¿Cómo se forma un agujero negro? ¿Podría un acelerador de partículas producir uno?

Hace unos días el acelerador de partículas más grande del mundo, el LHC (Large Hadron Collider), volvió a entrar en funcionamiento después de un par de años parado durante los cuales aumentaron su potencia.  Con las mejoras, ha pasado de ser capaz de generar haces de partículas con una energía de 4 teraelectrónvoltios (TeV) a 6.5 TeV. Eso significa que ahora un rayo de partículas del LHC tiene la misma energía que un coche de 1.800 kg desplazándose a 2.280 kilómetros por hora.

Total, que algunos lectores están especialmente preocupados por el viejo mito de la creación de un agujero negro en el interior del LHC y me han preguntado si este incremento de energía podría realmente traer el fin del mundo. Así que hoy vengo a responder a la pregunta: ¿Podría producir un agujero negro el LHC, el acelerador de partículas más grande del mundo?

Vamos a ver primero en qué condiciones se forman los agujeros negros para ver si podría aparecer uno en el interior de estos aparatos tan sofisticados.

(Fuente)

Los agujeros negros de toda la vida aparecen durante el colapso final de estrellas que tienen, al menos, 20 veces la masa de nuestro propio sol. Pero, para ver cómo una estrella puede convertirse en uno de estos monstruos que devoran hasta la luz, tenemos que saber primero qué es lo que hace brillar las estrellas.
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¿Qué sabemos sobre los calamares gigantes y los calamares colosales?

Siempre me han interesado los calamares gigantes. Los imagino sumergidos en las frías y oscuras profundidades marinas, a cientos de metros bajo la superficie, en un silencio total, esperando alguna presa incauta sobre la que abalanzarse, rodearla con sus tentáculos y llevarla hasta su pico para trocearla y… Bueno, no adelantemos acontecimientos. La cuestión es que son lo más parecido a una criatura extraterrestre sacada de una película de terror mala que se me ocurre.

A parte, no sabemos prácticamente nada de ellos, lo que los hace más interesantes. Así que, nada, hoy vengo a escupir la información que he recopilado sobre ellos.

Podemos empezar hablando de su tamaño porque, claro, precisamente es la característica que los hace peculiares. Como el resto de calamares, los calamares gigantes tienen ocho brazos y dos largos tentáculos. Los ocho brazos no son literalmente brazos como los nuestros, por supuesto, sino tentáculos más pequeños. De hecho, de los hasta 13 metros de longitud que pueden llegar a medir las hembras de calamar gigante (el macho llega hasta los 10 metros), su cabeza y brazos combinados representar más de 5 metros. El resto corresponde a los dos tentáculos.

En cuanto a su peso máximo, las hembras andan alrededor de los 275 kg las hembras y los machos rondan los 150 kg.
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Respuestas (LX): ¿Cuánto tiempo tardaríamos en ponernos morenos bajo la luz de la Luna?

Davilleee94 me comentó que su ciudad está sumida en el caos por culpa de las violentas confrontaciones entre dos grupos radicales de ideologías totalmente contrapuestas: los que piensan que te puedes poner moreno si te tumbas bajo la Luna llena durante un millón de años y los que no… O algo así, es una interpretación un poco libre.

El caso es que el concepto detrás de su pregunta me pareció muy interesante: ¿Nos podemos broncear bajo la luz de la Luna? En caso afirmativo, ¿Cuánto tardaríamos?

También dijo que dejó su pregunta en un comentario porque no sabía cómo contactar conmigo. Aparece en la imagen de la barra lateral derecha del blog, pero lo repito por aquí: podéis mandarme vuestras preguntas a jordipereyra@cienciadesofa.com. Por cierto, no respondo a las preguntas que tienen pinta de estar hechas para que os haga los trabajos del instituto que, aunque intentéis disimularlo, se os ve a kilómetros. “Me interesa mucho la respiración celular, ¿podrías hacer una entrada hablando de ello? Si cuando lo escribas no la quieres publicar me lo puedes mandar por aquí“. Claro, por supuesto.

En fin, para responder a la incógnita de hoy habrá que preguntarse primero: ¿Por qué nos ponemos morenos?
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¿Ha matado alguna vez a alguien el impacto de un meteorito?

¿Qué probabilidades hay de que este año muera en un incidente relacionado con un meteorito? A todos nos atormenta esta pregunta cada vez que celebramos el año nuevo, ¿no? Bueno, pues resulta que son bajas. Muy bajas. Alrededor de 1 entre 74.817.414.

