Respuestas (LXXV): ¿Por qué unos animales son más longevos que otros?

Me da la impresión de que he estado escribiendo una cantidad desmesurada de entradas relacionadas con la astronomía, así que he pensado que no estaría mal darle variedad blog con una pregunta que me envió Marco Alfonso a jordipereyra@cienciadesofa.com: ¿Por qué unos animales viven más tiempo que otros?

O, expresando la pregunta de una manera más tiquismiquis, ¿qué es lo que determina la longevidad de una especie?

Y, para variar, habrá que poner algo de contexto para responder a la pregunta de hoy, lo que significa que primero toca hablar sobre por qué envejecemos.

Todas las formas de vida complejas que se pueden encontrar en nuestro planeta son organismos multicelulares que, como su nombre sugiere, están hechos de diferentes tipos de células que llevan a cabo funciones distintas. Los vertebrados nos movemos de un lado a otro con ayuda de nuestras células musculares (apoyadas sobre una estructura formada por células óseas) que reciben señales a través de las células nerviosas. Todo este amasijo de tejidos está cubierto por las células cutáneas que nos protegen de los patógenos del entorno y… Bueno, la lista es larga, pero creo que estos ejemplos nos sirven para hacernos una idea de cómo funciona eso de la multicelularidad.

Una célula individual. (Fuente)

Pero, curiosamente, la esperanza de vida de la mayor parte de las células que nos componen es mucho menor que la de nuestro cuerpo en conjunto.

¿Y entonces por qué vivimos tantos años, si nuestras células mueren antes que nosotros?
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¿Podrían existir las islas flotantes?

Hace un mes encontré en la playa unas rocas que flotan en el agua (con la colaboración de mi amigo Joan Castelló). Podrían ser tanto rocas volcánicas como algún trozo de escoria sobrante de la fundición de metal y, aunque llegué a recurrir a un vulcanólogo para identificarlas, con una foto no me pudo decir mucho más (como es normal).

En cualquier caso, he decidido aprovechar la ocasión para responder a una pregunta que me habéis enviado alguna vez por correo electrónico (a jordipereyra@cienciadesofa.com): ¿sería posible que existiera una isla flotante?

¡Espero que os guste y, si es así, que os suscribáis al canal de Youtube (guiño, guiño)!

¿Es posible detectar planetas que se encuentran en otras galaxias?

El mes pasado se publicó una animación creada a partir de 7 imágenes captadas durante 7 años desde el telescopio Keck (Hawaii) y en la que aparecen 4 planetas extrasolares (o  exoplanetas) dando vueltas alrededor de la estrella HR 8799. Dicho de otra manera, en el siguiente vídeo (de 3 segundos) podéis ver el movimiento de los planetas de un sistema solar que se encuentra a 129 años luz del nuestro:

Pero, antes de que os empecéis a preguntar si en la superficie de alguno de esos cuatro puntos brillantes habrá otros seres vivos mirando en nuestra dirección, hay que tener en cuenta que cada uno de los planetas que aparecen en esta animación tiene una masa superior a la de Júpiter, de modo que no se trata de mundos habitables como el nuestro.

Bueno, pero a lo mejor esos planetas tienen satélites rocosos o hay otros planetas más pequeños aún más cerca de la estrella y que no aparecen en la imagen.

Buena observación, voz cursiva. De hecho, el planeta más cercano a HR 8799 que se puede ver en la animación se encuentra a una distancia de 14.5 UA de la estrella y tarda 40 años en completar una órbita, mientras que el más alejado da vueltas a su alrededor a 68 UA y tiene un periodo orbital de 400 años. En comparación, si estos planetas formaran parte de nuestro sistema solar, la órbita del más primero caería entre Saturno y Urano, pero el segundo estaría más del doble de lejos del sol que Plutón.

Maravilloso, maravilloso… Pero, ¿en serio esto es lo mejor que tenemos? ¿Qué hay de las bellas imágenes de mundos azules, con continentes y nubes, que aparecen cada vez se habla del descubrimiento de un planeta nuevo más allá de nuestro sistema solar?
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¿Por qué las estrellas parpadean en el cielo (y los planetas no)?

Después de un par de semanas de ausencia ultimando los detalles del proyecto súpersecreto que comentaba a finales del año pasado, vuelvo a tener tiempo para el blog y esta vez os traigo un vídeo en el que explico por qué las estrellas parpadean (o titilan) en el cielo, pero los planetas no lo hacen.

¡Espero que, como mínimo, os entretenga!

