Aunque nuestro sistema solar contiene ocho planetas, centenares de satélites y millones de asteroides y cuerpos pequeños, casi toda la masa que rodea al Sol está concentrada en sólo cuatro grandes cuerpos celestes hechos principalmente de gas: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. No es de extrañar entonces que estos mundos gigantes hayan sido los que más han influido a la evolución del sistema solar.
Podéis seguir leyendo el artículo en La Razón haciendo click sobre la siguiente imagen: