Patrañas (XVII): Aclarando algunas cosas sobre el concepto de “energía”

Uno de los términos más confusos que rondan tanto por internet como por las librerías es la palabra “energía“. Este concepto se utiliza en una gran variedad de situaciones, desde los textos científicos académicos hasta los círculos más esotéricos, así que es normal que mucha gente tenga una idea muy difusa de lo que es la energía y muchas veces no sea consciente de que hay contextos en los que el término no significa nada en absoluto.

Por tanto, hoy voy a intentar aclarar qué es la energía para que nos sea más fácil distinguir cuándo una persona nos está intentando vender (literal o metafóricamente) una idea que se está sacando de la manga.

La energía es “la propiedad que se debe transmitir de un objeto a otro para que pueda realizar un trabajo“. A su vez, el trabajo es una magnitud física que representa “la capacidad para mover cosas de un lugar a otro“. Por tanto, cualquier fenómeno que pueda provocar un movimiento estará transmitiendo alguna forma de energía a su entorno.

Por ejemplo, cuando el agua cae a través de los conductos de una presa, hace girar unas turbinas que generan electricidad. Como su movimiento se puede transmitir a otros objetos, el agua produce energía. Esta capacidad que tienen las cosas que están en movimiento para mover otros cuerpos se llama energía cinética.

Esquema adaptado de aquí.

Sí, bueno… ¿Y qué tipo de energía hace que los fogones de la cocina o el microondas calienten la comida? Porque el metal de las ollas está quieto todo el rato y la comida del microondas no se pasea por encima del plato, así que nada está realizando un “trabajo” sobre ellas.

Buen apunte, voz cursiva. Es verdad que, a primera vista, hay muchos fenómenos que parecen no producir trabajo y, por tanto, da la impresión de que no pueden estar generando energía. Pero si miramos la realidad con más detenimiento, incluso lo que está quieto está lleno de movimiento.

Como hemos visto en otras entradas, la temperatura de un objeto refleja la velocidad a la que se mueven las partículas que lo componen: cuanto más rápido se muevan los átomos de una sustancia, más caliente estará. Sabiendo esto, es fácil ver por qué el calor que producen un fogón o un microondas también es una forma de energía.

Los hornos de microondas son capaces de calentar la comida porque emiten una radiación electromagnética con una frecuencia determinada que hace vibrar las moléculas de agua que contienen los alimentos De esta manera, las ondas aumentan la velocidad con la que vibran las moléculas de agua y ese movimiento se transmite al resto de sustancias de la comida, lo que se traduce en un aumento de su temperatura.

Al mover las moléculas de agua, las microondas están realizando un trabajo y, por tanto, les están transfiriendo energía. De hecho, la energía producida por la radiación electromagnética se llama energía radiativa.

El caso de los fogones es un poco más complejo, pero nos permite hablar de la energía química.

Los fogones liberan energía a través de la combustión del gas butano, que no es más que una reacción química exotérmica en la que el oxígeno rompe las moléculas de butano y las convierte en dióxido de carbono y agua.

Pero este proceso es más violento de lo que parece. Cuando dos moléculas reaccionan, lo hacen igual que dos potentes imanes que se acercan demasiado: de repente, las moléculas aceleran a gran velocidad y se estrellan con fuerza, rompiéndose durante el proceso mientras sus átomos se recombinan en un instante. Las moléculas nuevas producidas tras la reacción salen despedidas a mayor velocidad que las originales o, lo que es lo mismo, más calientes, de modo que durante las reacciones químicas también se realiza un trabajo. De ahí que se hable de energía química.

El gas caliente que emiten los fogones está compuesto precisamente por esas moléculas más rápidas que, al chocar contra la base de la olla, transfieren su movimiento a los átomos de la superficie metal y los hacen vibrar cada vez más deprisa. A su vez, el movimiento de los átomos del metal se transmite al interior de la olla y la temperatura de la comida aumenta, cocinándola. En este caso, la responsable de realizar el trabajo que calienta la comida durante todo este proceso es la energía térmica… Que, en el fondo, no es más que la energía cinética de los átomos y moléculas.

