Archivo de la categoría: Sol

El premio Nobel de física que ha demostrado que el sol no se está apagando

Habréis visto estos días que se ha concedido el premio Nobel de Física 2015 a Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald por aportar pruebas, cada uno por su cuenta, de que los neutrinos tienen masa y oscilan.

Bah, yo oscilo de vuelta a casa cada sábado por la noche y no me verás reclamando ningún premio Nobel.

Qué chispa tienes, voz cursiva, pero esta oscilación que se ha descubierto no implica que los neutrinos vayan haciendo “eses” por el cosmos. La “oscilación” significa que un neutrino es capaz de transformarse espontáneamente en cualquiera de los otros dos tipos de neutrino que existen mientras viaja por el espacio.

Eh, eh, te acabas de adelantar muchísimo. Más te vale aclararme primero qué es un neutrino porque esto no me ha aclarado nada. Además, la entrada queda bastante corta de momento.

Tienes razón, voy a llenar toda esta página de paja.

Todos conocemos los protones, los neutrones y los electrones, ¿verdad? Hablo de vez en cuando sobre ellos en este blog y en esta entrada expliqué el papel que juega cada uno de ellos a la hora de formar la materia que nos rodea. Pues, bien, resulta que existen otros tipos de partículas que no se pasan el día encerradas en un átomo.
Seguir leyendo El premio Nobel de física que ha demostrado que el sol no se está apagando

No habrá ninguna “pequeña edad de hielo” en 2030

Últimamente han empezado a aparecer noticias por todos lados que anuncian que, debido a la baja actividad solar, nuestro planeta pasará por una “mini edad de hielo” sobre el año 2030. Según muchos medios esto es lo que dice un artículo publicado por la Royal Astronomical Society. Matizo: según ellos.

Para variar, el artículo original no dice nada de eso. Lo único que demuestra es que el periodismo científico deja mucho que desear, incluso en medios grandes de los que cabría esperar cierta seriedad. Vamos a ver por qué anunciar una “mini edad de hielo” (o una edad de hielo en toda regla, como han hecho otros) a partir de este estudio no tiene ningún sentido. Empecemos por lo básico.

El sol pasa por periodos de máxima y mínima actividad que se alternan cada 11 años y que juntos forman los llamados ciclos solares. Cuando se habla de la actividad del sol no nos referimos a que produzca más o menos calor, sino a cómo de activo está su campo magnético.

Ya me has perdido. Me voy a Youtube a ver vídeos de gatos.

Vale, espera, voz cursiva, iré por partes.
Seguir leyendo No habrá ninguna “pequeña edad de hielo” en 2030

¿Qué es el letargo solar?

Ya ha salido una nueva noticia alarmista, y esta vez de la mano de Actualidad RT, un portal de noticias que tiene ganas de que estalle la Tercera Guerra Mundial en cualquier momento. Como de aquí a los batallones de páginas pseudocientíficas sólo hay un paso (lo siento, RT, pero es el precio que tiene decirles lo que quieren oír), he preferido adelantarme antes de que se me inunde la bandeja de entrada con preguntas sobre el tema. El titular que me ha llamado la atención es:

Primero os dejo un breve resumen de la situación, muy bien explicada en este informe del GAME (Grupo Amateur de Meteorología Espacial):

El actual ciclo solar, el número 24, está siendo inusualmente tranquilo. La actividad solar ha disminuido un 46% respecto a otros ciclos y parece que la tendencia continuará de cara al siguiente, que además llegará con 4 años de retraso. Esto podría tener algún efecto en el clima terrestre.

Para saber qué está haciendo el sol en cualquier momento, podéis seguir al GAME en Facebook haciendo click aquí o visitar su página web.

Antes de llevarnos las manos a la cabeza, ¿A qué nos referimos con eso de actividad solar?

Seguir leyendo ¿Qué es el letargo solar?

Respuestas XXXII: ¿Puede existir vida sin luz solar?

El otro día colgaba una entrada sobre un satélite de Júpiter que podría albergar vida bajo su superficie congelada y, en la sección de comentarios de Facebook, Miguel Muntaner preguntó: ¿Puede haber vida sin recibir en absoluto la luz del sol en ninguna parte del ecosistema?

Vamos a echar un vistazo primero a los organismos que nos rodean en la superficie de la Tierra para ver si alguno podría seguir vivo si el sol dejara un día de brillar.

>
Aunque una explosión termonuclear de 1.4 millones de kilómetros de

En primer lugar, podemos descartar las plantas de la lista de supervivientes porque dependen de la luz solar para realizar la fotosíntesis y obtener energía. Ante nada, vamos a dejar claro de una manera muy simplificada el objetivo de la fotosíntesis: tomar dióxido de carbono (CO2) del aire, separar el oxígeno y quedarse con el carbono.

¿Qué son las nebulosas planetarias?

¿Quién no ha visto alguna vez, paseando por internet, esta imagen descrita como “el ojo de Dios“?

El nombre oficial con el que fue bautizado este objeto tras su descubrimiento, por gente no condicionada por la religión, es “la nebulosa de la hélice“.