Usando esta tabla podemos hacernos una idea de qué situaciones absurdas y mortíferas tienen una probabilidad similar de matarnos: ser alcanzado por un rayo durante un incendio, ahogarse en una masa de agua natural durante una explosión o ser asaltado por alguien con un objeto afilado mientras viajas en un vehículo tirado por un animal. Aún así, la probabilidad de que te mate un meteorito es un poco más alta que la de ganar el Euromillones (si sólo juegas una vez al año, eso sí).

Pero de vez en cuando la gente gana el Euromillones así que…¿Dónde está toda esa gente que está siendo golpeada por meteoritos?
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Respuestas (LIX): ¿Por qué son tan fuertes las hormigas? ¿Es realista Ant-Man, de Marvel?

Alberto Sedano ha visto el tráiler de una nueva película de Marvel llamada Ant-Man (os juro por los dioses nuevos y los viejos que no os estoy colando una entrada patrocinada), un superhéroe que tiene un traje que le permite reducir su tamaño al de una hormiga. La película juega con ese concepto que nos suena a todos de “una hormiga puede levantar tropecientas veces propio su peso” para dotar a Ant-Man de una fuerza sobrehumana o, mejor dicho, humana.

Viendo el panorama, a Alberto le ha surgido la siguiente duda: ¿Qué hay de verdad en eso de que si nos hiciéramos pequeños seríamos más fuertes?

Hablemos primero hablaremos de biología para responder a esta pregunta y luego ya veremos si Marvel ha dotado a Ant-Man de unos superpoderes proporcionados.

Si doblamos el tamaño de un objeto cualquiera, su masa no se duplicará como cabría esperar si no le diéramos muchas vueltas al asunto. En realidad, la masa de un objeto aumenta en la misma proporción que su volumen, lo que significa que crece siguiendo una progresión cúbica (una potencia de 3, vaya).

Si esto os suena raro, es muy fácil de ver en el caso de un cubo. Al duplicar el tamaño de cada una de sus tres dimensiones espaciales, el cubo aumentado tendrá un volumen 8 veces mayor  que el original y, por tanto, será 8 veces más masivo.

¿Cómo datamos las cosas? El método del carbono-14 y otros elementos radiactivos.

Aprovechando que en la última entrada estuve hablando sobre por qué los átomos de algunos elementos se transforman en otros porque son inestables, voy a aprovechar que tenemos el tema fresco para hablar sobre cómo somos capaces de conocer la antigüedad de las cosas que nos rodean. Cosas como… Yo que sé… Un hueso encontrado en un yacimiento prehistórico, un fósil de una criatura que vivió en los albores de los tiempos o el propio planeta Tierra.

Así que, en primer lugar, vamos a hablar de una técnica que seguramente nos sonará a todos: la datación por carbono-14.

Como había comentado en la entrada anterior, los átomos están compuestos por protones, neutrones y electrones y el número de protones que contiene el núcleo de un átomo determina a qué elemento corresponde.

El carbono, en concreto, es el elemento que contiene 6 protones en su núcleo. La vida en la Tierra depende de él: los seres vivos lo toman de su entorno para dar forma a las proteínas, aminoácidos y todas las moléculas que componen sus cuerpos. Ese de su entorno es importante para entender el tema de la datación.

La forma más estable del carbono es la que contiene 6 protones y 6 neutrones y, por tanto, tiene 12 partículas en su núcleo. De ahí a que le llamemos carbono-12. Este isótopo representa el 99% del carbono presente en nuestro planeta, así que cuando hablamos de carbono a secas se sobreentiende que hablamos del carbono-12.
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¿Podría existir un número infinito de elementos químicos sin descubrir?

Carbon Cronudo (sospecho que este podría no ser su nombre real) me preguntó hace un tiempo cuántos elementos habrían en la tabla periódica que aún no hemos descubierto y si potencialmente podría existir un número infinito de elementos sin descubrir.

Sin más dilación, vamos a ponernos en contexto.

¿Os habéis preguntado por qué el hierro es hierro y el oro es oro? ¿O por qué el oxígeno es un gas y el mercurio es un líquido? O sea, en el fondo, ¿Qué es lo que hace que un elemento químico presente un color, densidad o, yo que sé, una conductividad eléctrica concretas que lo diferencia de los demás?

Pues, como ya sabréis, resulta que los átomos están compuestos por partículas más pequeñas llamadas protones, neutrones y electrones. Los protones tienen carga positiva y se encuentran en el núcleo del átomo y los electrones, con carga negativa, dan vueltas a su alrededor. Un átomo está en equilibrio eléctrico cuando tiene el mismo número de cargas positivas en su núcleo que negativas dando vueltas a su alrededor o, lo que es lo mismo, cuando contiene el mismo número de protones y electrones.

¿Y entonces para qué sirven los neutrones?
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