Hmmm, bueno, vale. ¿Y qué hay de las bombillas? ¡Ahí si que no hay ninguna partícula en movimiento, pero se calientan y emiten luz de todas maneras!

Las bombillas brillan cuando una corriente eléctrica pasa a través de sus filamentos, pero una corriente eléctrica no es más que un flujo de electrones. O sea que, aunque no lo veamos a simple vista, el interior de los cables está lleno de partículas en movimiento.

Cuando una corriente eléctrica pasa a través del filamento de una bombilla, los electrones “chocan” contra los átomos de tungsteno que lo componen mientras se abren paso a través de él y les transmiten su movimiento, haciendo que vibren muy deprisa o, lo que es lo mismo, que su temperatura aumente mucho. La vibración de los átomos de tungsteno calienta el filamento hasta la incandescencia y empieza a emitir radiación electromagnética en el rango visible… Y de ahí sale la luz de las bombillas.

O sea, que un proceso no sólo genera energía cuando produce trabajo a escala macroscópica, sino que también puede transmitirla a través de movimientos microscópicos. Además del calor, en esta categoría de movimientos a escala atómica que producen energía encontramos las reacciones de fusión nuclear que mantienen el brillo de las estrellas, las partículas que salen despedidas a toda velocidad de los átomos radiactivos o las reacciones químicas que nos mantienen vivos. Luego están los campos gravitatorios o los magnéticos, por supuesto, que también mueven las cosas de un lado a otro, realizando un trabajo y produciendo energía aunque no los puedas ver con tus propios ojos.

Ahora sabemos qué condiciones se tienen que dar para que un fenómeno produzca energía, ya tenemos las herramientas necesarias para distinguir qué “disciplinas” son una tomadura de pelo en base al uso que hacen de la palabra energía.

Veamos algunos de los ejemplos más descarados.

Un gremio que me repatea especialmente como aficionado a la geología es el de la gemoterapia, donde se puede encontrar gente que vende minerales bajo la premisa de que poseen una “energía curativa” que nos pueden transmitir si los sujetamos entre las manos, nos los ponemos sobre ciertas partes del cuerpo o simplemente los tenemos a nuestro alrededor.

Pero, suponiendo por un momento que esto sea cierto, ¿qué tipo de energía emiten exactamente los minerales y cómo la transmiten a nuestro cuerpo?

¿Es energía cinética? No, porque no están en movimiento. ¿Debe ser energía térmica? Tampoco, porque los minerales, como cualquier otro objeto, tienden a adoptar la temperatura ambiental, así que sus átomos no se mueven más rápido que los de su entorno. ¿Contienen algún tipo de flujo de electrones en su interior? Negativo, porque entonces se podría medir su potencial eléctrico y, además, notarías calambres al tocarlos. ¿Y si producen un campo magnético a su alrededor? No, porque la inmensa mayoría de los minerales no atraen a los objetos ferromagnéticos.

En realidad, ningún mineral produce energía por sí mismo**. De hecho, sin una influencia externa, los minerales no pueden realizar trabajo porque no poseen ningún tipo de mecanismo interno que sea capaz de inducir movimientos macroscópicos o microscópicos en su entorno.

O sea, que más allá de alguna reacción química muy lenta que se pueda producir sobre su superficie al contacto con el aire, la única manera de que un mineral te transmita energía es calentarlo en un fogón y dejar que disipe su calor contra tu piel (energía térmica) o que alguien te lo lance con fuerza (energía cinética). Hay algunos minerales especialmente reactivos que interaccionarían con tus jugos gástricos al ingerirlos (energía química)… Pero eso no sería una buena idea en muchos casos.

Total, que los minerales no nos pueden transmitir ningún tipo de energía porque sencillamente no producen ninguna, por mucho que los sujetemos entre nuestras manos muy concentrados o los pongamos sobre nuestros “chakras”. Por tanto, las “propiedades curativas” que les atribuyen los gemoterapeutas a los minerales son tan inexistentes como la energía en la que está basada ese supuesto efecto curativo.

¡Parece mentira! ¡No puedes decir que esa energía no existe sólo porque los minerales no afectan visiblemente a su entorno! Claramente hay gente que puede notar su energía, así que lo mejor se trata de un fenómeno que la “ciencia” aún no ha descubierto y que sólo las personas que tienen un don especial pueden detectar. No deberías tener la mente tan cerrada, ¿sabes?

Bueno, esa es precisamente una de las excusas que utiliza la gente que vende terapias que no funcionan basadas en alguna interpretación vaga de la “energía” para mantener el negocio a flote, voz cursiva. En cualquier caso, no hace falta que un tipo de energía se pueda detectar con instrumentos para demostrar si existe o no. Hablemos ahora del reiki.

El reiki es esa “terapia alternativa” en la que sus practicantes dicen ser capaces de transmitir “energía” a los demás a través de las palmas de sus manos. Pero, de nuevo, esa supuesta energía no es capaz de realizar ningún trabajo: no pueden mover objetos con ella, ni calentar las cosas a distancia, ni provocar reacciones químicas, por poner algunos ejemplos. Por tanto, esta supuesta “energía” no se puede medir porque no tiene ningún efecto sobre su entorno… Lo nos induce a pensar que no existe.

En realidad, eso es precisamente lo que sugieren los estudios que se han hecho sobre el tema y en los que el reiki “real” ha demostrado ser tan efectivo como el reiki “placebo”. Dicho de otra manera, se ha descubierto que una sesión de reiki tiene el mismo efecto sobre el paciente tanto si la realiza un terapeuta que se ha pasado años especializándose en esta disciplina como si la lleva a cabo una persona sin ningún tipo de formación haciendo como que mueve las manos a tu alrededor. Y eso, por sí solo, deja bastante clara la poca validez que tienen los principios en los que está basada esta práctica.

Bueno, pues eso demuestra precisamente que todos tenemos una energía latente que podemos transmitir a otras personas sin darnos cuenta y que no hace falta ser maestro de reiki para utilizarla.

Vale, perfecto, vamos a defender el reiki usando la lógica que has usado hace unos párrafos, voz cursiva.

Hemos visto que la gente responde de la misma manera al reiki “real” que al “falso”, que la energía que supuestamente utiliza esta “terapia” no provoca ningún efecto sobre su entorno y que, como resultado, nadie ha conseguido medirla… Pero, aún así, no hay duda de que la gente que cree en el reiki siente algo cuando lo practica. Por tanto, basándose en este dato, habrá quién concluya que esa energía tiene que ser real y que, como esa energía existe, o bien la ciencia aún no la ha descubierto o no se puede medir con instrumentos porque trasciende a la realidad (o algo así).

Este argumento parece muy sólido a primera vista, pero tiene un fallo muy grave: está asumiendo que ese algo que siente la gente que practica el reiki lo provoca la transferencia de esa supuesta  energía que no se puede detectar de ninguna otra manera. Pero eso no tiene por qué ser así.

Me explico.

Si la energía que pasa de una persona a otra durante una sesión de reiki realmente existe, entonces la persona que recibe esa energía debería notarla incluso aunque no sea consciente de que se la están enviando. Eso es precisamente lo que ocurre cuando nuestros cuerpos interaccionan con otras formas de energía: notamos la energía térmica de una quemadura o la cinética de un tortazo aunque no les estemos prestando atención porque, de lo contrario, nuestra especie se habría extinguido hace mucho tiempo.

Por tanto, si la “energía” que usa el reiki existe, entonces deberías notarla tanto si tu terapeuta te está realizando una sesión sobre la camilla de su consulta con música relajante de fondo como si te la transfiriere por la espalda mientras caminas distraído por la calle… Pero, en cambio, lo que se ha observado es todo lo contrario: cuando la gente no es consciente de que le están haciendo reiki, las sensaciones atribuidas a esa energía desaparecen por completo.

De hecho, existe una prueba muy simple y contundente que demuestra precisamente eso.

