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Planetas de diamante

El año pasado vi esta noticia y me la hemos vuelto a encontrar ahora por casualidad.

DESCUBREN UN PLANETA DE DIAMANTE

El titular evoca una imagen así.

Y no, las cosas no funcionan de esta manera.

A parte de decir sinsentidos como “velocidad hiperbólica” y, aunque más o menos aclaran la falacia que es es el titular, creo que el artículo no termina de dejar claro el asunto, así que le tomaré el relevo al periódico ABC en un gesto de humildad sin precedentes.

El supuesto megadiamante es 55 Cancri e, uno de los cinco planetas que orbitan la estrella 55 Cancri A. De hecho, gira alrededor de su estrella tan cerca que su año dura 18 horas y la temperatura en su superficie ronda los 2000 ºC. Es un planeta rocoso gigante catalogado como una súpertierra, con una  masa 14.2 veces mayor que la de nuestro planeta.

En primer lugar, ¿Qué diferencia a 55 Cancri e de la Tierra?
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El meteorito de Hoba

Hace 80.000 años cayó en la actual región de Hoba, Namibia, un meteorito que no dejó ningún cráter.

“Nadie había pensado qué hacer después de desenterrarlo, ¿verdad?”

Un granjero lo descubrió en 1920 mientras labraba sus tierras, cuando su arado chocó contra algo que emitió un sonido metálico. Tras desenterrarlo y llamar a las autoridades, el gobierno decidió que no podían mover el meteorito de sitio por su enorme masa y que lo dejarían allí.

Con 60 toneladas y una composición del 82% de hierro y el 18% de níquel, es el pedazo de hierro más grande del mundo formado de manera natural… Y aún así chocó contra la Tierra sin no dejar ninguna marca.

Pero hombre… ¿Cómo no va a dejar un cráter? ¿Estás loco?

Por un lado, el suelo de la zona está compuesto por sedimentos de carbonato cálcico que forman piedra caliza y arenisca, dos materiales bastante blandos.

Además, los investigadores creen que la forma aplanada del objeto permitió que el roce con la atmósfera ralentizara su caída hasta la velocidad terminal, de manera que el meteorito se posó sobre el suelo tan suavemente (aunque siguen siendo 320 m/s, hablamos de suavidad en términos de impactos meteoríticos) que no dejó provocó una catástrofe al aterrizar. Obviamente, el suelo no quedó intacto, pero no produjo un desastre como el que cabría esperar con un pedazo de hierro de 60 toneladas cayendo a casi 1200 km/h.

Hablábamos del concepto de velocidad terminal en esta entrada sobre disparos verticales.

Y, a continuación, la imagen que todo el mundo estaba esperando.

El meteorito en casi todo su esplendor. Crédito: Mike.

No he encontrado exactamente qué son esos parches plateados, pero diría que son zonas que contienen más níquel que el resto del meteorito y que se fundieron durante la caída hacia la superficie. El oxígeno de la atmósfera debió oxidar el resto del meteorito, de alto contenido en hierro, y las partes con más níquel, difícilmente oxidable, han permanecido casi intactas (si alguien sabe algo más o puede verificar mi suposición, le agradecería que me corrigiera en los comentarios).

Crédito: wikimedia.

Crédito: coda.

Digo casi intactas porque tontos los hay por todos lados, y hubo turistas que se dedicaron a dejar marcas en el meteorito o a llevarse pedazos a casa hasta que el lugar se declaró oficialmente zona de interés turístico y el gobierno lo protegió.

Icebergs

A todos nos gustan las fotos de los polos congelados de la Tierra: colores azules cristalinos y blancos impolutos, repartidos de manera más o menos uniforme, bañados por el sol en un día claro.

Sí, todo eso está muy bien. Pero a veces, cuando ya has asimilado la belleza de ese orden aparentemente imperturbable, aparece esto.

Fuente: amusingplanet.

¡Pero si está hecho de hielo! ¡Y el hielo no tiene esos colores! ¿No…? 🙁

No, claro, el hielo en sí, no tiene una gama muy amplia (a parte de una tonalidad azul en ciertas condiciones).

La mayoría del hielo que cubre los polos es un amasijo de capas de nieve compactadas bajo su propio peso. Entre copo y copo siempre quedan pequeños espacios ocupados por aire que, al comprimirse y fusionarse esta en un bloque de hielo, queda atrapado en su interior.

