lugar donde no sólo hay una tribu aislada, sino casi un centenar de ellas: la selva amazónica.

Lo primero que hay que saber sobre la selva amazónica es que es tremendamente grande.

    En amarillo, el contorno del amazonas (aproximado). En rojo, EEUU continental (y sin Alaska).

Son 5.500.000 kilómetros cuadrados de vegetación densa que prácticamente imposibilitan su exploración por tierra, por lo que no es de extrañar que en su interior aún queden grupos de seres humanos que lleven miles de años aislados de la civilización, ya sea por voluntad propia o porque su localización es tan remota que aún no se han enterado del ridículo que hizo el otro día Ana Botella hablando inglés ante el comité olímpico.
Con la finalidad de encontrar estas comunidades aisladas (para tener una idea de la cantidad de gente que hay viviendo ahí fuera, no para hacerles cambiar de opinión) Brasil cuenta con una flota de helicópteros que vigilan el bosque desde el aire, buscando poblados a los que echan fotos y graban vídeos. Aunque, sólo por el tamaño de la selva amazónica es una tarea complicada, de tanto en tanto captan imágenes como esta.
    Acribillar las cosas con flechas, el saludo universal de los incontactados. Crédito:  Gleilson Miranda.
Con un total de 67, Brasil es el país en el que viven más tribus aisladas o, al menos, el que ha descubierto el mayor número en su territorio. De algunas de ellas sólo se tiene constancia a través los testimonios y descripciones de otras tribus con las que se ha entrado en contacto.

Con el fin de proteger a estos últimos supervivientes, el gobierno habilitó reservas especialmente protegidas para ellos llamadas Terras Indígenas en las que el resto del mundo tiene prohibida la entrada. Aquí un vídeo de algunas de ellas, grabadas por una de las expediciones aéreas.

Aunque ahora Brasil es un lugar relativamente seguro para estas comunidades aisladas (la única amenaza para ellos proviene de tribus vecinas hostiles), la situación de estos grupos no es igual de buena en todos los países entre los que está repartida la selva amazónica, sobretodo debido a la tala ilegal y la minería, que terminan siendo una fuente de conflictos entre indígenas y trabajadores.

El caso más extremo es Ecuador donde, en 2003, 14 miembros de la tribu Tagaeri fueron asesinados por leñadores ilegales. En abril de 2006 apareció el cuerpo sin vida de un leñador atravesado por 30 lanzas Taromenane y la cara desfigurada hasta el punto de quedar irreconocible. El mismo mes, estalló un conflicto en el que murieron 30 Taromenane y 10 leñadores, según el líder de la tribu Huaorani.

Pero los conflictos que terminan con la población tribal no sólo estallan con el mundo exterior. Aunque la mayoría de las tribus son pacíficas, algunos grupos son bastante hostiles con sus vecinos. Por ejemplo, en 2003, también en Ecuador, 30 miembros de la tribu Tagaeri perdieron la vida en manos de los Huaorani por que estos habían matado a uno de sus cazadores. En 2007, las tierras en las que habitan estas tribus fueron declaradas zona prohibida con la finalidad de proteger a los indígenas (aunque, visto de lo que son capaces, ya de paso protegen también al mundo de ellos).

    A lo mejor sólo es su pose para las fotos, igual que aquí está de moda poner “morritos”. Crédito: Gleilson Miranda.

Algo que hay que tener en cuenta de estas tribus aisladas es que muchas de ellas no son grupos que han permanecido sin contacto alguno con el resto del mundo desde tiempos inmemoriales. Se estima que, en el siglo XIX, el 90% de la población indígena sucumbió a una oleada de esclavitud y brutalidad. Pero no hay que retroceder tanto en el tiempo para encontrar ejemplos de salvajismo: entre 1920 y 1960, los leñadores de caucho pretendían extraer la madera a cualquier coste hasta el punto de que el dueño de una plantación de caucho mandó masacrar un poblado entero de la comunidad de los Cinta Larga (que pasaría a ser conocida como la masacre del paralelo 11).

Parte de las actuales tribus indígenas aisladas son los descendientes de los supervivientes de estos periodos oscuros, que terminaron tan mal parados contactando con el mundo exterior que decidieron refugiarse en el interior de un bosque inexpugnable para no ser encontrados nunca más.