Archivo de la categoría: Atmosférica

Respuestas (LXIV): ¿Por qué duelen las antiguas fracturas o cicatrices cuando va a cambiar el tiempo?

Roberto López-Herrero, un escritor que tiene un porrón de libros publicadoshasta una página dedicada a él en Wikipedia, me preguntó hace un tiempo: ¿por qué duelen las antiguas roturas o cicatrices cuando va a cambiar el tiempo? 

Resulta que es un fenómeno muy interesante pero, por común que sea y pese a que casi todos tengamos algún familiar que dice saber cuándo lloverá en cuanto le empieza a doler algo, no está ampliamente estudiado. Eso no significa que no se hayan hecho estudios pero, como ocurre con las cosas relacionadas con este tipo de fenómenos, que muchas veces tienen una fuerte carga subjetiva, es complicado establecer la causa exacta del dolor. Algunos muestran muy claramente que los cambios de presión atmosférica son los responsables, mientras que otros concluyen que hay pacientes afectados en mayor o menor medida por otros factores como la humedad o la temperatura.

En cualquier caso, y aunque a primera vista tenga pinta de que este fenómeno debería estar relacionado con el frío, el viento o la humedad, parece que el consenso es que el verdadero culpable tras el dolor de cicatrices, lesiones y articulaciones artríticas cuando el tiempo cambia es la presión atmosférica.

Así que vamos a ver mediante qué mecanismo puede afectar a la presión atmosférica a nuestros débiles cuerpos mortales.
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No habrá ninguna “pequeña edad de hielo” en 2030

Últimamente han empezado a aparecer noticias por todos lados que anuncian que, debido a la baja actividad solar, nuestro planeta pasará por una “mini edad de hielo” sobre el año 2030. Según muchos medios esto es lo que dice un artículo publicado por la Royal Astronomical Society. Matizo: según ellos.

Para variar, el artículo original no dice nada de eso. Lo único que demuestra es que el periodismo científico deja mucho que desear, incluso en medios grandes de los que cabría esperar cierta seriedad. Vamos a ver por qué anunciar una “mini edad de hielo” (o una edad de hielo en toda regla, como han hecho otros) a partir de este estudio no tiene ningún sentido. Empecemos por lo básico.

El sol pasa por periodos de máxima y mínima actividad que se alternan cada 11 años y que juntos forman los llamados ciclos solares. Cuando se habla de la actividad del sol no nos referimos a que produzca más o menos calor, sino a cómo de activo está su campo magnético.

Ya me has perdido. Me voy a Youtube a ver vídeos de gatos.

Vale, espera, voz cursiva, iré por partes.
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La terraformación de Marte (2ª Parte)

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos por vuestros votos en los premios Bitácoras 2014. Al final no ha podido ser y Ciencia de Sofá no llega a la final, pero quedar en sexta posición, teniendo en cuenta cómo está creciendo tanto en calidad como en calidad el mundillo de los blogs de ciencia, es todo un logro. Pero vamos a lo nuestro: la terraformación de Marte.

Antes de seguir, recomiendo la lectura de la primera parte (a la que podéis acceder haciendo click sobre este texto verde) en la que explicaba que, para poder vivir en Marte con la misma comodidad que en la Tierra (es decir, sin tener que llevar un abultado molesto traje espacial que te proteja del entorno cada vez que sales a la calle), lo primero que deberíamos hacer es aumentar la densidad y el grosor de la atmósfera, además de reducir la proporción de dióxido de carbono que contiene. Esto no sólo nos permitiría respirar, sino que además nos protegería de la radiación cósmica ante la que Marte no tiene protección por el hecho de no poseer un campo magnético.

La puesta de sol en Marte fotografiada por el rover Spirit. (Fuente)

Una vez tengamos aire y una presión atmosférica decentes, necesitaremos poner una solución a la fría temperatura de Marte que, como comentaba el otro día, oscila entre unos agradables 20ºC a mediodía en el ecuador en verano y unos no tan agradables -153ºC en los polos.
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La terraformación de Marte (1ª Parte)

Últimamente no tengo tanto tiempo para escribir como me gustaría y, después de ver que las entradas divididas por partes sobre la velocidad de la luz han tenido buena acogida (aquí la primera, aquí la segunda y aquí la tercera), creo que seguiré esta práctica más a menudo cada vez que trate un tema extenso: de esta manera, vosotros no tenéis que esperar una semana para leer un tocho de golpe y yo no tengo remordimientos de conciencia por actualizar con menor frecuencia.

Marte fotografiado desde el telescopio espacial Hubble en 2005 durante uno de uno de sus máximos acercamientos a la Tierra.

Y después de la ronda de excusas de hoy, toca empezar con el tema que nos ocupa y que ha sugerido el escritor Roberto López-Herrero: la terraformación de Marte.
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Respuestas (LIII): ¿Podemos atar un satélite con una cuerda?