La persona más joven que jamás ha aparecido como autora de una publicación científica es Emily Rosa, una niña de 9 años que puso a prueba la existencia de la energía del reiki con un experimento muy ingenioso: reunió a unos cuantos profesionales del “toque terapéutico” (la versión americana de esta disciplina) y les pidió que pusieran las manos boca arriba a través de dos agujeros en un panel opaco. Emily se sentaba frente a ellos y, oculta tras el panel, colocaba una de sus manos por encima una de las palmas del participante. El objetivo del participante era adivinar si la mano de Emily estaba sobre su palma izquierda o derecha en función de en cuál de las dos “notara” la energía de la niña.

En este artículo de Magonia tenéis más información sobre el caso.

Al poner un panel entre ellos, Emily se estaba asegurando de que los participantes sólo pudieran basar sus respuestas en su supuesta percepción especial y no en ningún otro sentido, eliminando la posibilidad de que sus conclusiones estuvieran sesgadas por cualquier otra información que no fuera la que les proporcionaba esa “energía” que decían poder percibir.

Si el procedimiento no ha quedado muy claro, aquí os dejo un reportaje sobre el experimento:

¿Y cuál fue el resultado después de que cada participante repitiera 10 veces el experimento? Pues que, de media, los participantes acertaron la posición de la mano de Emily un 44% de las veces y ninguno de ellos logró hacerlo mejor de lo que cabría esperar si simplemente hubieran respondido al azar, en cuyo caso habrían acertado alrededor del 50% de las veces.

Por tanto, este tipo de experimentos dejan claro que esa supuesta “energía” en la que está basada el reiki desaparece en cuanto la gente involucrada en el intercambio de energía deja de tener pistas provenientes de sus otros sentidos que le dicen que debería estar notándola. Y lo mejor de todo es que cualquiera puede hacer este tipo de prueba en su propia casa con sus familiares o amigos que dicen ser capaces de notar esas energías y ver si llegan a las mismas conclusiones.

O sea, que tenemos ante nosotros un tipo de energía que no afecta a su entorno, que no se puede medir, que la transmiten por igual “maestros” con años de experiencia como personas que no la han estudiado en su vida y, además, no la puedes detectar si no eres consciente de que te la están transmitiendo. ¿Alguna explicación, voz cursiva?

Pues no, no lo entiendo. ¿Entonces qué es esa sensación que nota la gente que practica estas cosas?

Es pura sugestión, una ilusión creada por un cerebro con ganas de creer.

Cuando estamos en un ambiente relajado y nos dicen que deberíamos notar una sensación determinada fluyendo por cierta parte de nuestro cuerpo en una dirección concreta o vemos cómo nos pasan las manos por encima, nos inventaremos esas sensaciones de manera más o menos consciente según las ganas que tengamos de que se hagan realidad. Pero, por mucho que sigamos practicando esta ilusión por nuestra cuenta y nos reunamos con gente que hace el mismo ejercicio de autoengaño, esa “energía” siempre seguirá siendo igual de irreal porque esas sensaciones son un producto de nuestra imaginación, no de un fenómeno real que esté recorriendo nuestro cuerpo… Y mucho menos que pueda pasar de una persona a otra o tenga propiedades curativas, como ha demostrado la gente que ha estudiado el tema de manera objetiva.

Con la gemoterapia ocurre lo mismo: en el momento en que la persona deja de ser consciente de si lo que tiene entre las manos es un mineral o un trozo de un material cualquiera, su supuesta capacidad para percibir su energía desaparece, lo que indica que esa percepción de la energía es una consecuencia de saber que tienes un mineral entre las manos, no la causa.

En el siguiente vídeo, James Randi pone a prueba precisamente eso:

Y, por supuesto, esta misma lógica se puede aplicar para poner a prueba la validez de cualquier “terapia” que está basada en “la energía”. De hecho, cualquiera se puede inventar su propia definición de energía y montar un negocio a su alrededor así que, si veis que alguien os intenta vender un concepto de energía que no produce ninguna interacción medible con su entorno y se basa sólo en la percepción subjetiva de la gente que la recibe, sospechad, porque lo más probable es que esa energía no exista y que os estén intentando tomar el pelo (ya sea consciente o inconscientemente). Y, si tenéis tiempo y ganas, siempre podéis pedirles que os demuestren su facultades con un experimento como el de Emily Rosa.