Se trata de una nebulosa planetaria, una nube de gas de forma curiosa que se encuentra a 700 años luz de la Tierra que mide 2.5 años luz de diámetro. Recordemos que un año luz equivale a 9.460.528.400.000 kilómetros o 9.46 billones de kilómetros.

Pese a lo espectacular que pueda resultar a primera vista, tampoco tiene nada de especial dentro de su categoría. Las nebulosas planetarias son algo bastante común y suelen tan llamativas que inspiran nombres estrafalarios, como por ejemplo la nebulosa del esquimal

Por su supuesto parecido a un esquimal encapuchado (puede variar según la droga que hayas tomado).

… O la nebulosa de la rodaja de limón.

La verdad es que  el parecido de esta no lo puedo poner en duda.

¿Y cuál es el mecanismo que permite la creación de patrones tan variopintos?

Como ya he explicado alguna vez, las estrellas brillan gracias a los procesos de fusión nuclear que se dan en el núcleo: la presión y la temperatura en su interior son tan grandes que los átomos pueden llegar a fusionarse para formar otros elementos, algo que sólo ocurre en condiciones extremas inimaginables. Esto, a su vez, libera una cantidad de energía enorme.

Una estrella de masa similar a la del sol está fusionando constantemente hidrógeno en su núcleo para convertirlo en helio. En otras palabras, el núcleo de una estrella es una explosión termonuclear constante, cuyas ondas expansivas están contenidas por las presión que ejerce sobre ella toda la masa que lo rodea.

Cuando el peso de la masa que compone las capas exteriores de la estrella, que tienden a presionar hacia el centro por efecto de la gravedad, iguala la fuerza con la que el núcleo “explota” constantemente, entonces la estrella está en equilibrio y, mientras le queden reservas de hidrógeno, podrá continuar convirtiéndolo en helio, lo que liberará una gran cantidad de calor que hará brillar el gas de la estrella para que nos pongamos morenos.

Pero las reservas son limitadas.

Cuando empieza a agostarse el hidrógeno, el núcleo va quedándose gradualmente sin material que fusionar y va perdiendo potencia, por lo que no es capaz de contrarrestar la presión que ejerce sobre él peso de la estrella. Toda la masa de las capas externas comprime el núcleo debilitado hasta llega un punto en que la presión es suficiente para que le helio empiece a fusionarse para generar elementos más pesados, como el oxígeno y el carbono, reavivando la explosión.

Algo crucial ocurre durante este proceso. Mientras la estrella fusionaba hidrógeno en helio, la temperatura del núcleo de la estrella rondaba los 15.000.000ºC pero, cuando el núcleo se comprime tanto y empieza a fusionar el helio, su temperatura llega hasta 100.000.000ºC.

Cuando las cosas se calientan, se expanden, y las estrellas no son una excepción. Impulsadas por el calor del núcleo, las capas externas de la estrella empiezan a separarse y todo el conjunto empieza a crecer hasta llegar al punto que la estrella puede expandirse hasta alcanzar 70 veces su tamaño original.

En el centro de toda esta masa en expansión queda el núcleo, una débil esfera blanca de carbono y oxígeno que sigue fusionando material lentamente y que no tiene suficiente masa como para ejercer la fuerza gravitatoria necesaria para mantener las capas exteriores unidas. El núcleo que queda pasa a ser un nuevo tipo de estrella muy densa, una enana blanca, de tamaño similar a un planeta, mientras a su alrededor su antiguo “cuerpo” va difuminándose por el espacio.

Por suerte o por desgracia, tan sólo hay unas 1.000  nebulosas planetarias catalogadas, no porque sean un fenómeno extraño o difícil de encontrar si no porque, entre 10.000 y 50.000 años después de que las capas de la estrella empiecen a difuminarse por el espacio, el gas termina tan disperso que es imposible observarlo.

Oye, y eso de que se llame nebulosa planetaria, ¿Tiene algo que ver con la formación de planetas? :S

No, la verdad es que no. El nombre hace referencia a la forma de anillo en la que queda dispuesta el gas, similar al camino que sigue la órbita de un planeta.

¿Son peligrosas las tormentas solares?

Según la NASA, últimamente el sol está haciendo cosas que no se esperaban. Pero no compremos aún el kit de supervivencia. Calma.Se habla mucho de llamaradas solares que podrían desatar una tormenta geomagnética que devolvería a nuestra sociedad al siglo XVIII pero, ¿alguien se digna a decirnos qué son y si deberíamos preocuparnos?

Estos titulares no venden.

En primer lugar, el sol es una explosión termonuclear constante de un millón y medio de kilómetros de diámetro que representa el 99.86% de la masa de todo el sistema solar. No debería extrañarnos que, de tanto en tanto, haga cosas raras. De hecho, lleva haciendo cosas raras desde hace millones de años, con una media de un suceso perjudicial para nuestros sistemas eléctricos cada 500 años, según se puede deducir de los registros dejados por las tormentas geomagnéticas en las capas más profundas del hielo antártico. Pero, claro, de eso no teníamos que preocuparnos hasta hace poco.
Seguir leyendo ¿Son peligrosas las tormentas solares?