¿Cómo se forman los minerales?

Generalmente, en la naturaleza es muy complicado encontrar objetos que contengan líneas rectas, ángulos regulares, transparencias o incluso juegos llamativos de colores. Si vas a dar una vuelta por el campo y miras al suelo, tienen altas probabilidades de encontrarte algo de este estilo:

Meh. (Fuente)

Por eso siempre me ha fascinado que, entre todo este desorden aparente y, siendo francos, aburrido, existan lugares donde puedes levantar una roca y toparte con cosas que llevan la contraria a su entorno, como estos cristales de cuarzo:

La terraformación de Marte (2ª Parte)

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos por vuestros votos en los premios Bitácoras 2014. Al final no ha podido ser y Ciencia de Sofá no llega a la final, pero quedar en sexta posición, teniendo en cuenta cómo está creciendo tanto en calidad como en calidad el mundillo de los blogs de ciencia, es todo un logro. Pero vamos a lo nuestro: la terraformación de Marte.

Antes de seguir, recomiendo la lectura de la primera parte (a la que podéis acceder haciendo click sobre este texto verde) en la que explicaba que, para poder vivir en Marte con la misma comodidad que en la Tierra (es decir, sin tener que llevar un abultado molesto traje espacial que te proteja del entorno cada vez que sales a la calle), lo primero que deberíamos hacer es aumentar la densidad y el grosor de la atmósfera, además de reducir la proporción de dióxido de carbono que contiene. Esto no sólo nos permitiría respirar, sino que además nos protegería de la radiación cósmica ante la que Marte no tiene protección por el hecho de no poseer un campo magnético.

La puesta de sol en Marte fotografiada por el rover Spirit. (Fuente)

Una vez tengamos aire y una presión atmosférica decentes, necesitaremos poner una solución a la fría temperatura de Marte que, como comentaba el otro día, oscila entre unos agradables 20ºC a mediodía en el ecuador en verano y unos no tan agradables -153ºC en los polos.
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La terraformación de Marte (1ª Parte)

Últimamente no tengo tanto tiempo para escribir como me gustaría y, después de ver que las entradas divididas por partes sobre la velocidad de la luz han tenido buena acogida (aquí la primera, aquí la segunda y aún falta por escribir la 3ª y última), creo que seguiré esta práctica más a menudo cada vez que trate un tema extenso: de esta manera, vosotros no tenéis que esperar una semana para leer un tocho de golpe y yo no tengo remordimientos de conciencia por actualizar con menor frecuencia.

Marte fotografiado desde el telescopio espacial Hubble en 2005 durante uno de uno de sus máximos acercamientos a la Tierra.

Y después de la ronda de excusas de hoy, toca empezar con el tema que nos ocupa y que ha sugerido el escritor Roberto López-Herrero: la terraformación de Marte.
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Respuestas (LIV): ¿Qué pasa si viajamos a la velocidad de la luz? (2ª Parte)

El último día estuve hablando de las consecuencias que tiene sobre el transcurso del tiempo viajar a velocidades inmensas: a alguien que se desplaza a velocidades cercanas a las de la luz le parece que el universo pasa a cámara lenta a su alrededor, mientras que quienes le observan quietos desde fuera le ven a cámara lenta a él. Vimos que esto permite que dos observadores que se mueven a velocidades distintas vean la luz pasar a la misma velocidad.

Una imagen bonita para adornar la cabecera de la entrada, para variar. En este caso, se trata de la galaxia Arp 188, que fue deformada por una galaxia compacta que pasó muy cerca, arrancándole parte del material con su fuerza gravitatoria. (Fuente)

Hoy vengo a explicar que no sólo nuestra perspectiva del tiempo se ve a afectada al alcanzar grandes velocidades, sino también la del propio espacio e incluso la propia masa. Si no habéis leído la primera parte (a la que podéis acceder haciendo click sobre este texto verde), os lo aconsejo porque os ayudará a seguir el hilo y porque he añadido un par de matices y corregido un fallo (me equivoqué diciendo que alguien que va a la velocidad de la luz ve su alrededor pasar a cámara rápida, lo ve también a cámara lenta).

Empecemos por el espacio.
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Respuestas (LIV): ¿Qué pasa si viajamos a la velocidad de la luz? (1ª Parte)

Hace un tiempo que me enviáis mucho del estilo ¿Podríamos viajar a la velocidad de la luz?. ¿Hay alguna manera de viajar ala velocidad de la luz? o, los que han leído un poco más sobre la teoría de la relatividad, ¿Qué nos pasaría si viajáramos a la velocidad de la luz?

El tema me encanta, pero hay mucho que decir al respecto y es un poco complejo, en el sentido de que no es muy intuitivo, así que voy a intentar mezclar estas preguntas para responderlas en dos entradas y dejar un tiempo de asimilación en medio.

Como estamos hablando de la luz, tengo barra libre para colgar imágenes llamativas del universo. Aquí las Pléyades.

Así que vamos allá.
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El polo norte y la Antártida

Hace mucho que no escribo una entrada que no sea sobre respuestas o patrañas, así que hoy voy a hablar de los polos de nuestro planeta, que lleva un tiempo apeteciéndome, porque resulta que no son sólo dos puntos fríos cubiertos de hielo tan muertos que no hay nada que aprender de ellos.

Por ejemplo, bajo el polo norte no hay suelo.

Respuestas (LIII): ¿Podemos atar un satélite con una cuerda?

Salvador Requena me ha preguntado: ¿Se podría atar un satélite a la superficie terrestre con una cuerda? No contento con esto, ha añadido: ¿Qué pasaría si tirara una cuerda desde un satélite?

La primera pregunta parece descabellada, pero no lo es en absoluto. De hecho, es el planteamiento que existe tras la construcción de un ascensor espacial, un concepto que lleva planteándose desde principios del siglo XX y que podría reducir en un 90% el coste de mandar cosas al espacio.

Desgraciadamente, el proyecto lleva mucho tiempo relegado a la ciencia-ficción por un motivo simple: no tenemos cuerdas suficientemente resistentes.

La mayoría de satélites dan varias vueltas alrededor del planeta cada día, así que es imposible atarlos a la superficie terrestre para tenerlos quietos (al menos, sin destrozarlos, como veremos más adelante).
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