¿Cómo sabemos de qué está compuesto el interior de la Tierra?

En una entrada que escribí hace un par de años explicaba por qué la mayor parte de la masa de la Tierra se encuentra en estado sólido y el planeta no es una gran bola de magma envuelta por una fina capa de roca, como mucha gente piensa. De hecho, hoy en día sabemos que el interior la Tierra está dividido en cuatro capas: una corteza y un manto rocosos y un núcleo metálico que tiene una parte líquida y otra sólida, compuesto principalmente por hierro y níquel.

Y, ahora, dos años después, me ha dado por responder a una incógnita que dejé sin responder en esa entrada en su momento: ¿cómo podemos saber de qué está compuesto el interior de la Tierra?

Bueno, pues supongo que alguien habrá cavado un agujero muy profundo y habrá recogido muestras, ¿no?

Pues no, voz cursiva, porque el agujero más profundo jamás excavado tiene poco más de 12 kilómetros de profundidad, así que está muy lejos de permitirnos acceder a las entrañas del planeta.
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¿Cómo sabemos la edad de la Vía Láctea?

En la última entrada estuve hablando sobre las estrellas enanas blancas y, entre otras cosas, mencioné que en nuestra galaxia se han encontrado algunas que llevan brillando entre 11.000 y 12.000 millones de años. A raíz de este dato, la voz cursiva me susurró:

Mucho hablar de astronomía, pero nunca te has preguntado cuál es la edad de la Vía Láctea.

Así que busqué la información y parece ser que los astrónomos estiman que nuestra galaxia se empezó a formar hace unos 13.600 millones de años, lo que significa que la existencia de la Vía Láctea se remonta a los primeros años del universo (que, recordemos, tiene unos 13.800 millones de años).

Ah, vale, entonces caso cerrado. Nos vemos en la siguient…

Para el carro, voz cursiva, que se me hace raro que aceptes un dato como este con tanta facilidad. ¿No te parece una cifra muy loca? ¿Cómo sabes que los astrónomos no se la han sacado de la manga?

¡Tienes razón! ¡Casi caigo en tus sucias trampas! ¿Cómo se supone que pueden saber cuándo se formó la galaxia?

Me alegra que lo preguntes.

La Vía Láctea no es más que un gran grupo de estrellas unidas por su atracción gravitatoria, así que el primer paso para descubrir la fecha de nacimiento de nuestra galaxia es descubrir cuál es la edad de las estrellas más viejas que se conocen.

Todas las estrellas, sin importar su tamaño, empiezan su vida de la misma manera: convirtiendo el hidrógeno que contienen en sus núcleos en helio a través de los procesos de fusión nuclear. Pero aquí se acaban las similitudes porque, de ahí en adelante, la evolución de cada estrella es muy distinta dependiendo de su masa.

Por ejemplo, las estrellas gigantes azules pueden tener masas más de 100 veces superiores que la del sol. El peso de todo este material sobre su núcleo genera unas condiciones de calor y presión tan extremas que, aunque tengan unas reservas mucho mayores de hidrógeno que las de nuestra estrella, agotan su combustible en unos pocos millones de años. Parece mucho tiempo pero, como veréis en breves, se trata de una vida extremadamente corta para una estrella.

Una estrella súpergigante comparada con parte de nuestro sistema solar. (Fuente)

La tienda de Ciencia de Sofá

Ahora que hay un libro nuevo de Ciencia de Sofá y vuelven las promociones de National Geographic, he pensado que os pareceríabastante molesto que os colgara toda esa publicidad por separado después de cada artículo, así que os dejo algunos productos relacionados con la ciencia que os pueden interesar y que, además, nos ayudan económicamente tanto a mí como a la voz cursiva (para ser una entidad incorpórea, come mucho más de lo que parece).

Entre esas cosas están los dos libros de Ciencia de Sofá, de “El universo en una taza de café” y el nuevo “Las 4 fuerzas que rigen el universo“, y las ofertas especiales que tiene National Geographic para los seguidores del blog. Si alguno de estos productos os resulta llamativo, podéis acceder a una entrada en la que las explico con más detalle haciendo click sobre la imagen que os interesa 🙂

¡Muchas gracias por vuestro apoyo!

 

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Respuestas (LXXIV): ¿De dónde procede el calor de las estrellas enanas blancas?

Raúl González me mandó la siguiente pregunta a jordipereyra@cienciadesofa.com: “¿cómo puede una enana blanca tener una temperatura mayor que la superficie del sol, si estas estrellas ya no producen su propia energía? ¿De dónde procede semejante calor?