 

 

**Si nos ponemos tiquismiquis, hay minerales que sí emiten energía porque son radiactivos (como la torbernita) o producen un débil campo magnético a su alrededor (como la magnetita). Pero ningún gemoterapeuta en sus cabales usará minerales radiactivos y, aunque algunos usan magnetita, el magnetismo no es la “energía” a la que se refieren en gemoterapia. De hecho, si queréis magnetismo, los imanes de la nevera son más potentes que cualquier magnetita.

 

 

13 pensamientos en “Patrañas (XVII): Aclarando algunas cosas sobre el concepto de “energía””

  1. Energia es accion o vibracion del elemento Espacio. Para que Energia exista, el Espacio {vacio) tiene que existir. Estos dos ‘elemento’ constituyen el Universo y todo lo que existe en el…El Universo o sea el duo Espacio-Energia esta limitado por los agujeros negros que es donde el Espacio-Energia colapsa.

  2. Me encanta como expllicas las cosas de manera sencilla a los profanos en las materias cientificas.

    Cuando has hablado de la manera en la que NO sentimos la energia del reiki me ha venido a la mente que podias realizar una serie con los 5 sentidos humanos o incluso los sentidos de otras especies, como funciona cada uno cientificamente y como interactuamos con nuestro universo, incluyendo el supuesto sexto sentido en una entrada como esta.

    Seria muy interesante.

    Ahi dejo el guante! jejeje!

    Saludos!

  3. Muy bueno el post como siempre…

    Yo respecto al tema de la energía (energía de física) como capacidad de realizar un trabajo tengo una duda.
    A nivel matemático y simplificando mucho el Trabajo se expresa como fuerza * distancia y al subir un objeto del suelo esto se traduce en un aumento de energía potencial por ejemplo.
    Lo que nunca he sido capaz de entender es como se analizaría el caso de aguantar una objeto con cierto peso con el brazo por ejemplo. Ahí está claro que para contrarrestar el peso ejerces una fuerza en sentido contrario pero la distancia recorrida por el peso es 0, con lo que el trabajo realizado es 0, es decir, no hay variación de energía.
    Pero está claro que a más tiempo que pase más “energía” gastas para mantenerlo. Entonces, aquí mi duda/lío es como analizar ese supuesto gasto de energía y que entra en acción el concepto del tiempo que mantengas la pesa cuando en el trabajo no aparece el tiempo.
    Se me ocurre calcular el trabajo/energía como la integral de una potencia que esté ejerciendo el brazo, pero aquí de nuevo me encuentro que la potencia al no variar la energía debería ser 0 con lo que estaría en las mismas…

    Muchas gracias, excelente blog

    1. El trabajo muscular suele expresarse en calorías. Para aguantar una barra de diez kilos durante 5 minutos tus musculos queman x calorías, a su vez las calorías se pueden convertir a travez de una ecuacion a otros tipos de energia como juls, etc.

    2. No estás teniendo en cuenta la dirección del movimiento que provoca una determinada fuerza:
      Si el objeto que sostienes con tu mano lo liberas ¿qué le ocurre? pues fácil, es acelerado hacia el centro de la tierra por el efecto de la energía gravitacional. (y, a su vez, la tierra es acelerada hacia el centro del objeto) cuando tú lo sujetas debes utilizar la misma cantidad de energía PERO APLICADA EN LA DIRECCIÓN CONTRARIA para evitar que el objeto acelere hacia el centro de la tierra.
      Cuando cualquier cuerpo recibe empujes en distintas direcciones el movimiento resultante es la suma vectorial de todos ellos. Si los vectores se orientan en sentidos opuestos y sus módulos son idénticos el resultado es la apariencia de que no se mueve.
      como mejor lo vas a entender es con una balanza de dos platillos. si colocas en cada platillo masas iguales el resultado será el equilibrio a igual altura de ambos platillos.
      Cada masa de cada platillo intenta “caerse” y tira del brazo de la balanza en su caída intentando elevar el otro brazo, pero la otra masa hace lo mismo y con igual fuerza por tanto el brazo se queda en equilibrio.
      Esta es la “definición” a muy grosso modo del equilibrio: la suma vectorial de las distintas fuerzas que intervienen en una aceleración da como resultado cero desplazamiento.