Es un efecto parecido al de la espuma: cuando el agua se llena de burbujas muy pequeñas, tan sólo vemos una masa blanca e irregular que desvía la luz en todas direcciones, impidiendo que podamos ver su interior. El hielo de un iceberg es más o menos lo mismo, aunque en estado sólido y por debajo de la temperatura de congelación.
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Asteroides y diamantes

Como ya sabréis, un meteorito ha caído sobre Rusia y me ha recordado una historia que leí hace un tiempo. 
Pero primero, hablemos de actualidad. 
Esta madrugada, un meteorito ha entrado en la atmósfera y ha provocado daños las poblaciones rusas  de Cheliabinsk, Sverdlovs y Tyumen

Fuente: BBC.
Casi un millar de personas han resultado heridas, pero no a causa de una lluvia de roca fundida al estilo Hollywood, sino porque el meteorito ha explotado en el aire y la onda expansiva generada ha reventado todos los cristales que ha encontrado en su camino, que luego han caído a la calle, concretamente sobre las cabezas de los que paseaban tranquilamente bajo las ventanas.



Cómo no, he visto que en las redes sociales la gente empezaba a sacar sus teorías (probablemente, ni siquiera eran propias).

Hay quién dice que el meteorito fue interceptado por el sistema de defensa anti-misiles ruso, cosa  que dudo, dado que esta mole de 10 toneladas se movía a 54.000 km/h. Un misil intercontinental tiene suerte si pasa de 2.500 km/h. 

No soy un experto, pero yo lo descartaría.

Otros argumentan que esto no era más que la carta de presentación de un asteroide más grande, 2012 DA14 (que, por cierto, fue descubierto por un equipo amateur español), que pasará muy cerca de la Tierra esta noche, y que ahora viene le gordo. Dos cosas:

– El asteroide viene en dirección opuesta a la que ha caído el meteorito ruso.
– La órbita del asteroide lleva tiempo siguiéndose y se conoce muy bien. Todo indica a que no va a impactar contra nosotros.
EN EL HIPOTÉTICO CASO, que no es el nuestro, de que impactara, es un cuerpo muy pequeño. Mide unos 50 metros de diámetro. Me suena que hace algunos años ya pasó algo parecido con uno más grande, y no hizo más que desintegrarse en la atmósfera. Cuando encuentre algo lo actualizaré, pero ahora tengo prisa porque me van a cerrar el supermercado.

Así que nadie se preocupe, podemos posponer el sacrificio de Bruce Willis unos años más.
Si queréis seguir en directo el paso del asteroide, la NASA lo ha montado para que podáis verlo aquí.

Y la noticia de la que hablaba al principio.

Hace 35 millones de años, un asteroide de verdad impactó al noreste de lo que ahora es Rusia (a saber en aquella época cómo estaban distribuidos los continentes) y el impacto generó un cráter de casi 100 kilómetros de diámetro al que, millones de años después, los rusos llamaron Popigai. Muy mal.

Normalmente, las historias de asteroides terminan así y volvemos a Facebook a ver si durante el minuto que llevamos leyendo ha pasado algo importante. Pero esta es diferente.

Al parecer, el meteorito se estrelló contra un yacimiento de grafito, por lo que el calor y la presión desatados durante el impacto convirtieron grandes cantidades de carbono en diamante. En otra entrada ya hablamos de las diferentes estructuras que puede adoptar el carbono

En fin, que esos diamantes no se han movido del sitio y han permanecido en el mismo lugar durante todos esos millones de años, hasta que un grupo de geólogos rusos lo descubrió en los años 70 y lo archivaron automáticamente como secreto de estado. Recientemente, estos archivos han salido a la luz y Rusia no hace más que chulear porque dicen que pueden abastecer ellos solitos el mercado de diamantes durante 3.000 años.

Teniendo en cuenta que un quilate (o 200 miligramos, hablamos del tema aquí) suele valer alrededor de 2.000$, y teniendo en cuenta que los cálculos apuntan a que en el cráter hay varios billones de quilates enterrados, podemos imaginar cómo crecerá el PIB de Rusia cuando empiece a explotarlo en serio.

Aunque deberían habérselo callado, porque encontrar unas reservas tan grandes no hará más que abaratar los diamantes, ¿no?

Lo siento, tampoco soy economista.