Salvador Requena me ha preguntado: ¿Se podría atar un satélite a la superficie terrestre con una cuerda? No contento con esto, ha añadido: ¿Qué pasaría si tirara una cuerda desde un satélite?

La primera pregunta parece descabellada, pero no lo es en absoluto. De hecho, es el planteamiento que existe tras la construcción de un ascensor espacial, un concepto que lleva planteándose desde principios del siglo XX y que podría reducir en un 90% el coste de mandar cosas al espacio.

Desgraciadamente, el proyecto lleva mucho tiempo relegado a la ciencia-ficción por un motivo simple: no tenemos cuerdas suficientemente resistentes.

La mayoría de satélites dan varias vueltas alrededor del planeta cada día, así que es imposible atarlos a la superficie terrestre para tenerlos quietos (al menos, sin destrozarlos, como veremos más adelante).
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¿Se están invirtiendo los polos magnéticos de la Tierra?

El otro día colgué en Facebook una entrada antigua en la que respondía a la pregunta ¿Cuándo desaparecerá el campo magnético terrestre? y recordé que me habéis preguntado varias veces cómo podría afectar a nuestras vidas la infame (y supuestamente inminente) inversión de los polos magnéticos del planeta. Gracias, prensa sensacionalista, por darme trabajo.

El campo magnético del planeta aparece a partir del movimiento del hierro fundido que rodea el núcleo sólido de la Tierra (explicaba el proceso en esta entrada) y se extiende formando una “burbuja” magnética invisible a nuestro alrededor de 1.600.000 kilómetros de radio. Esto convierte el planeta en un imán gigantesco, aunque no demasiado potente, que ejerce su influencia sobre cualquier cosa cargada eléctricamente que se le acerque lo suficiente.

Un imán espolvoreado con partículas de hierro desvela la forma de su campo magnético. El de la Tierra es igual.

¿Y sirve para algo el campo magnético o está ahí sólo para ayudar a los pájaros durante sus migraciones?

Patrañas (II): la estafa de los chemtrails

Si me hubieran dado un euro cada vez que he visto a alguien apuntando a la estela de un avión en el cielo y diciendo “nos están fumigando”… Bueno, no sería millonario, ni mucho menos, pero a lo mejor podría ir de tapas. Si me lo dieran cada vez que veo a alguien señalando al cielo y diciendo “mira, esas estelas no son más que vapor de agua”, no tendría ni para comprar pipas.


Una foto que a veces se usa como prueba de la existencia de chemtrails y en la que aparecen, en realidad, un tipo de nubes llamadas morning glory, comunes en Australia. Hablaba de ellas en esta entrada.

De todas las teorías conspiratorias, diría que la de los chemtrails (mezcla de chemical y trails, o “rastros químicos”) es la más famosa: sostiene que las estelas de los aviones son, en realidad, nubes de productos químicos lanzados desde el aire por aviones comerciales contratados secretamente. ¿El objetivo? Ni los propios defensores de la teoría se aclaran y dan varios motivos: enfermar a la población, controlar nuestro comportamiento y modificar el clima parecen los más comunes.

Veamos primero de dónde salen en realidad esos rastros blancos en el cielo y luego ya discutiremos.
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Respuestas XXX: nubes.

Esta semana Eduardo Girón nos en vía este e-mail.

Te podría preguntar: ¿a qué huelen las nubes? pero la verdad para eso ya están los anuncios de compresas. Mi pregunta no es tan ¿coñazo, se puede decir esto en este contexto?

Bueno a lo que iba, ¿por qué hay nubes? me explico ¿por qué las nubes son como son? tienen forma y son definidas, Si al fin y al cabo son un coagulo, aglomeración, condensación de vapor.

Por qué no son etéreas e indefinidas, ¿por qué no se disuelven en la inmensidad de la atmósfera al igual que el humo?

Añadimos una foto de una nube curiosa para que quede bien en la portada de la página y respondemos a tu pregunta.

(Fuente)

Todos tenemos, más o menos, una idea del proceso de formación de las nubes: el agua evaporada de la superficie terrestre se eleva en el aire y se condensa en gotas, formando cúmulos. No gustaría que fuera más emocionante y pudiéramos hacer un esquema, pero por desgracia ahí queda. Cuando las gotas se vuelven demasiado grandes como para mantenerse suspendidas en la atmósfera, caen de nuevo al suelo en forma de lluvia.

Para que el vapor de agua se condense en gotas se necesita un entorno suficientemente frío, lo que suele estar asociado con presiones atmosféricas bajas. Por tanto, el vapor de agua se condensará a medida que se adentra en las zonas frías de la atmósfera durante su ascenso.