      1. Muchas gracias por responder.
        Si que la fuerza es ejercida en sentido contrario lo entiendo, lo que no entiendo es que al sujetar algo no estás realizando trabajo ya que no hay desplazamiento. Si no hay trabajo, hasta donde yo entiendo no hay variación de energía y en cambio para mi si que hay una energía consumida que encima depende del tiempo, cuanto más tiempo más energía… Es esto lo que no sé como cuadrarlo.
        Si te dijera, una masa de 1Kg durante una hora, que energía supone mantenerla? (es decir que no transforme energía potencial en cinética). Esto creo recordar que es 0 Julios ya que no hay variación de energía al no haber trabajo…

  4. Gracias Jordi una vez más por la claridad y facilidad con la que compartes tus conocimientos. Hace bastante tiempo que leo tus artículos pero como no soy muy adulador, y además el que es bueno ya lo sabe, no había comentado hasta ahora para decírtelo.
    Pero hoy creo que me encontrado con el único detalle con el que, o no estoy de acuerdo o necesito que alguien me lo aclare, y evidentemente no me refiero a a la gemología o el reiki, que son patrañas.
    Aunque ya había leído bastante del tema y tenía una idea muy formada hace unos días tuve que volver a ponerme al día del tema de las ondas electromagnéticas, entre ellos tu entrada sobre el wifi para un trabajo de una asignatura de seguridad laboral en el que me suspenderán, porque mi respuesta al trabajo fue que no lo hacía por cuestiones de conciencia. Leí también bastante sobre los microondas y en este artículo de Iñaki Úkar en Naukas “como calienta un microondas o la resonancia que nunca fue” él defiende que si bien sí existen esas frecuencias de resonancias para las moléculas de agua, estas se encuentran más allá de los 100 GHz y no a los 2,4 GHz a los que trabajan los microondas que tienen más que ver con los rangos de frecuencia libres para uso comercial. Mas o menos lo mismo lo leí en la wikipedia en inglés y en algún sitio más, que ahora no recuerdo. Pues eso, que si leo dos cosas distintas en fuentes que considero fiables, me cortocircuito.
    Gracias una vez más.

  5. Estupendo artículo sobre el concepto de energía. Solo una pequeña observación : el “tungsteno” es el elemento químico WOLFRAMIO de símbolo W descubierto en 1783 por los hermanos españoles ELHUYAR si bien el sueco Scheele había aislado en 1781 de un mineral llamado “tungstene -roca pesada-” un ácido al que llamó “ácido tungsténico”. Por haber sido aislado en la “tungstene” se le llama en muchos países tungsteno. En realidad la roca tungstene es el wolframato cálcico CaWO4 y el ácido tungsténico es el ácido wolfrámico H2WO4.

  6. Jordi veo que estas pecando de acientifico en tu explicación. Deberias de saber que a veces la ciencia es antiintuitiva. Lo que ocurre con las demostracion de que el reiki es una patraña es que estan mal concebida. La energia se transmite sin dejar ningun lugar a dudas. Lo que ocurre es que el esceptico interfiere en el experimento solo con su observacion y el experimento parece mostrar resultados aleatorios, pero cuando deja de medirlos el resultado es preciso y previsible. Las terapias alternaticas cumplen la dualidad onda-corpusculo por lo que el sentido comun y la intuicion escapan de su entendimiento, por lo que exijo que aceptes la interpretacion de copenhage y te retractes públicamente.

      1. Jordi solo troleaba 😉 pero me daba curiosidad como se podría rebatir un argumento que apele a alejarse de nuestra intuición y sentido común. Creo que letra cursiva si que me hubiera entendido.

  7. Y que pasa con la energía oscura o la materia oscura, que no se ha podido medir ni observar, pero que de menra indirecta se ha podico demostrar que existe algo que afecta el entorno del universo ???

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