He mencionado por encima las estrellas enanas blancas en otras entradas (como esta y esta otra) pero, para entender de dónde sale el calor que las hace brillar, primero tendremos que ver cómo se forman estos curiosos objetos.

“Primero tendré que irme por las ramas”, querrás decir.

Exactamente. Pero es un mal necesario, voz cursiva.

Como sabéis, las estrellas brillan gracias a la energía liberada por las reacciones de fusión nuclear que tienen lugar en sus núcleos, donde las condiciones extremas de calor y presión obligan a los átomos de hidrógeno a unirse entre ellos, formando un elemento más pesado, el helio, y emitiendo los rayos gamma que calientan la masa de la estrella hasta la incandescencia.

(Fuente)

En el caso del sol, por ejemplo, los 15.000.000ºC que reinan en su núcleo se traducen en una temperatura superficial de unos 6.000ºC… Que puede parecer muy baja en comparación, pero hay que tener en cuenta que el calor del núcleo se tiene que repartir por todo el volumen de nuestra estrella, que básicamente es una bola de gas de 1,4 millones de kilómetros de diámetro.

Pero, como bien ha señalado Raúl, la superficie de una enana blanca puede alcanzar temperaturas muy superiores a la de cualquier estrella convencional sin que en su interior exista ningún tipo de mecanismo que produzca energía.

Pues ya me dirás tú qué clase de estrella rara no produce su propio calor. 

Bueno, es que, para empezar, las enanas blancas no son estrellas propiamente dichas, sino los restos de otras estrellas que han agotado su combustible.
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¿Cómo sabemos si un lugar fue azotado por un megatsunami en el pasado?

El otro día uno de los canales que sigo en Youtube subió un vídeo sobre los megatsunamis más grandes que han tenido lugar a lo largo de la historia. Las causas de estos violentos fenómenos pueden ser de lo más variopintas, como por ejemplo terremotos submarinos, desprendimientos de tierra o el impacto de algún asteroide.

Los autores del canal, RealLifeLore, decidieron centrar el argumento alrededor del tamaño de estas olas gigantescas, que podrían haber alcanzado hasta 5 kilómetros de altura en los casos más extremos. Pero, aunque os recomiendo que veáis el vídeo porque es muy interesante, creo que podría haber dejado en el aire una pregunta importante: ¿cómo podemos saber que un tsunami de una altura determinada arrasó un lugar concreto en el pasado?

Para responder a esta pregunta, tendremos que ver primero cómo se ha formado el suelo sobre el que caminamos.
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Patrañas (XIV): ¿Tienen los zahoríes algún don especial que les permite encontrar agua?

Hacía tiempo que tenía la sección de Patrañas abandonada, así que creo que es buena idea retomarla con una práctica por la que me habéis preguntado varias veces: el zahorismo.

A los zahoríes se les atribuyen muchas habilidades como, por ejemplo, la de encontrar objetos perdidos o tesoros enterrados, pero a la mayoría de vosotros os sonarán como esa gente que presuntamente es capaz de encontrar agua subterránea con la ayuda de un “don” especial y dos varillas de metal que sujeta en sus manos y le guían mientras pasea por el campo. Si las varillas no os resultan familiares, puede que os suene algún otro de los instrumentos que utilizan (y que también reaccionan ante el más mínimo movimiento):

(Fuente)

¡Vaya! ¿Y cómo puede “la ciencia” explicar que haya gente que sabe detectar agua bajo tierra sin ayuda de la tecnología? Jaque mate “oficialistas”.

Para el carro, voz cursiva. La gente que cree en la utilidad de este método proporciona varias explicaciones: hay quién sostiene que los zahoríes simplemente han nacido con un don que les permite detectar algún tipo de radiación misteriosa que emite el agua e incluso hubo quién postuló que bajo la superficie terrestre existe una red de “líneas energéticas” que sólo los zahoríes pueden percibir (una idea que se merece una entrada de patrañas para ella sola).

Pero todas estas interpretaciones cometen el mismo error: asumen que los zahoríes realmente son capaces de encontrar agua mediante algún tipo de mecanismo extraordinario que tiene una causa desconocida. Y es muy importante tener esto en cuenta porque, como imaginaréis, intentar desentrañar un misterio con explicaciones enrevesadas no nos va a llevar a ningún lado si el misterio sólo existe dentro de nuestras cabezas.
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Divulgación científica para mentes distraídas.

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