A primera vista, podría parecer que este problema no es muy complicado. “Cuanto más alto estés, más frío hará y ahí se condensará el agua y se formarán las nubes” parece un razonamiento lógico y es una manera de simplificar el asunto que tampoco está diciendo ninguna mentira. Pero si esa fuera la verdad completa, entonces las nubes sí que se formarían todas en la misma zona, formando una lámina blanca sobre nosotros (que es parte de la pregunta Eduardo Girón).

Por desgracia para los meteorólogos, esto no es así.

En cambio, atmósfera es un sistema muy caótico. La presión y temperatura pueden llegar a variar muchísimo con la altitud porque influyen una gran cantidad de variables: la radiación solar, la temperatura del suelo, la del mar, la geografía, las corrientes de aire… O sea que, al tratarse de un gas en constante cambio, no necesariamente tiene por qué cumplirse la ley de “cuanto más alto más frío”.

Por tanto, las zonas que reúnen las bajas temperaturas y presiones bajas necesarias para que el agua se condense en nubes pueden estar irregularmente esparcidas por el cielo. Si hace demasiado calor o la presión es demasiado alta, las gotas no llegarán a condensarse y no se formará una nube.

El vapor de agua tenderá a acumularse en las zonas de bajas presiones y bajas temperaturas, donde pueda enfriarse lo suficiente como para condensarse en gotas, lo que concuerda con el cielo que vemos cuando está nublado.

Por tanto, no es que las nubes se formen donde les da la gana y, de alguna manera, las gotas de agua se mantengan juntas por algún efecto atrayente extraño. Las nubes simplemente ocupan los espacios donde las condiciones de temperatura y presión son más bajas. Que sean más o menos densas dependerá de la cantidad de agua que llegue a acumularse en una misma zona.

Cuando a esto le añadimos que las masas de aire frío (que dan cobjio las nubes) y caliente están constantemente en movimiento, así que van desplazándose y deformándose, pasan cosas como estas.

Las “nubes de Kevin Helmholtz“, formadas cuando el frente de aire frío que contiene la nube de desplaza en la misma dirección y pegado a uno de aire caliente que va menor velocidad, formando turbulencias.

Las nubes mastodónticas, formadas cuando toda la estructura está flotando por encima de una gran masa de aire seco que impide la formación de lluvia en la parte baja de las nubes, con lo que el agua intenta caer, pero no puede, formando protuberancias. (Fuente)

Las más impresionantes, las nubes tubulares, ocurren con frecuencia en el norte de Australia. (Fuente)

El proceso de formación de estas últimas es parecido al de la formación de los tornados, sólo que mucho más lento y girado 90 grados, claro. Una capa de aire frío y húmedo (normalmente proveniente del mar) entra en contacto con una de aire caliente. La capa fría permanece abajo porque es más densa, y la caliente arriba.
El calor empieza a transferirse entre las dos capas, y la caliente empieza a bajar y la fría a subir. Al mismo tiempo el agua contenida por el aire húmedo se condensa, dando forma a la nube.
Esto explica, además, porque estas nubes rotan, señal de que hay aire moviéndose en dos direcciones opuestas.

Respuestas XXVII: prenderle fuego a la atmósfera

Rogério Bernal me explicaba que en la película Los 4 Fantásticos, la antorcha humana podía emitir tanto calor y llamas con una técnica llamada “supernova” que ponía en peligro a todo el mundo por poder agotar todo el oxígeno del planeta. Su pregunta es, entonces, “¿Una temperatura muy elevada incendiaría la atmósfera o se agotaría rápidamente su reserva de oxígeno?

Buscando la temperatura de la antorcha humana (hoy me toca manejar datos muy serios) alguien especula que, basándose en su capacidad para convertirse en una masa de plasma y el color rojo oscuro en el que brilla, arde a 416ºC en estado de reposo. Hasta el 80% de las calorías que consumimos al día se usan para regular la temperatura corporal y mantener la mayoría de funciones involuntarias, menos la digestión. Para mantener su cuerpo a esa temperatura, suponiéndola uniforme, la antorcha humana necesitaría unas 20.000 kcal diarias.

Sólo para estar tirado en el suelo sin hacer nada en absoluto nuestro flamífero amigo tendría que comer 72 hamburguesas cada día.

Aunque pueden sustituirse por 138 kg de lechuga iceberg o 2.22 kg de manteca de cerdo, según los gustos.

Pero bueno, vamos con el tema: ¿Puede un loco en llamas incendiar la atmósfera o agotar todo el oxígeno que contiene?
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Tren vs Tornado

Esto es lo que pasa cuando un tren se encuentra con vientos de 176 kilómetros por hora. Para añadir algo científico, tened en cuenta que la presión ejercida por el aire contra las paredes del tren ha ejercido fuerza suficiente como para superar su peso (más o menos) y tumbarlo. Podéis saltaros un minuto del vídeo y no os perderéis nada importante.